La polémica del K4, solo un ejemplo de la profusión del alto nivel español

Agencia EFE
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Madrid, 25 mar (EFE).- El cierre del polémico proceso de selección de los piragüistas del K4 500 que irán a los Juegos de Tokio no zanja el asunto para la delegación olímpica española, que en muchos deportes, debido a la feliz coincidencia de varios deportistas con opciones de hacer un buen papel, están aún pendientes de criterios internos de designación.

Al 'problema' que supone esta profusión de calidad contribuye el sistema de clasificación olímpica establecido por muchas federaciones internacionales, que asignan las plazas por país, no de forma nominal a los deportistas, y deja en manos de las federaciones nacionales la elección de los dueños definitivos de esos cupos.

Mientras que en los deportes de equipo se asume con naturalidad que los respectivos seleccionadores escojan para los Juegos a jugadores que quizá no estuvieron en la fase de clasificación, en las disciplinas individuales cuesta más entender que el deportista que obtuvo la plaza olímpica no sea finalmente el que va a los Juegos.

Esto es lo que le sucedió al regatista Iván Pastor, que hace dos años y medio, el 10 de agosto de 2018, logró para España una plaza olímpica en la clase RS:X (windsurf) y que finalmente no podrá cumplir con su sueño de disputar sus quintos Juegos.

La federación acaba de asignar a Ángel Granda esa plaza, según "criterios técnicos y tras la observación de las tres regatas de selección" que había marcado.

"Ha sido una selección larga y reñida y había varios candidatos, pero estamos muy cerca ya de los Juegos y había que tomar la decisión. Granda aporta juventud (23 años) y ambición; es el más joven del equipo de RS:X y del equipo olímpico español de vela", comentó Santiago López-Vázquez, director de preparación olímpica.

Pastor figura en el puesto 22 en la clasificación mundial y Granda el 26.

También en vela, Támara Echegoyen y Paula Barceló ocuparán en Tokio la plaza en 49er que consiguieron en 2019 Patricia Suárez y Nicole van der Velden. Las dos primeras se ganaron ese derecho al proclamarse campeonas del mundo en 2020.

España aún debe asignar su plaza en la clase Laser Radial, ganada en 2019 por Cristina Pujol, que ahora ocupa el puesto 64 en la clasificación mundial, mientras que Fátima Reyes está en el puesto 36. Se decidirá en Vilamoura (Portugal) del 17 al 24 de abril y también allí se jugará España la plaza olímpica en Láser Standard, con Joel Rodríguez (57 en el ránking) y Joaquín Blanco (58) como posibles candidatos.

Del 4 al 12 de mayo en Oporto se pone en juego la posible plaza para España en Finn, clase en la que Joan Cardona es el cuarto del mundo.

Como en vela, los deportes de combate reparten plazas por países y solo admiten a un competidor por categoría y por país, lo que dificulta aún más la selección.

En judo, Julia Figueroa y Laura Martínez siguen con opciones de representar a España en -48 kilos. Figueroa es actualmente la número 7 del ránking olímpico y Martínez está cuatro escalones por detrás, "pero quedan aún varias competiciones" antes de que se cierre la lista el 28 de junio; "entre ellas, unos campeonatos del mundo" en Budapest del 6 al 13 de junio, e "irá a Tokio la que esté mejor situada al finalizar el periodo de clasificación", señalan desde su federación.

El kárate riza al rizo de las complicaciones: al haber comprimido los cinco pesos de kumite en solo tres para el torneo olímpico, un karateca que en su categoría habitual tenga una buena clasificación puede estar mucho más abajo en el ránking olímpico, al compartirlo con los de otro peso.

Así, Matías Gómez, puesto 31 en -60 kg, en el ránking olímpico de -67 (que absorbe a los de -60) desciende al 59.

Gómez compite por ello con Raúl Cuerva (puesto 36) por una plaza, no ya en los Juegos, sino en el preolímpico que se disputará en París en junio, donde se distribuirán billetes olímpicos para los tres mejores de cada categoría.

Ese cruce de pesos también obliga a competir entre ellas a Carlota Fernández y Nadia Gómez en -55 (Gómez es -50). María Torres y Laura Palacio optan a acudir al preolímpico en +68, la categoría habitual de ambas.

Para decidir quién va a París a pelear por su plaza olímpica hay una normativa específica en la federación española que tiene en cuenta diferentes factores para otorgar puntos a los competidores.

Así, se toma en consideración "la clasificación en las tres últimas citas de la Premier League, pero la última siempre tiene más valor que la anterior" para premiar a quien esté en mejor forma a medida que se aproximan los Juegos.

"Tienen que llegar a una serie puntos para clasificarse directamente y, en caso de no ser así, se aplicará un criterio técnico", apuntan desde la federación.

Un sistema similar se sigue en el taekwondo. Los españoles compiten ahora por entrar en la selección que acudirá a los Europeos de abril en Sofía, donde se repartirán las dos últimas plazas olímpicas para los finalistas de cada peso.

España ya tiene plaza en los Juegos Olímpicos en tres de los cuatro pesos masculinos (Jesús Tortosa en -48, Javier Pérez en -68 y Raúl Martínez en -80), pero está pendiente de clasificar a alguna mujer. Entre las posibles aspirantes a ir a Sofía para buscar allí el pase olímpico cuentan las hermanas Marta y Eva Calvo, esta subcampeona en Río 2016.

Otro obstáculo más para muchos seleccionadores al elegir a sus equipos para Tokio es la reducción de cuotas olímpicas en la mayoría de los deportes clásicos, necesaria para hacer sitio a los nuevos.

En gimnasia, uno de las disciplinas estelares en toda cita olímpica, los equipos se han visto reducidos a solo cuatro gimnastas. En los campeonatos del mundo en los que se logró la clasificación, en cambio, cada selección la formaban cinco.

Cinco fueron también en los Juegos de Río 2016, seis hasta los de Londres 2012.

"Será difícil elegir, mucho, y me parece una putada que fueran cinco al Mundial, que cinco lograsen la clasificación olímpica y ahora tener que decirle a uno que no", lamenta el seleccionador español, Fernando Siscar.

Su homóloga en la selección femenina, Lucía Guisado, ya hizo a principios de marzo "el primero de una serie de controles" para "ir perfilando el equipo de cuatro gimnastas que acudan a Tokio".

Singularmente, y debido a la pandemia, dicho control se hizo "por zonas y por vía telemática", porque hay gimnastas que permanecen en sus comunidades y no están concentradas en el CAR de Madrid.

Solo en la instalación madrileña, Guisado trabaja con seis de esas cuatro potencialmente olímpicas.

Y una última dificultad: la cancelación de muchas competiciones y el miedo al contagio impedirá evaluar a las gimnastas en el cara a cara frente a las que serán sus rivales en Tokio.

"Si en un viaje hay un positivo y nos toca en fechas próximas a la recta final de los Juegos, esto podría afectar muy negativamente y comprometer la participación de alguna gimnasta", afirmó Guisado.

Aunque el cierre del equipo de K4 500 con la participación de Saúl Craviotto, Marcus Cooper Walz, Carlos Arévalo y Rodrigo Germade ha permitido pasar página a una polémica derivada del excedente de deportistas de alto nivel en el piragüismo español, las múltiples opciones que se presentan en otros deportes anticipan duras batallas por las plazas olímpicas en las próximas semanas.

Natalia Arriaga

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