Pedro Acosta no solo da lecciones sobre la moto a sus 16 años

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Pedro Acosta sujetando el trofeo de campeón de un Gran Premio de motociclismo y levantando su mano derecha con tres dedos extendidos
El piloto de motociclismo Pedro Acosta. Foto: José Bretón/Pics Action/NurPhoto via Getty Images.

El señor que aparece en la fotografía sobre estas líneas es, con todo derecho, una de las grandes estrellas del deporte español. Responde al nombre de Pedro Acosta y se dedica al motociclismo, disciplina que tradicionalmente nos ha dado grandes alegrías. De momento compite en Moto3, la categoría que si tienes ya cierta edad recordarás como 125 cc, como integrante del equipo finlandés Red Bull Ajo Motorsport y a los mandos de una KTM. Y su estreno no ha podido ser más brillante: de cuatro carreras disputadas, en tres ha ganado y en la otra (la primera que disputó) fue segundo. Ha conseguido 95 puntos de 100 posibles por ahora.

Pensándolo bien, llamarle "señor" quizás sea abusar del lenguaje. Por méritos no cabe duda de que merece semejante tratamiento honorífico, pero por edad resulta raro. Porque Acosta, en rigor, es poco más que un niño. Todavía no han pasado 17 años (faltan once días) desde que vino al mundo en la localidad murciana de Mazarrón. De hecho, esta temporada es la de su debut en el Mundial.

Aunque todavía le queda mucha progresión por delante, no cabe duda de que como piloto ya es extraordinario. Falta buena parte de la temporada (en total se disputan 19 carreras, la próxima este mismo fin de semana en el circuito francés de La Sarthe, cerca de Le Mans), pero ya ha dejado más que claro su inmenso talento y su capacidad de superación. Porque además, sabe lo que es afrontar dificultades: procede de una familia humilde, sin los recursos económicos con que cuentan otros en un deporte en el que iniciarse es caro, lo que le llevó incluso a tener que pedir dinero a familiares y amigos para algo tan básico como poder comprarse un mono con el que entrenar. A los 13 años también llegó a quedarse sin equipo y estuvo a punto de dejarlo todo por falta de financiación.

Probablemente cualquier otro jovenzuelo, ante el éxito repentino que ha logrado, se estaría comportando con arrogancia nada disimulada. La reacción normal, casi la esperable, habría sido adoptar un estilo de vida lujoso y presumir de él continuamente. Cuántos casos de candidatos a influencers hemos visto publicar hasta el último detalle de su existencia y mostrar todos los excesos con los que ahora que triunfa se podría permitir rodearse.

Sin embargo, Pedro ha tomado una decisión sorprendente por lo inusual y por el grado de madurez que demuestra. Ha optado por alejarse por completo de las redes sociales. Lo explica él mismo en varias entrevistas, como la concedida a 20 minutos: "En Catar las leí mucho y creo que me hizo daño. Decidí eliminarme Twitter, Instagram, Facebook... todo. Ha sido de las mejores decisiones que he tomado últimamente. Me ha ayudado a estar más concentrado en lo que tengo que estar. Prefiero no leer nada y estar en lo que debo, que es pilotar".

Dos motos a punto de cruzar la línea de meta en un circuito mientras ondea una bandera a cuadros blancos y negros
Pedro Acosta justo en el momento de cruzar la línea de meta en el Gran Premio de Doha, en Catar, el 4 de abril. Foto: Steve Wobser/Getty Images.

Se refiere a la segunda prueba de la temporada, el Gran Premio de Doha, disputado en el circuito de Losail el pasado 4 de abril. Allí consiguió su primera victoria de una forma particularmente impresionante: no arrancó desde la parrilla de salida, sino que tuvo que hacerlo desde el pit lane debido a una sanción. La Federación Internacional de Motociclismo impone desde este año dicho castigo para los pilotos que ruedan demasiado lento en los entrenamientos libres, técnica usada a menudo para para tomar referencias de otros pilotos pero que puede generar situaciones peligrosas en algunas curvas. Hasta este triunfo de Acosta, jamás nadie en Moto3 había conseguido ganar una carrera saliendo desde el carril de boxes.

Las cuentas del piloto siguen activas, pero lo único que hace en ellas es compartir mensajes de su equipo o imágenes relacionadas estrictamente con el motociclismo. Absolutamente nada que tenga que ver con su vida personal. Probablemente la tentación sea fortísima, como le pasa a cualquier adolescente, pero Pedro ha conseguido mantener la cabeza fría y centrarse exclusivamente en su deporte. Quizás así no consiga convertirse nunca en un referente en los medios, pero sí le será muy útil para mantener el foco, no dispersarse y centrarse en el rendimiento deportivo. Acosta tiene más edad de aprender que de enseñar, pero ya ha dado una lección de la que bastantes deberían tomar buena nota.

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