Perú-Argentina: por qué Paredes es el indiscutido de Scaloni desde la primera hora

Claudio Mauri
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Para Lionel Scaloni hay alguien tan indiscutible como Lionel Messi. Leandro Paredes es una elección del técnico desde la primera hora, la pieza más afianzada de la renovación que llevó adelante. Lo eligió y respaldó desde el minuto 1, con la convicción de que podía ser el jugador que transmitiera el estilo que quería para el equipo. La rotación y la búsqueda pueden pasar por otros nombres, pero nunca alcanza a Paredes.

Un director técnico siempre tiene que afirmarse y acertar con algunas decisiones de peso. Entre las que tomó Scaloni, la de Paredes es una de las señas de su mandato. "Es evidente que es un jugador que no gusta. Tiene nuestra confianza. Con la pelota en los pies es uno de los mejores del mundo", expresó meses atrás el DT nacido en Pujato.

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El entrenador, al que no le sobran espaldas para arriesgar con un N° 5 que llegó a la primera de Boca y fue transferido a Europa como un N° 10, no cedió a las objeciones de que no era un especialista en el puesto, que no lleva la recuperación de la pelota en su ADN, que un volante ofensivo podía ganarle fácilmente la espalda.

Por encima de lo que le podía faltar, Scaloni pensó en todo lo que Paredes le podía dar: salida limpia, juego asociado, panorama y presencia en un sector neurálgico del campo. Es cierto que Scaloni no le inventó una función desconocida. Paredes se reconvirtió en volante central cuando en 2015 llegó a Empoli de Italia, que dirigía Marco Giampaolo. "Ni bien me incorporé me dijo que quería un futbolista de mis características en esa posición. Yo nunca había jugado de N° 5. Me gustó desde el primer día y no salí más. Tengo toda la cancha de frente y más panorama para la distribución. Eso sí, ahora tengo que correr más", expresó hace unos meses Paredes, que cuando debutó en Boca con Julio Falcioni parecía destinado a ser el sustituto de Riquelme.

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De su visión del juego y pegada rasa y tensa salió la asistencia vertical entre los dos zagueros peruanos para el gol de Lautaro Martínez. Pura calidad.

Con el retiro fresco de Mascherano, que marcó una época en el seleccionado, la irrupción de Paredes impone otro estilo, más emparentado con otros antecesores al Jefecito, como podrían ser Sergio Batista o Fernando Redondo. Luego llegaron Diego Simeone y Matías Almeyda, de corte más destructivo que constructivo.

En su aprendizaje defensivo, Paredes va al piso con más temeridad que timing. Scaloni es consciente de ese déficit: "Leandro tiene marca, el problema es que a veces da patadas. Ya lo hablé con él; tiene que controlarse un poquito más y saber en qué momento ser áspero y en qué momento jugar".

En 24 encuentros del ciclo Scaloni, Paredes recibió 10 amonestaciones (una -ante Ecuador- en las cuatro fechas de las eliminatorias). En el triunfo por 2-0 en Lima, fue el que más pelotas recuperó (15), seguido por Giovani Lo Celso (12). Hizo solo un foul y le cometieron uno. Su planilla en el capítulo defensivo fue por demás satisfactoria, sin desconocer que Perú fue un rival de mediana exigencia.

Frente a Perú, no le faltó ayuda con Rodrigo De Paul -su lugarteniente más habitual- y Nicolás González se desplegó en esta serie como el socio de todos, una revelación para transitar la cancha de área a área, con solidaridad y gol.

Solo Messi (88) dio más toques de pelota que Paredes (83). Esa sintonía fina es la que lleva a Scaloni a elegirlo para 24 de los 25 partidos de su ciclo. Previamente, con Sampaoli, Paredes había aparecido aisladamente en tres partidos.

En siete años en Europa ya pasó por cinco equipos. En PSG tiene continuidad, sin ser el dueño del puesto. Lo que le falta de afianzamiento en el nivel de clubes lo consigue en el seleccionado. Su mentor Giampaolo le adelantó que de N° 5 iba a jugar los años que quisiera en el seleccionado. Scaloni da la impresión de compartir ese punto de vista: seguramente no se imagina un seleccionado sin Messi y siempre lo piensa con Paredes en la cocina del juego.