Los Paralímpicos, negocio para los dirigentes: Heinrich Popow

El Universal

CIUDAD DE MÉXICO, marzo 6 (EL UNIVERSAL).- Ni siquiera hace una mueca cuando cuenta cómo le amputaron la pierna.

El incidente lo relata en menos de un minuto, sin tartamudear y fijando la mirada en su entrevistador. Dice que nunca necesitó terapia psicológica porque para él, pese a que el episodio puso en riesgo su vida, no fue un algo que fuera traumatizante.

"No así para mi madre. Ella estaba devastada. Me tenía muchas consideraciones, porque pensaba que no era justo que yo, un adolescente de diecinueve años, perdiera mi pierna y que también tuviera riesgo de morir. Sin embargo, yo no lo entendía así. Sólo pensaba en volver a jugar, en volver a correr".

Heinrich Popow sufrió una patada en su pierna derecha mientras jugaba fútbol. Era el 2002, tiempos del Mundial de Corea-Japón. El adolescente, nacido en Alemania, sufrió ese incidente que a la postre se convirtió en un martirio, pero también, en un punto de inflexión que le cambió la vida.

Popow aquejó dolores en la pierna durante semanas. Acudió con varios médicos, hasta que uno detectó que tenía un tumor cancerígeno en uno de los huesos de su pierna adolorida. Lo que vino fue devastador: necesitaba cirugía para que le amputaran su pierna.

El procedimiento quirúrgico fue un éxito. Le salvó la vida. No sabe cuánto tiempo le tomó para retomar su rutina, pero dice que el azar le llevó a querer ser velocista. Y lo cumplió.

Adquirió, primero, una prótesis que sustituyó su pierna. Esta va desde arriba de la rodilla, casi en el muslo, a sustituir su pierna y pie. Luego empezó a acostumbrarse a ésta. Popow era veloz y decidió empezar a practicar para cumplir su meta de participar en unos Juegos Paralímpicos. No sólo participó en una de sus ediciones, disputó cuatro en las que ganó siete medallas, incluida una oro en Londres 2012, en la que consiguió en la categoría T42.

"Vi como poco a poco la organización de cada Juegos Olímpicos y Paralímpicos iba siendo más lujosa y poco a poco lo empecé a odiar. Los directivos se enriquecieron, viajaban en primera clase, mientras que nada de ese dinero iba para los atletas. Se convirtió en una mierda" dice Popow.

Según el informe financiero que el Comité Paralímpico Internacional (CPI) presentó al término de los Juegos de Río 2016, el Comité consiguió sólo 15 mil 886 dólares de ganancias en esa edición. Sin embargo, al final de ese mismo año sus reservas económicas aumentaron a 3.5 millones.

La cantidad puede ser baja si se compara con otros organismos, pero los Juegos Paralímpicos son de reciente creación si se comparan con los Juegos Olímpicos contemporáneos, que se iniciaron en 1896. Los Paralímpicos, en cambio, arrancaron en 1960.

"Los planes de sustentabilidad del COI y del CPI no se materializaron. Tan sólo hay que mirar lo que le hizo los Juegos a Atenas o la última edición a Río. Todas esas ciudades están o estuvieron endeudadas por los Juegos. Algo debe cambiar", reclama.

Popow dice que no extraña la competencia en el alto rendimiento. Ahora se dedica a ayudar a personas con discapacidad que quieren convertirse en atletas de alto rendimiento. Para ello organizó 'Running Clinic', una clínica que proporciona prótesis deportivas para ayudar a estos deportistas.

"Ahora estoy con la mentalidad de ayudar a otros atletas, como en su momento me ayudaron a mi. Es en la labor en la que me enfoco ahora", sostiene Popow.


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