Por qué Elizabeth Warren provoca a los multimillonarios

Si estás siguiendo la campaña presidencial de Elizabeth Warren, te encuentras ante la muestra de populismo más diabólicamente inteligente desde que Donald Trump se postuló a presidente en 2016.

Trump derrotó a una decena de experimentados adversarios al encontrar una forma de conectarse con los “hombres y mujeres olvidados” a quienes los políticos tradicionales les suscitan antipatía y desconfianza. Muchos de esos votantes siguen a su lado, aun cuando él no ha hecho mucho para mejorar sus vidas.

Warren ha creado una conexión parecida con los votantes asqueados con el amiguismo corporativo y con la clase multimillonaria. Ella le pone un rostro más amable a la cruzada de Bernie Sanders para poner en vereda a los ricos e incluso fue un paso más allá con un impuesto a las riquezas multimillonarias y una sobretasa a las grandes empresas que usen vacíos legales para reducir sus ingresos fiscalizables a prácticamente cero.

Wall Street se ha dado cuenta, señal de que Warren está teniendo éxito. El inversor multimillonario Leon Cooperman execró a Warren por vapulear a los ricos y dijo que apoyaría a Mike Bloomberg si sigue en la carrera. El director ejecutivo de JP Morgan Chase, Jamie Dimon, se quejó de que Warren está “vilipendiando a la gente que tiene éxito”. El cofundador de Microsoft, Bill Gates, dio a entender que el impuesto a la riqueza de Warren es excesivo, señalando que ya ha pagado 10.000 millones de dólares en impuestos a lo largo de su vida y que destinó la mayoría de su riqueza a obras benéficas.

La candidata demócrata a presidenta y actual senadora por Massachusetts, Elizabeth Warren, habla en el evento El Chisme 2020 de Mijente en Raleigh, Carolina del Norte, el viernes 8 de noviembre de 2019 (Bryan Cereijo / The News & Observer a través de AP).
La candidata demócrata a presidenta y actual senadora por Massachusetts, Elizabeth Warren, habla en el evento El Chisme 2020 de Mijente en Raleigh, Carolina del Norte, el viernes 8 de noviembre de 2019 (Bryan Cereijo / The News & Observer a través de AP).

Warren respondió a los multimillonarios críticos provocándolos en Twitter y lanzando un calculador de impuestos al patrimonio que permite a los multimillonarios ver cuánto deberían pagar si su plan se llegara a aprobar. No podría haberlo hecho mejor. Los multimillonarios le están dando publicidad gratuita y ella la está aprovechando para asegurarse de que todo el mundo sepa por qué los multimillonarios no la quieren: ella tomaría algo de su dinero y lo gastaría en educación, cuidado de la salud infantil y atención sanitaria para la clase trabajadora.

Mejora, porque seguramente Warren nunca consiga su impuesto sobre el patrimonio, incluso si se convirtiera en presidenta. La Constitución de los Estados Unidos dice que esos impuestos deben distribuirse entre los estados de forma proporcional a su población, lo que significa que la tasa impositiva variaría según los estados y en algunos estados sería demasiado alta. Existe desacuerdo sobre si el impuesto al patrimonio es inconstitucional, pero si se aprobara, sin duda terminaría en los tribunales, seguramente la Corte Suprema, con una mayoría conservadora. Así que Warren puede estar luchando por un impuesto sobre el patrimonio que en realidad nunca tendrá que defender.

Resultados políticos moderados

Warren también está provocando a los inversores ricos preocupados de que declare la guerra a las corporaciones y haga que la bolsa se desplome. De nuevo, Warren está hablando de cosas que es poco probable que sucedan. Casi todos sus grandes planes tendrían que ser aprobados en el Congreso, lo que significa que necesitaría que los demócratas controlaran la Cámara de Representantes y el Senado. E incluso entonces, estaría limitada por una mayoría muy estrecha en el Senado, que es lo mejor que pueden esperar los demócratas. “Un Senado muy dividido probablemente moderaría los resultados de esas políticas”, explicó Goldman Sachs en un informe reciente, “ya que el voto marginal necesario para alcanzar una mayoría simple probablemente respaldaría cambios más graduales de los que la mayoría de candidatos están proponiendo”.

Warren, por ejemplo, quiere prohibir el fracking, el proceso de extracción de combustibles fósiles que ha hecho de Estados Unidos uno de los principales productores de crudo. Eso requeriría que el Congreso aprobara una ley que precisaría 60 votos en el Senado y, por lo tanto, cierto grado de cooperación bipartidista que Warren no conseguiría en este tema. Ella podría intentar frenar el fracking mediante medidas regulatorias, pero la mayor parte de las regulaciones son a nivel estatal y local, algo sobre lo que el presidente no tiene control. Y si llegaba demasiado lejos, los jueces que supervisan las regulaciones federales la detendrían, como han detenido muchas de las medidas ejecutivas del presidente Trump.

Gráfico de David Foster / Yahoo Finance
Gráfico de David Foster / Yahoo Finance

De los muchos planes de Warren, los únicos plausibles, siempre que gane, son una aplicación más fuerte de las regulaciones que luchan contra los monopolios, junto con reformas modestas en educación, energía y atención sanitaria. El Congreso podría aumentar ligeramente la tasa impositiva a las empresas, del 21 % a, digamos, el 25 % o el 28 %. La tasa impositiva marginal más alta podría volver al 39,6%, luego de que Trump y sus compañeros republicanos la redujeran al 37 % en 2017. Los impuestos a la ganancia de capital podrían aumentar modestamente.

Pero es difícil que los grandes aumentos en los impuestos que quiere Warren para las empresas y los ricos sean aprobados en ninguna de las dos cámaras del Congreso. Y en sí mismo, unos impuestos un poco más altos no perjudicarían a la bolsa. Muchas veces antes los mercados han funcionado de manera excelente cuando los impuestos eran más altos de lo que son ahora.

Eso permite a Warren promover planes revolucionarios y posicionarse como la opción del cambio sin tener que responder por las preocupantes consecuencias que tendría confiscar el capital o dejar a la gente sin trabajo. Ella puede prometer sacarle a los que tienen más para darle a los que tienen menos y luego culpar al Congreso cuando este no se lo permita. El plan más audaz de Elizabeth Warren podría ser librar épicas batallas que no vaya a ganar.

Rick Newman

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