Por qué Messi no podrá igualar nunca el mito de Maradona

Diego Armando Maradona da instrucciones a Leo Messi durante el Mundial de 2010. (Foto JAVIER SORIANO/AFP via Getty Images)
Diego Armando Maradona da instrucciones a Leo Messi durante el Mundial de 2010. (Foto JAVIER SORIANO/AFP via Getty Images)

Leo Messi acumula 6 Balones de Oro. Nunca nadie ganó tanto, jugando tan bien y de forma tan regular. Un momento idóneo para comparar su figura con la de Diego Armando Maradona, el futbolista y el mito. En ese orden. En este sentido, no hay duda de que Leo Messi está muy por encima del ‘Pelusa’ en cuanto a mantener un alto nivel a lo largo del tiempo se refiere, del mismo modo que el relato que generó Maradona en el Napoli y Argentina es inigualable e inalcanzable para Messi.

En puros términos futbolísticos, los dos son zurdos, poseen un demoledor golpeo de balón, gambeta, gol, genialidad en el regate y no dudan en acumular contrarios para poder dejarlos tras de sí y liberar a otros compañeros. Probablemente, si hubiese que definir a cada uno de los dos por un aspecto concreto, de Leo Messi me quedaría con la facilidad goleadora que tiene y de Maradona me quedaría con su extraordinario pase.

Por otra parte, la manida frase de “es que Messi no podría jugar en los 80 por la violencia con la que se empleaban los contrariospodría contraponerse a la gran información y la tecnología con la que cuentan los futbolistas, entrenadores y cuerpos técnicos en general en la actualidad. Sin dejar de ser cierta la primera afirmación, aquí existe un componente que por su fondo y forma se revela clave: Maradona es un producto 100% argentino y Messi uno exportado. Argentina tuvo que seguir a distancia el crecimiento de Messi, su europeización. En el otro lado, vivió a Maradona, el genio del fútbol mundial que creció en el potrero.

Argentina vio nacer en directo a Diego Armando en Argentinos Juniors y se enamoró de su juego en el Mundial de Fútbol Juvenil de Japón donde marcó 6 goles en 6 partidos y se proclamó campeón ante la URSS. Después, ya no hubo marcha atrás. El país albiceleste no pudo despegarse de su figura tras fichar por Boca Juniors y luego cruzar el Atlántico. Vibró con el joven de Villa Fiorito que desafiaba a las más grandes figuras del fútbol argentino y que brillaba por su personalidad, humildad, mentalidad y descaro.

Argentina consideró a Maradona uno de los suyos desde el principio, mientras que Messi tuvo que esperar hasta 2010 como mínimo para que el público argentino empezase a apreciar su figura en lugar de cargar contra el ‘10’ del Barça, despistado por la cantidad de títulos que arrastraba con el Barcelona y la diferencia existente con la selección rioplatense.

A nivel de clubes, Diego Armando Maradona tuvo un discreto paso por el Barça en comparación a las expectativas generadas, pero el valor simbólico y futbolístico de su andadura en Italia vistiendo la camiseta del Napoli es enorme. Una ciudad rendida a él. A un argentino que representó a los miles de italianos que emigraron al país sudamericano para buscar una vida mejor. Cuando caminas por la ciudad italiana da la sensación de que el ‘Pelusa’ sigue jugando en el equipo del pueblo pese a haber partido hace tiempo. Te lo recuerdan los murales, los restaurantes, la sonrisa de la gente cuando recitas su nombre.

Maradona no solo hizo grande al Napoli al darle su primer título de la Serie A y su primer trofeo europeo (la Copa UEFA), sino que además denunció el racismo del norte hacia los pueblos del sur, los famosos ‘terroni’. Surgido de la pobreza, el ‘10’ napolitano representó la figura de la rebelión a través del fútbol, se convirtió en el ídolo de los marginados y logró desafiar y vencer a la todopoderosa, hegemónica y rica Juventus de Turín con el cuadro partenopeo.

En este sentido, Leo Messi lo ha ganado todo con el Barça, se ha convertido en el dominador de la Liga desplazando al Real Madrid como el equipo más ganador en competiciones domésticas y ha hecho que el Barça tenga más títulos que los blancos, pero jamás ha tenido la influencia dentro y fuera del campo del Diego. Por supuesto, Maradona hizo campeona del mundo a la Argentina y Messi no, aunque Messi también gozase de su oportunidad ante Alemania y tan solo un fallo de Higuaín le separase de la gloria.

Puede que desde los ojos de Europa, Messi sea más grande que Maradona por la regularidad de su juego y sus títulos y estadísticas con el Barça, pero la capacidad que tuvo Diego de generar un mito sobre su figura a base de hazañas, imágenes icónicas, de representar la argentinidad hecha futbolista (aguante, carisma, malencarado, terco y de personalidad caliente) es inigualable. Por ello, aunque Messi ganase un Mundial con Argentina y haya demostrado ser mejor por ser más regular, nunca podrá superar el mito de Diego Armando Maradona.


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