Palmeiras ploteó su estadio con una Libertadores más y empezaron los rumores de "mala suerte"

LA NACION
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El cuerpo técnico de Palmeiras dice una y otra vez que los partidos de Copa Libertadores duran 180 minutos, y que incluso un 3 a 0 a favor puede ser revertido. Así lo dio a entender Abel Ferreira, que por nada del mundo quiere relajarse y dijo: "River puede hacer 3 goles en el estadio del Verdao".

Sin embargo, muchos hinchas y dirigentes asumen aquel 3-0 en Avellaneda como algo que liquidó la serie. No sólo se ven en la final, sino que hasta tuvieron una actitud llamativa en el transcurso de esta semana: plotearon una de las tribunas con una segunda Copa Libertadores. Arriba de los dos trofeos se lee la frase: "Obsesión, la gloria eterna". La curiosidad se da porque Palmeiras sólo fue campeón del certamen una vez en su historia, en 1999. Antes y después de eso, perdió tres finales: en 1961, con Peñarol; en 1968, con Estudiantes de La Plata, y 2000, con Boca.

Anticiparse a los festejos es algo que muchos observan como elemento de mala fortuna. Pero en Brasil es algo más acostumbrado. En la Final de la Copa Libertadores de 2019, se cuestionó que "Gabigol" haya tocado la copa con sus manos, en camino a la formación inicial, previo a que comience el encuentro . Sin embargo, el delantero del Flamengo hizo dos goles en los últimos 10 minutos y su equipo se coronó campeón.

El tema no sólo activó un debate entre hinchas en las redes sociales. También lo hizo entre medios argentinos y brasileños. El diario O Globo indicó en un artículo de su página web que las dos copas son precedidas por la palabra "obsesión". La frase completa que rezan los hinchas del club sigue con "Em busca da glória eterna", dando a entender que el equipo de verde quiere ganar su segunda copa, pero no da por hecho que lo hará en esta edición.

Marcelo Gallardo no habla de su futuro y busca renovar la energía de River antes de Palmeiras: "Vamos a ser competitivos"

En la antesala de la revancha, que se jugará hoy desde las 21.30, en San Pablo, Marcelo Gallardo se aferró a la fuerza anímica y la épica con la que su equipo supo revertir situaciones adversas. "Debemos borrar lo que hicimos, enfocarnos en lo que somos y lo que nos trajo hasta acá y saber que no tenemos margen de error. Mañana vamos a ser un equipo totalmente competitivo", dijo ayer en conferencia de prensa.