Sólo de penal, una rareza de Messi que no es positiva para la selección

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Zurdazo de Messi, abajo, esquinado, y engaña a Claudio Bravo; desde junio de 2019, y ya pasaron 13 partidos, que el capitán no convierte de jugada
Agustin Marcarian

Muchos números de Lionel Messi son de fábula. En Barcelona, sí, y en la selección argentina también. Nadie convirtió más goles que él, 72 contra los 54 de Gabriel Batistuta. Nadie marcó más goles en eliminatorias mundialistas, 23 contra los 19 de Hernán Crespo. Nadie llevó más veces la cinta de capitán ni gritó más goles en esa condición, rubros en los que hace tiempo dejó atrás a Roberto Ayala y a Diego Maradona, respectivamente. Es el argentino que más partidos (85) ganó con la selección. Es el argentino más joven en convertir en una Copa del Mundo. Y la lista podría continuar.

El saludo de Messi con De Paul, luego de convertir..., de penal; Paraguay, Brasil (tras el rebote), Uruguay, Ecuador y Chile..., los últimos cinco goles del capitán en la selección: todos de penal
AGUSTIN MARCARIAN


El saludo de Messi con De Paul, luego de convertir..., de penal; Paraguay, Brasil (tras el rebote), Uruguay, Ecuador y Chile..., los últimos cinco goles del capitán en la selección: todos de penal (AGUSTIN MARCARIAN/)

Pero incluso en la noche en la que nuevamente convirtió, en su reencuentro con la selección, se afirma una singularidad. Sorpresiva, tratándose de él. Una particularidad que debilita a la Argentina. Para alguien que es un especialista en triturar redes, los caminos de Messi al gol en la selección se han vuelto monótonos. Previsibles, un término que no empatiza con él. O son de penal…, o prácticamente no festeja. Desde junio de 2019, en un desfile sin equivalencias contra Nicaragua, que no convierte en una maniobra de jugada. ¿Qué anoche se lo impidió el arquero chileno Claudio Bravo un par de veces? Seguro. Por supuesto, sólo de trata de una prolongada casualidad. Pero los datos ahí están.

Los últimos cinco goles de Messi en la selección nacieron de un penal. A Paraguay en la Copa América 2019; a Brasil, en el rebote… de un penal, y a Uruguay, en el último amistoso de aquel año; a Ecuador, en la Bombonera, en la apertura de estas eliminatorias, y anoche en Santiago del Estero. Extraño. En este período de tiempo nunca perdió su extraordinaria rutina goleadora en Barcelona. Curioso para alguien que rescribe los manuales. Por cierto, su cosecha es tan impactante que apenas le faltaba un grito para meterse en el top 10 de los máximos goleadores de la historia a nivel selecciones. Lo hizo, pero de penal.

Claro que podrá seguir trepando en esa lista de todos los tiempos que lidera Ali Daei (109 goles; Irán), y lo siguen Cristiano Ronaldo (103; Portugal), Ferenc Puskás (84; Hungría), Godfrey Chitalu (79; Zambia), Hussein Saeed (78; Irak), Pelé (77; Brasil), Sándor Kocsis (75; Hungría), Kunishige Kamamoto (75; Japón), Bashar Abdullah (75; Kuwait), Sunil Chhetri (72; India)…, y Messi. Seguramente seguirá subiendo para codearse con los apellidos más prestigiosos. Con Pelé al alcance de un par de zarpazos. Pero la Argentina necesita que el pintor vuelva a llenar de color su paleta y abandone la monocromía del penal.

Messi al gol, desde el punto del penal; entró en la distinguido Top 10 de  jugadores que más tantos han convertido en la historia a nivel selección
Juan Mabromata


Messi al gol, desde el punto del penal; entró en la distinguido Top 10 de jugadores que más tantos han convertido en la historia a nivel selección (Juan Mabromata/)