La retirada de la nieve y el hielo en Madrid es una realidad más compleja que la polémica de barrios en ‘pobres’ y ‘ricos’

M. J. Arias
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La gran nevada caída en la Comunidad de Madrid, pero también en otras regiones como Castilla-La Mancha, ha pasado de la emoción de los primeros momentos al caos sembrado en una gran ciudad como Madrid, no acostumbrada a pelear con la nieve, en los días siguientes. Las calles quedaron cubiertas por un manto blanco que ha dado paso al hielo y complicado sobremanera la movilidad. Los ciudadanos no pueden ir a trabajar, los alumnos no han vuelto al colegio tras las vacaciones de Navidad y los supermercados están teniendo los problemas de abastecimiento que no se dieron en confinamiento. Un panorama que contribuye a generar polémicas como los criterios aplicados por las autoridades a la hora de decidir qué calles se limpian primero y cuáles, después.

La prioridad del Ayuntamiento de Madrid ha sido despejar vías principales y accesos a hospitales. (Foto: Diego Radames/SOPA Images/LightRocket via Getty Images)
La prioridad del Ayuntamiento de Madrid ha sido despejar vías principales y accesos a hospitales. (Foto: Diego Radames/SOPA Images/LightRocket via Getty Images)

Desde el Ayuntamiento de Madrid han habilitado un mapa que se actualiza de manera regular y en el que se puede consultar qué vías han sido despejadas. Son las que están en azul. Con capturas de ese mismo mapa, un vecino de Vallecas exponía una comparativa de dos barrios de Madrid relativamente cercanos y poder adquisitivo distinto que mostraba cuánto habían avanzado las labores de limpieza a media mañana de este lunes en ambos. “Arganzuela vs Puente Vallecas. Sin palabras”, comentaba el tuit.

Su apreciación ha generado cierto debate en los comentarios sobre si se está priorizando la retirada de hielo y nieve en barrios más ‘ricos’, por así decirlo, en detrimento de otros en los que la clase trabajadora es mayoría. En Vallecas, un barrio tradicionalmente obrero que lleva años quejándose del olvido al que le somete la Administración, viven miles de personas que, como se señalaba en uno de los comentarios, no tienen la opción de teletrabajar y están atrapados sin poder acudir a sus puestos. Una causa de malestar general a la que la comparación del avance de los trabajos de limpieza contribuye a alimentar. Aunque en realidad la explicación va más allá de una distinción entre barrios ricos y pobres.

Volviendo a Arganzuela, lo que se ve en el mapa es que, efectivamente, hay más calles en azul que en el distrito de Vallecas. Pero lo cierto es que la zona donde se aglutina la vivienda más cara, conocida como Barrio de los Metales, no contaba con casi calles pintadas el lunes por la mañana. De hecho, no sale en la imagen. Solo se ve la parte correspondiente a la zona más al norte con calles como Embajadores, el Paseo de las Delicias y el Paseo de la Chopera en azul. Así como la zona de Atocha y sus alrededores.

Todas ellas son vías consideradas principales, de acceso a la ciudad o a puntos de comunicación importantes como la estación de Atocha o, en el caso de Embajadores, con su glorieta, donde el flujo de autobuses que conectan barios del norte y el sur es considerable. Es más, el domingo, en la zona de Arganzuela donde el precio de los pisos está disparado la única calle que no fuese una vía principal que estaba limpia era la del centro de salud y donde se sitúa una sede del Servicio de Urgencia Médica de Madrid (Summa-112).

Mientras en Villaverde, al otro lado del río Manzanares y con una renta similar a la del distrito de Vallecas y muy inferior a la de Arganzuela según datos de Expansión, los vecinos vieron como la excavadora pasaba por allí el sábado. Pero ahí se encuentran algunos de los puntos clave de entrada y salida de Madrid por el sur.

Es evidente que en unos distritos se han limpiado más calles que en otros. En el de Salamanca, por ejemplo, ha ocurrido algo similar. Pero la explicación en este caso puede tener que ver con criterios más allá de la renta de sus habitantes. En el antes mencionado se encuentran las calles de Serrano, Goya y Velázquez, todas comerciales y anchas. Porque las dimensiones de las vías también influyen en los trabajos. No en todas cabe una excavadora. Usera (al sur) y Chueca (centro), son dos barrios con calles muy estrechas y poder adquisitivo muy distinto. En el caso histórico de Toledo tienen el mismo problema.

Según publicaba El País este lunes, hasta ese momento se habían logrado reabrir en Madrid 404 kilómetros de 1.423 calles y 105 kilómetros de pasillos peatonales. Una cifra reducida si se tiene en cuenta que la capital cuenta con 8.900 kilómetros de calles. Los datos facilitados por el Ayuntamiento son que 6.220 personas han sido destinadas a estas laborales. Algunas de ellas con la ayuda de las más de 200 máquinas con cuchillas y palas, pero otras, a mano.

Lo prioritario ha sido despejar vías como Gran Vía, el eje Prado-Recoletos-Castellana, la ronda de Atocha y la ronda de Toledo, la calle del General Ricardos, la avenida de la Albufera, de los Poblados, de Andalucía, la Avenida de San Luis y el sector VI de la Cañada Real con la intención de poder habilitar al menos un carril en cada una de ellas para facilitar la recuperación de la líneas de transporte público y despejar el camino a los hospitales.

La limpieza va lenta, el hielo la dificulta y en algunos lugares va más despacio que en otros para desesperación y protesta de los vecinos. Además, desde el Ayuntamiento, su delegado de movilidad, Francisco de Borja Carabante, ya avisaba en palabras recogidas por El Mundo que las consideradas vías terciarias van a su poner un reto y un problema porque “muchas de ellas son tan pequeñas que no nos caben las máquinas quitanieves y los operarios van a tener que hacer el trabajo con palas”.

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