Panamericanos. Fernanda Russo: emoción y pulso firme para llegar a Tokio 2020

Olivia Díaz Ugalde
lanacion.com

Habla y se ilumina. Gesticula, saluda y abraza a todo aquél que se cruce en su camino. No para de sonreír. Logró su objetivo principal y la felicidad desborda su ser. Pero para ello debió batallar, tanto sobre el campo de juego como en la previa. Se tuvo que adaptar. Fueron meses de cambios y adaptaciones. Nuevas rutinas y ritmos de entrenamientos. Sumó gente a su cuerpo técnico e intensificó sus entrenamientos para aspirar a más. Fernanda Russo logró la medalla de bronce en 10 metros rifle de aire y con ella llegó el pasaje a los Juegos Olímpicos de Tokio que tanto anhelaba.

"Pude hacer buenas marcas y nos vamos con eso. Además alcancé la clasificación a Tokio y la medalla de bronce, más no puedo pedir. Ambas cosas tienen un sabor especial. Son dos cosas distintas, no las puedo comparar. La clasificación me abre las puertas para vivir de nuevo las mariposas en la panza de las que hablaba cuando termino Río 2016, y el bronce es una nueva medalla para el país, sumar al medallero y demostrarme a mí misma que siempre se puede", describe Fernanda Russo, en diálogo con la prensa tras la consagración.

Le soltó la mano a la tensión, a los nervios y respira. Por eso se mueve por entre los medios presentes en la Base Aérea Las Palmas, con gratitud. La mochila de la clasificación dejó de pesar y es un hecho, y el recuerdo de sus últimos Juegos Olímpicos vuelven a aparecer. Por eso su concentración a la hora del tiro, por eso su alivio al ver el resultado final, por eso, en parte, el valor de su último tiro.

Un momento único en Lima 2019

"No, no me relajé nada al final de la competencia cuando quedábamos las tres, quería ganar. Pero es difícil manejar la emoción en ese momento,más cuando vi quiénes estaban adentro y vi que estaba con la plaza, hice lo que pude", explica Russo respecto de su último tiro donde tiró 9.9 frente al 10.8 de la campeona, y agrega: "No quedaba nada pero había muchos nervios, todo pasaba por la cabeza. Pero hice lo que hago siempre, respiré, centré y me quedé lo más quieta que pude y tiré. ¿Qué pasó en el medio? No tengo idea, pero bueno. No fue un relax, pero siempre la cabeza a veces juega malas pasadas. Pero bueno, ya está y se dio."

La premiación

El podio lo completaron las tiradoras de los Estados Unidos, Alison Weisz (249.4, su puntaje final) y la plata fue para Minden Miles (246.4), quién además alcanzó el récord panamericano durante la clasificación y esto también le dio boleto directo a Tokio. Fue por eso que la argentina se clasificó a Tokio, ya que en tiro los dos primeros puestos acceden a la plaza olímpica.

-¿Cómo cambió tu vida este último año?

-Me mudé a Buenos Aires. Vivía en Córdoba y eso fue un gran cambio. Pasar de vivir del interior a capital me costó mucho. Además empecé a estudiar (Ingeniería) y combinar el estudio con los entrenamientos es muy demandante. Fue duro. Sumado a que estaba sola, hace tres meses que no veo a mi mamá y desde junio a mi papá. Cuesta, pero son cosas que uno resigna para ser mejor en el deporte y uno hace lo que puede con la circunstancias que tiene.

-Respecto a la Fernanda deportista, ¿cómo cambió la preparación, los entrenamientos, el aspecto mental?

-Soy otra Fernanda desde los Juegos ODESUR de Cochabamba (fue medalla de oro y su compatriota Alliana Volkart, plata). Sumé nueva gente a mi equipo, como una nutricionista para reducir mi masa muscular, algo clave para los tiradores. Y además cambié el concepto de cómo me tomo las competencias. En Cochabamba fue la experiencia que cambió. Me mostró que estoy más segura, lo que puedo hacer. Pero este año de clasificación tuve que trabajar, en un momento llegué a estar afuera, pero en las últimas dos series ayudaron bastante y fue un suspiro. Pero esto es tiro a tiro.

Pensar en un nuevo Juego Olímpico le estruja la panza pero también sabe de la responsabilidad que lleva. En 2016 sacó la plaza olímpica con apenas 16 años y ahora con 20 es más consciente y eso requiere de mayor trabajo.

"Vengo de un año complicado, si bien siempre el año de clasificación es muy duro. Pero creo que tomé mucha conciencia de lo que fue Río hasta ahora. Entiendo todo lo que puedo hacer, donde apretar para mejorar. En Brasil no tomaba conciencia de lo que era, donde estaba y tiré. Ahora con 20 digo 'wow con 16 años estuve en un Juego Olímpico'. Y ahora las cartas cambian. Soy más consciente, pienso y veo la cantidad de variables que hay. Llego a pensar ' ¿si antes pude por qué ahora no?, y te pesan muchas cosas", agrega Russo, quien aún no sabe cómo diseñará su calendario para los próximos meses de cara a Tokio.

Quedaban dos tiros y la argentina no se pudo contener. Miró de reojo a su entrenador que estaba sentado detrás suyo y sonrió. El sueño estaba cumplido, y él, con su peluca con los colores argentinos, apretó su puño. Tiró y corrió a abrazarlo. El trabajo estaba realizado. Fueron segundos imborrables que permanecerán, tenían un pacto y lo cumplieron cada uno con su papel. Ahora queda la prueba mixta del sábado, donde junto con Julián Gutierrez, participarán en 10 metros rifle de aire. También estarán los otros argentinos: Alliana Volkart y Alexis Eberhardt.

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