Pau Gasol no se merece todo lo sórdido que se mueve a su alrededor

Guillermo Ortiz
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MILWAUKEE, WISCONSIN - APRIL 06:  Pau Gasol #17 of the Milwaukee Bucks looks on in the second half against the Brooklyn Nets at Fiserv Forum on April 06, 2019 in Milwaukee, Wisconsin.  NOTE TO USER: User expressly acknowledges and agrees that, by downloading and or using this photograph, User is consenting to the terms and conditions of the Getty Images License Agreement.  (Photo by Quinn Harris/Getty Images)
Photo by Quinn Harris/Getty Images

En cuanto el periódico Mundo Deportivo se tiró a la piscina el pasado fin de semana y anunció el fichaje de Pau Gasol por el Barcelona para el resto de la temporada, las reacciones fueron tan inmediatas, las valoraciones tan instantáneas, que dio la sensación de que todo el mundo estaba en el ajo pero nadie se había atrevido a decirlo antes. Pronto, Pau se convirtió en Trending Topic en Twitter y la mayoría de comentarios abundaban en lo mismo: qué alegría volver a ver a la gran estrella de la historia del baloncesto español y qué bien le venía al Barcelona su fichaje, cosa que no está tan clara pero que se dio por asumida quizá por un prurito excesivo de no molestar a nadie.

Tuvo que ser el propio Pau el que puso el champán a enfriar: no, no había acuerdo. No, al menos, justo después de que Toni Freixa, el candidato "oficialista" colgara en Twitter la noticia del posible fichaje antes incluso que la propia prensa. Freixa, Tusquets y Mundo Deportivo, tremendo combo. Algo así debió de pensar Pau cuando salió a desmentir públicamente una noticia que, hasta cierto punto le beneficiaba, y que obviamente no partía de la nada. El anuncio del fichaje tres días después deja claro que Pau y el Barça tenían un acuerdo para que el pívot se incorporara al club catalán... acuerdo que solo se ha confirmado cuando determinadas condiciones se han cumplido. Entendemos que el fichaje cuenta con el visto bueno de todos los candidatos y del cuerpo técnico... y que Pau no ha conseguido encontrar una oferta digna por parte de ningún club de la NBA.

El asunto es que hay algo en los últimos dos años de la carrera de Pau Gasol que no está a la altura de los veinte anteriores. Algo que a los aficionados incluso nos duele, porque al fin y al cabo lo que la mayoría de la gente parece sentir al valorar el fichaje se parece mucho al alivio: como cuando un amigo algo perdido vuelve con la chica que sabemos que le conviene... aunque no demos un duro por la relación. Pau se lesionó en los Spurs, se lesionó en los Bucks y ni siquiera debutó en los Blazers. Son ya dos años sin pisar una cancha de baloncesto... más que para entrenar y subir los vídeos a redes sociales. Esto de los vídeos nos lleva a un punto aún más escabroso, la verdad. Alguien debería haberle dicho a Pau que no tenían sentido. Ver a Gasol, ni más ni menos que a Pau Gasol, postear a jugadores de 1,80 y trotar arriba y abajo para tirarse un triple sin oposición alguna, y luego subirlo a internet, da un poco de cosa. La comparación con lo de Jesé Rodríguez era inevitable y dolorosa a la vez.

A la lesión y a los vídeos, se unió a principio de temporada un publirreportaje en ESPN a ver si los Lakers le fichaban. No lo hicieron, claro, y no se reunió con su hermano porque la NBA no es El Almendro. Cuando por fin parecía encontrar estabilidad apostando por el Barcelona, un candidato y un medio de comunicación le colocaron en medio de una situación tan comprometida que se dice que el enfado de Pau fue tremendo. Sintió que lo estaban utilizando y eso no le gusta a nadie. Demasiado sórdido, todo. Yo tengo la sensación de que Pau estuvo pensando hasta el último momento en retirarse en la NBA aunque se mostrara abierto a otras opciones. Lo que no veía, como se ha confirmado, era ni cómo ni dónde, teniendo en cuenta, insisto, lo de los vídeos. Obviamente, se trataba de un hombre con contactos, con imagen y que puede que tuviera algún tipo de rol en alguna franquicia pero no era fácil imaginar cuál. De hecho, cuando desmintió a Mundo Deportivo, Gasol no se limitó a decir "el acuerdo no está cerrado" sino que fue más contundente: "No estoy preparado aún para volver". Estamos casi en marzo.

Esto nos lleva al lado más oscuro del fichaje: si hace tres días no estabas preparado para volver, es raro fichar por el que, ahora mismo, parece el mejor equipo de Europa. Uno de los cuatro mejores, para que no se enfade nadie. Tú no puedes fichar a Jasikevicius para que lidere esa pléyade de estrellas que es ahora mismo el Barcelona, reciente campeón de la Copa del Rey y líder de la Euroliga, e incorporar de la noche a la mañana a un jugador histórico, pero que a sus 40 años no se sabe si puede jugar o no. Él, al menos hace tres días, creía que no. ¿Cómo se compagina esa exigencia brutal sobre una sección que tan mal lo ha pasado en los últimos años con el mensaje de "qué bien, así va a poder preparar los Juegos Olímpicos"? Yo lo siento mucho, pero el Barcelona no está para eso. El Barcelona está para competir al máximo, como perros, durante todo el año, y hay doce tíos partiéndose el cobre como el que más. Supongo que Pau sabe que no se le va a exigir nada menos que eso durante lo que queda de temporada.

El futuro de Pau no pinta bien ni siquiera en el Barça. Esto es así y no emborrona en absoluto su pasado. Todos queremos verle en los Juegos Olímpicos y a ser posible a un nivel competitivo admisible. Es muy complicado pero lo puede conseguir. Ahora bien, pensar que el Barcelona está para rodar jugadores a estas alturas de la temporada es un poco absurdo. No en vano, muchos aficionados culés se han tomado la noticia con un cierto cabreo y los entiendo. El equipo empieza a funcionar y, de repente, hay que recuperar a Pau por el bien de la selección española. No parece de recibo. Ni siquiera sé si Pau y su entorno han entendido bien que la exigencia en el Barcelona va a ser diez veces mayor que la que va a tener en, pongamos, los Washington Wizards, jugando de quinto pívot. Una leyenda como la suya no se merece esto, desde luego. Esperemos que se recupere, que rinda a un nivel digno y que así pueda estar en Tokio. Lo vivido en los últimos meses ha sido un pelín excesivo, la verdad.

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