Las otras veces que a Pablo Pérez se le soltó la cadena

Pablo Pérez llegó a Boca en un momento en el que se le exigía al plantel tener más actitud. El Xeneize venía de ser eliminado ante River por la Copa Sudamericana y la sensación que había quedado era que se había dejado pasar por arriba por el equipo de Gallardo. La advertencia estaba hecha por su propio representante desde el momento en el que arribó desde España: "Es un jugador temperamental".

Dos años y algunos meses después del regreso a la Primera División, nada cambió. Quienes lo conocen, siempre coincidieron en que su máxima virtud es la causa de su problema más frecuente: Pérez tiene la mecha corta. Quien lo busca, seguro lo encontrará rápidamente. Así es su personalidad, una que hace no tanto tiempo atrás parecía ser la que más escaseaba y que ahora es criticada casi semanalmente.

El antecedente más cercano en una práctica fue una patada voladora que le pegó a César Meli cuando fue a disputar una pelota. Allí, con Guillermo Barros Schelotto ya como entrenador, la situación no pasó a mayores.

¿Otras reacciones que quedarán en el recuerdo?

El escupitajo a Pity Martínez, en la ida de los octavos de final de la Copa Libertadores:

La roja en el último Superclásico en La Bombonera a los 10 minutos del primer tiempo:

Las casi consecutivas expulsiones ante Aldosivi y Belgrano por doble amarilla:

La reciente patada a Hernández en un amitoso ante Chivas en el verano que desató una pequeña pelea:

El dardo vía Twitter a Juan Cruz Komar: