¿Qué le pasa a River? Los déficit del equipo de Gallardo que lo hacen irregular

Juan Patricio Balbi Vignolo
·3  min de lectura
River volvió a empatar, esta vez ante Arsenal.
MAURO ALFIERI

¿Qué hacer para dejar de extrañar a Nacho Fernández? ¿Cómo salir de la irregularidad? ¿Qué planes alternativos buscar cuando el libreto habitual no se puede desplegar? ¿Qué le falta para poder mantener esos destellos de buen fútbol? ¿Cuánto tiempo pasará hasta encontrar el esquema? ¿Cómo podrá adaptar a los nuevos apellidos? ¿Cómo plasmar la ventaja futbolística en el resultado? River está escaso de certezas y repleto de preguntas . A veces, gana, golea y se luce. Otras, pierde sin merecerlo. Y otras, tal como ocurrió en la noche del sábado, no encuentra lucidez para destrabar partidos incómodos. El empate 0-0 con Arsenal no hace más que desnudar todo lo que Marcelo Gallardo ya anunció que deberá trabajar para encontrar una mejor versión.

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“A cualquiera se le hace difícil un partido con un rival que te pone dos líneas juntas, pero no me preocupa, me ocupa”, había dicho Gallardo el miércoles pasado sobre lo que había sido el planteo defensivo de Racing en el 0-0 de la fecha pasada. Y a pesar de que Arsenal planteó un 4-4-2 con más despliegue y oportunidades que la Academia en el Monumental, el trámite del juego tuvo un desarrollo similar.

Enzo Pérez, el eje de River, que no pudo ganar.
MAURO ALFIERI


Enzo Pérez, el eje de River, que no pudo ganar. (MAURO ALFIERI/)

El DT había explicado que necesitaba un equipo “más agresivo, efectivo, con más fluidez, velocidad con la pelota y mejor maniobra en espacio reducido”. Pero no lo pudo concretar en Sarandí. River jugó 4-1-3-2 y volvió a tener el control absoluto de la posesión (74%) y el manejo de los tiempos, pero nunca supo cómo transformar ese dominio en peligro, al punto tal que solo remató cuatro veces al arco de 20 intentos y abusó de los centros sin destino desde las bandas: según Opta, envió 43 pelotas al área y solo conectó cinco. Exprimió las proyecciones de sus laterales Gonzalo Montiel y Fabrizio Angileri. Síntoma absoluto del mareo.

Las chances perdidas con Arsenal

Sigue extrañando a Nacho Fernández

No hay partido en el que el equipo de Gallardo no parezca extrañar a Nacho Fernández. Desde la salida del volante, el DT dispuso cuatro esquemas distintos y sigue buscando la forma de suplir la pérdida del hilo conductor. Agustín Palavecino y Julián Álvarez parecen cartas habituales, pero siguen buscando su rol. Arsenal ocupó bien los espacios y tapó los huecos en el centro del campo y ninguno de los dos hombres de ataque supo cómo generar peligro.

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Por eso, el primer cambio del DT fue el ingreso de Jorge Carrascal por Álvarez para jugar los últimos 25 minutos. Buscó romper el cero con gambeta y desequilibrio, eso que tanto le falta. No lo logró, pero el colombiano mostró chispazos de su talento y renovó la energía del equipo. Luego, ingresaron Federico Girotti por Rafael Borré y Agustín Fontana por Palavecino y River terminó ahogando a su rival con cuatro puntas.

Suárez, habitual figura, estuvo lejos del gol en Sarandí.
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Suárez, habitual figura, estuvo lejos del gol en Sarandí. (MAURO ALFIERI/)

Si no pudo ganar, fue por falencias propias. El planteo rival lo obliga por demás, claro. Y en los últimos 19 minutos Arsenal se encargó de resistir tras la expulsión de Brian Farioli. Pero el Millonario volvió a exponer algunos déficits propios de su irregularidad: poca gente en el área, centros en exceso, escasas gambetas y pases filtrados, baja precisión en la puntada final, remates forzados o apresurados, una marcada falta de ingenio y cambios de ritmo para destrabar el juego. Mismo en situaciones con espacios y superioridad numérica.

River domina, juega, lucha, se esfuerza, trabaja y hasta ahoga. Pero le cuesta ser sagaz, pícaro, astuto. No se afirma colectivamente ni lo rescatan las individualidades. Lleva 222 minutos sin marcar, volvió a empatar 0-0 y sigue sumando preguntas sin poder despegar.