¿Por qué PSOE y Unidos Podemos no frenan su crisis pública?

Asier Martiarena
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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, en el Congreso. (Photo by EMILIO NARANJO/EFE/AFP via Getty Images)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, en el Congreso. (Photo by EMILIO NARANJO/EFE/AFP via Getty Images)

PSOE y Unidas Podemos estrenaron en enero de 2020 una forma nueva de gobernar en España. Ante la ausencia de grandes mayorías, ambos partidos decidieron sumar fuerzas y formar el primer gobierno de coalición de la historia patria. Una estructura que les permitía doblegar al bloque de derechas pero que, a cambio, les aseguraba importantes turbulencias en cada uno de los Consejos de Ministros. El reto, por tanto, era avanzar en la actividad legislativa a pesar de las diferencias entre ambas almas.

Aceptando la contrapartida, ambos firmaron el contrato a pie de página. Y coincidieron a la hora de señalar que lo importante sería la política real y no la política ficción. Los hechos y no la retórica.

Sin embargo, la batalla dialéctica se ha agudizado en las últimas semanas. Provocando un ruido de fondo que, más que molesto, apunta a ser perjudicial para la coalición. La situación se puede resumir gráficamente: Ambos están conduciendo sus respectivos bólidos en dirección contraria retándose a ver quién es el último en pisar el freno y dar su brazo a torcer.

La sesión del control al Gobierno de la pasada semana escenificó esa pugna cuando no se aplaudieron mutuamente tras sus respectivas intervenciones. Se están filtrando conversaciones internas para hacer flaquear los ministerios que no controlan. Se están desgastando innecesariamente activos importantes de cada uno de los partidos como son Carmen Calvo en el PSOE e Irene Montero en Unidas Podemos

Tanto PSOE y Unidas Podemos creen que no es para tanto. Lo hacen porque están convencidos de que la aprobación de los presupuestos les garantiza la supervivencia hasta el final de la legislatura, y de que, mientras existan tres partidos disputándose el voto de la derecha -PP, Cs y Vox- será imposible que ninguno de ellos les desaloje de Moncloa.

Muchos analistas políticos admiten que eso es cierto, pero tampoco se atreven a poner la mano en el fuego en vistas de la rapidez con la que Cs está dilapidando su capital político. Ahora bien, de tanto mirar a la oposición, PSOE y Unidas Podemos parecen haberse olvidado del primer punto para que esto sea necesario. Que ellos mantengan viva la coalición y lleguen a puntos de entendimiento. Y la ley de Vivienda, la valoración de los disturbios en Cataluña, el futuro del rey emérito o la conocida como Ley Trans están demostrando que, más que gobernar en coalición, PSOE y Unidas Podemos gobiernan en oposición. Algo de muy difícil de sostener en el tiempo.

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