Papu Gómez a Sevilla: el destino para escapar del ostracismo de Atalanta y reinventarse

LA NACION
·3  min de lectura
Alejandro Papu Gómez y los días felices en Atalanta; el estratego no es convocado desde diciembre por el entrenador Gian Piero Gasperini y acordó la incorporación a Sevilla
Fuente: Archivo

Capitán, emblema, ídolo. El fútbol desconoce el amor eterno y el hombre que en diciembre de 2019 recibió las llaves de Bérgamo se muda a Sevilla. Alejandro Papu Gómez, una vez más, huye de los espacios en donde no se siente a gusto con la vida. Sucedió cuando de modo desesperado dejó Metalist, de Ucrania, para regresar a Atalanta, porque la guerra, el agua contaminada de Chernobyl, el idioma y el frío lo expulsó de Járkov; ahora, a los 32 años y luego de encantar a los bergamascos, elige escapar de los estallidos que se replican con el entrenador Gian Piero Gasperini y recalará en la ciudad andaluza, la misma que acogió a Diego Maradona cuando el Diez deseaba olvidarse de Nápoles.

Desde Italia, los medios informan que en la mañana del martes el futbolista argentino arribará para firmar el contrato. La prensa sevillana sostiene que resta que el traspaso se oficialice, porque la documentación está sellada y apenas queda que Papu Gómez supere las pruebas médicas. La operación se realizará en torno a los 8 millones de euros, si se cumplen algunos condicionantes, y el vínculo se extenderá hasta 2024.

La salida de Ever Banega a Arabia Saudita, en septiembre, y ahora la venta de Carlos Fernández a la Real Sociedad diezmaron al plantel que dirige Julen Lopetegui, que se ubica cuarto en la Liga, con 36 puntos, a 11 unidades del líder Atlético de Madrid. Con los andaluces, Papu Gómez también tendrá la oportunidad de jugar los octavos de final de la Champions League: segundos en el Grupo E, detrás de Chelsea, el sorteo determinó que el rival será Borussia Dortmund.

La contratación de Papu Gómez es una debilidad también para Monchi, el director deportivo de Sevilla, el gerenciador que impulsa revoluciones en el club andaluz. Los medios españoles señalan que con el N°10 finalizará una obra, la de conformar un equipo con estrellas del calibre de Iván Rakitic, Suso, el marroquí Youssef En-Nesyri, Jesús Navas y que también cuenta con los argentinos Lucas Ocampos, Marcos Acuña y Franco Vázquez.

Ídolo y capitán de Atalanta, Papu Gómez tendrá como compañeros en Sevilla a los argentinos Lucas Ocampos, Marcos Acuña y Franco Vázquez
Fuente: Archivo

Las conversaciones entre Sevilla y Atalanta no son recientes, aunque llevó su tiempo acordar los números de la transferencia del jugador que revolucionó al conjunto neroazzurro en las pasadas cinco temporadas, al punto de conducirlo a los cuartos de final de la Champions League 2019/2020, donde cayó en el descuento frente al poderoso PSG. Ahora, Atalanta quedó emparejado con Real Madrid en los octavos de final del máximo torneo europeo de clubes, mientras que en la Seria A marcha en el quinto puesto, a siete unidades del líder Milan.

Pero el estratego no era parte de la historia reciente de Atalanta: no aparece en las convocatorias desde el empate con Juventus, del 16 de diciembre de 2020. Las controversias entre el jugador y el director técnico apuraron a señalar que se tomaron a golpes en el vestuario, como dejó traslucir el ex jugador Antonio Cassano en charla con Christian Vieri, en el canal Twich del legendario delantero centro. Para otros, en cambio, las diferencias se deben al estilo de juego y a la decisión de Gasperini de buscar equilibrio y para ello romper con el tridente ofensivo que conformaban Josep Ilicic, Duvan Zapata y Papu Gómez.

Frente a las polémicas, el argentino respondió con un mensaje en Instagram: "Queridos aficionados 'atalantini', les escribo porque no tengo ningún modo de defenderme y de hablar con ustedes. Solo quiero decirles que cuando me vaya se sabrá la verdad de todo. Ustedes me conocen y saben la persona que soy. Los quiero, su capitán", escribió Papu Gómez, en diciembre.

Sevilla tiene un color especial y hacia allá viaja el fútbol de Papu Gómez, el jugador que escapa de las crisis para reinventarse con una pelota.