Pablo Pérez vuelve a La Bombonera: ¿cómo lo recibirán los hinchas de Boca?

Goal.com Latam
Supo ser capitán y la primera cara que se veía al llegar al estadio, pero el recuerdo no es el mejor. ¿Habrá silbidos, aplausos o indiferencia?
Supo ser capitán y la primera cara que se veía al llegar al estadio, pero el recuerdo no es el mejor. ¿Habrá silbidos, aplausos o indiferencia?

Del paso de Pablo Pérez por Boca se pueden escribir muchas cosas, solo hay que acercarse a un grupo de hinchas y mencionar su nombre. Algunos dirán que fue un jugador importante y que al Xeneize le costó reemplazar. Otros, que fue el capitán de la peor derrota de la historia del club. Algunos recordarán aquel gol ante Talleres que gritó de frente a la platea (y que ilustra este artículo). Para unos pocos, será acaso un buen jugador que pasó con más pena que gloria. Y cuyo carácter le jugó varias malas pasadas.

LAS FORMACIONES DE BOCA E INDEPENDIENTE

Si en algo tal vez se pueda coincidir sobre el actual volante de Independiente es que juega como lo siente. La sangre caliente, casi hirviendo, esa que tanto se pide en La Boca y que le da momentos de brillantez en tiempos álgidos, es la misma que suele jugarle en contra. Por caso, la infantil expulsión en aquel primer partido de Guillermo Barros Schelotto ante River en La Bombonera. O el mencionado festejo de cara al hincha a pleno insulto luego de un tanto sobre la hora. También las constantes amarillas que sufrió -y que sigue sufriendo- en cada partido y que lo llevaron a convertirse en meme

Su foto estuvo en el playón que da ingreso a casi todas las plateas de la cancha. Quien entrara por la calle Irala inmediatamente vería una gigantografía mirando desde arriba acompañado por la leyenda "Esto es Boca". Era una publicidad de la pipa, claro, pero sirve para ilustrar la ascendencia que llegó a tener en el club. Con la cinta en el brazo izquierdo, era uno de los grandes referentes del plantel. Líder de un equipo que más de una vez se dejó llevar por su misma efervesencia.

Pablo Pérez es un futbolista de calidad, dueño de una técnica envidiable. No es casualidad que sus mejores momentos, junto a Fernando Gago y Wilmar Barrios, cuadraron con los más destacados de la era del Mellizo. Pero también es dueño de un temperamento ingobernable. Las dos caras de un personaje amado por momentos, odiado en muchos otros. Y su vuelta al estadio donde fue referente durante al menos tres años será uno de los atractivos del clásico. ¿Será recibido con aplausos, indiferencia o silbidos? Imposible saberlo, al menos hasta que pise el césped.

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