El futuro del Barça pasa por Dembélé... y lo que saquen por su traspaso

Guillermo Ortiz
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Lionel Messi of Barcelona looks to Ousmane Dembele during the Copa del Rey Semi Final Second Leg match between FC Barcelona and Sevilla at Camp Nou on March 3, 2021 in Barcelona, Spain. Sporting stadiums around Spain remain under strict restrictions due to the Coronavirus Pandemic as Government social distancing laws prohibit fans inside venues resulting in games being played behind closed doors. (Photo by Jose Breton/Pics Action/NurPhoto via Getty Images)
Photo by Jose Breton/Pics Action/NurPhoto via Getty Images

El Barcelona de Joan Laporta tiene varios compromisos decisivos en los próximos meses. Los más obvios son los deportivos: un poco contra pronóstico, el equipo se ha metido en la final de la Copa del Rey y ha encadenado una racha extraordinaria en liga que le tiene ahora mismo a cuatro puntos del líder con 33 por jugarse. No solo eso, sino que el Atlético de Madrid aún tiene que visitar el Nou Camp, así que el optimismo está justificado. Ahora bien, cualquiera que esté siguiendo estos meses la actualidad del Barcelona sabe que lo deportivo juega un papel hasta cierto punto secundario en el futuro del club. Hay que arreglar muchas cosas en el terreno económico y hacerlo a cortísimo plazo.

El objetivo es cuadrar el círculo: conseguir la renovación de Messi (en ese sentido, Laporta no ha sido en absoluto ambiguo) y a la vez reforzar una plantilla que no está aún para competir en Europa salvo que los Pedri, Fati, Mingueza y compañía peguen otro salto brutal de calidad de un año a otro. ¿Cómo se hace eso al borde de la quiebra? Identificando los activos que puedes vender y sacando el mejor precio por ellos. No vamos a incluir a Messi porque parece claro que la directiva quiere retenerle, aunque no sepamos a qué precio y todo quede en apelaciones al amor del argentino por el Barcelona, como si una cosa quitara la otra. Desde luego, si al final se fuera Leo, el palo deportivo sería enorme, pero económicamente sería un alivio. Un alivio insuficiente, pero que ayudaría.

En cualquier caso, Laporta no está en ese escenario y entendemos que es porque ha pensado en alternativas. ¿Qué jugadores hay en la plantilla con buen precio de mercado y que sean hasta cierto punto prescindibles? Lo más que vas a conseguir por Umtiti es que alguien le pague la ficha, pero no creo que llegue ni a eso. ¿Podría Junior Firpo acabar en algún equipo inglés de media tabla por 10-20 millones de euros? Podría, pero eso no soluciona una crisis. Vamos, pues, a lo gordo, y ahí aparecen tres nombres por encima de los demás: Frenkie de Jong, Antoine Griezmann y Ousmane Dembélé. Los tres costaron un dineral, los tres cobran mucho dinero y los tres podrían interesar a prácticamente cualquier club del mundo.

El problema con De Jong es que debe formar parte del proyecto de futuro tanto o más que Messi. Hablamos de un jugador superlativo que solo en lo que va de esta temporada ha recibido mil elogios por jugar casi de media punta y por jugar de líbero junto a otros dos centrales. El perjuicio deportivo sería inmenso en caso de traspasarlo y dudo que Laporta lo esté considerando siquiera. Otra cosa son los dos delanteros franceses, aunque sus situaciones son radicalmente distintas. Griezmann tiene una ficha muy alta y eso es un problema a la hora de pedir un traspaso jugoso. Por otro lado, bueno, quitarse esa ficha sería una enorme ventaja para el club. Campeón del mundo con la selección francesa, Griezmann es un enorme jugador que no ha encontrado su sitio en el Barcelona. Su temporada no está siendo mala, simplemente pasa demasiado inadvertido para lo que en realidad vale el jugador.

Lo que pasa con Griezmann, que sigue teniendo muy buena reputación entre los grandes clubes, es que tiene ya 30 años. Solo con su traspaso y con liberarte de su ficha no te va a dar. Necesitas algo más... y ese algo más probablemente sea Dembélé. Si algo nos está enseñando el 5-3-2 (o 3-5-2) que lleva semanas practicando Ronald Koeman con éxito es que a Messi le viene de maravilla tener al lado en punta un jugador rápido, con facilidad para el desmarque, inteligente y que aproveche con su definición las asistencias del argentino. En otras palabras, le viene de maravilla tener al lado a Ansu Fati en cuanto se recupere de su lesión.

Lo bueno para el Barcelona es que, mientras se recupera la joven perla de la cantera, Ousmane Dembélé se está dejando ver más que en los tres años anteriores. Dembélé, que llegó del Borussia Dortmund como una estrella por unos 135 millones de euros en verano de 2017, justo después de la marcha de Neymar al PSG, es un jugador joven y vistoso... y eso sigue funcionando muy bien. Es rápido, encara, y a los comentaristas se les llena la boca con su nombre porque le gusta acaparar la jugada. Otra cosa son los resultados: en cuatro años en el Barcelona, Dembélé ha tenido muy buenos partidos y ha aportado soluciones que no pueden aportar otros jugadores de la plantilla. Eso no quita para que, en general, podamos decir que su paso por el club ha sido decepcionante.

De entrada, está el tema de las lesiones. Ahora que nos hemos acostumbrado a verle jugar tres meses seguidos nos hemos olvidado de esta cuestión pero ha llegado a ser desesperante, a la altura de lo de Hazard en el Real Madrid. Si consigue llegar a final de temporada sano, se multiplicará su valor, que llegó a ser inexistente. Aparte, y aun teniendo en cuenta su juventud, todo el juego que acapara rara vez se traduce en algo decisivo: no es un buen definidor, no elige casi nunca la jugada correcta y tiene mucho que mejorar en la asociación con sus compañeros. A menudo, sigue pareciendo una isla en medio del campo, desconectado del juego hasta que la pelota le llega al pie.

Dembélé no es un mal jugador, pero es el peor jugador que tiene el Barcelona dentro de los que valen algo en el mercado. No creo que vaya a recuperar los 135 millones que pagó por él pero sí puede sacar un pellizco. Más que por Griezmann, desde luego, aunque lo normal es que ambos se vayan este mismo verano. De lo contrario, pensar en la continuidad de Messi es una quimera. No hay que descartar que, ante la situación económica del club, incluso haya que prescindir de los tres sin mucha cosa a cambio. Todos estos cálculos no son cuentos de la lechera para fichar a un Haaland o un Mbappé sino para ponerse al día en lo económico, reforzar puntualmente alguna posición, y a partir de ahí volver a la normalidad. Eso urge más ahora mismo que acelerar deportivamente a base de nombres que llenen titulares. Incluso en un año más bien mediocre, el Barcelona puede ganar un doblete. Eso debería dar cierta tranquilidad y a la vez invitar a la valentía, el punto fuerte por excelencia de Joan Laporta.

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