Ormaechea y De Cecco, desde Italia: "Esto va a ir para largo, hasta junio o julio estaremos complicados"

Sebastián Torok
lanacion.com

En Perugia, Italia, Luciano De Cecco y Paula Ormaechea haciendo, como pueden, "entrenamiento domiciliario".

Paula Ormaechea y Luciano De Cecco están de un lado del Atlántico, pero observan con mucho cuidado lo que sucede en la otra orilla, a miles de kilómetros. Santafesinos los dos [ella, de Sunchales; él, de la capital de la provincia], viven en Italia, el país europeo más afectado por el brote de coronavirus. Casados en abril de 2018, están en Perugia, en la región de Umbría, en el centro de la península, donde Luciano (31 años) es figura en el equipo de voleibol Sir Safety Perugia y donde Paula (27) se entrena cuando no está compitiendo en el circuito tenístico. Se encuentran lejos del foco principal de infectados, pero están limitados y preocupados, como todos. "En el norte está todo muy feo. Leí una nota a una persona que se le murió el padre y la madre el mismo día, con diferencia de horas. Y no los pudo ver, ni velar, ni nada, porque estaban aislados. Acá, por ahora, está más tranquilo. Ahora empezaron a encontrar algunos casos positivos, entonces me imagino que las próximas semanas será peor. Esto se multiplica de una manera terrible. Se acelera rápido. Nosotros estamos en casa, a veces cruzamos a un parque que tenemos enfrente del departamento donde vivimos para movernos un poco. Pero si acá empeora como en el norte del país, ni eso vamos a poder hacer", le cuenta Ormaechea, actual 260° del ranking WTA y 59° en 2013, a LA NACIÓN.

Antes de quedar, prácticamente, encerrada, Ormaechea jugó su último torneo en Antalya, Turquía, durante la primera semana de marzo. "Para llegar fue de terror. Justo el día que viajaba se suspendieron los vuelos desde Italia a Turquía, tuve que viajar por Alemania, perdí un día y cuando llegué a Antalya y mostré el pasaporte italiano cinco policías me sacaron de la fila, me tuvieron 45 minutos haciendo preguntas, incluso con médicos. Pensé que me iban a mandar de vuelta. Fue una locura. Pasé porque llegué a Antalya, que tiene un aeropuerto chico, pero si era en Estambul seguramente no me dejaban pasar. Después que pasó todo [perdió en la 1ª ronda], no podía creer que hubiera hecho ese viaje, con la plata que gasté, pero tenía ganas de jugar, había entrenado bien. Después tenía planificado viajar a Brasil para unos torneos, pero menos mal que no viajé porque se cancelaron y hubiera gastado una fortuna sin sentido. Son cosas que pasan", apunta la integrante del equipo argentino de Fed Cup.

En tiempos de coronavirus, Ormaechea, en su departamento de Perugia, con una máquina para hacer ejercicios.

-¿Hoy, cómo es el día a día, con las limitaciones que tienen?

-Vamos al supermercado, aunque tratamos de salir sólo si necesitamos cosas urgentes, porque el mercado es el peor lugar de contagio. De hecho, creo que el primer caso de coronavirus en Perugia fue el de una cajera de supermercado. Lo bueno es que no está faltando mercadería; reponen todos los días. La gente, en ese sentido, está tranquila. No hay paranoia, al menos hasta ahora. Igual, dicen que el pico de contagios todavía no llegó. Con Luciano decíamos: 'Lo que va a aumentar el alcohol en gel en Argentina'. Acá eso no pasa: encontrás gel y al mismo precio de antes. En la calle están haciendo controles policiales y están poniéndose estrictos. La única manera de frenar el virus es estando en casa. Puede ser aburrido, pero peor sería estar contagiado y tener que recuperarse.

-Para un deportista debe ser traumático el corte abrupto del entrenamiento diario. ¿Pueden hacer un poco?

-Sí, un poco. Tenemos un aparato de ejercicios isoinerciales para prevenir lesiones, hacemos todo lo que se puede con gomas y sogas, también entrenamiento TRX. La idea es tratar de no parar, porque ni bien se resuelva todo hay que estar lo mejor posible. Yo no puedo jugar al tenis, Luciano no puede jugar al voley, entonces simplemente hacemos algo de actividad física y nada más. Lamentablemente acá no tengo ni un paredón para pegarle con la pelotita; la raqueta está completamente guardada. Por ahora la llevamos bien. Luciano es más tranquilo, pero yo necesito moverme. A él y a sus compañeros les hicieron estudios; en estas horas tuvieron una videoconferencia, hablaron la posibilidad de empezar a entrenarse de dos y con controles médicos, en el gimnasio. A ellos le interrumpieron el campeonato y la Champions League y es incierto cuándo se van a reiniciar. No saben nada.

-Los organismos del tenis todavía no definieron qué ocurrirá con el ranking. ¿Cómo debería resolverse?

-Pienso lo mismo todos los días: no sé cómo van a manejar ese tema porque no es fácil, no es algo menor. Si congelan el ranking y se vuelve a jugar, ¿qué van a hacer? ¿Qué pasará con los que defendían puntos? Es súper dura la decisión. Todas las semanas se defienden puntos. Si no tuviste la posibilidad de hacerlo es injusto que los pierdas. La ATP canceló el tenis por seis semanas, la WTA todavía no; me llegan mails diciendo que lo van resolviendo semana tras semana. Es una locura. Cuando Europa vaya estando mejor, todo lo que sea América estará peor y el tenis tendrá que estar cortado también. Para mí esto va a ir para largo, hasta junio o julio vamos a estar complicados mundialmente.

-Encima, en un año olímpico.

-Sí y Japón dice que no quiere suspender todavía las fechas. Hay un montón de clasificaciones que no se pudieron hacer todavía. Yo entiendo la inversión de millones, millones y millones de dólares, pero esto va más allá. Se está perjudicando la economía mundial, entonces unos Juegos Olímpicos no son lo más importante, claramente. Para el tenis es un golpe también. Muchos sponsors se van a ver afectados. Los torneos más grandes quizás no, pero los más chicos sí. Me intriga saber qué pasará. No es bueno para nadie.

De Cecco y Ormaechea, en Perugia, en un alto de un entrenamiento casero.

-¿Charlaste sobre la situación con alguna compañera de circuito?

-Sí, sí. Pasa que a Luciano y a mí nos preguntan mucho porque estamos en el foco. Al principio, cuando empezaron a restringir la movilidad, encontramos una cancha privada de tenis para ir. Pero mi entrenador [el italiano Giovanni Galuppo] no vive en Perugia, está en Sinalunga, en la región de Toscana, a unos 70 kilómetros, y por lo tanto ya no puede venir con libertad, no se puede mover fuera de la comuna. Esto fue de menor a mayor, se empezaron cancelando un par de cosas y después afectó absolutamente a todos.

-¿Cómo ven, desde Italia, lo que va ocurriendo en la Argentina?

-Nos mantenemos en contacto todos los días. Mis padres están en Sunchales. Mi mamá está súper preocupada. Uno, lo que hace, es recomendarle cosas por lo que ya estamos viviendo. Con todos los que hablo en Argentina les digo: 'Vayan delante de lo que está pasando y empiecen a cuidarse'. A todas las amigas y compañeras de tenis que tengo les cuento lo que hacen acá. 'No lo tomen a la ligera, hagan lo mejor que puedan, resguárdense por ustedes y sus abuelos', les digo, tratando de dar algún consejo. Creo que en Argentina se están tomando muy a la ligera algunas cosas, porque hasta que no se empiece a poner grave se mira a la distancia, como pasó acá. La gente lo tomó así. Nosotros creíamos que era una boludez, que era un virus chico, pero el contagio no se frena y va en escalas muy grandes.

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