Oleguer, el catalán que rechazó a España

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En 2005 el entonces central del Barcelona rechazó la posibilidad de formar parte de la selección de Luis Aragonés para el Mundial de Alemania.

Oleguer, el catalán que rechazó a España

En 2005 el entonces central del Barcelona rechazó la posibilidad de formar parte de la selección de Luis Aragonés para el Mundial de Alemania.


EL MUNDIAL Y LA POLÍTICA

Son muchos los futbolistas catalanes que resuelven la pregunta de si jugarían con la selección catalana en lugar de la española si fuera oficial recordando que "hoy en día la que te da la posibilidad de jugar un Mundial es la española". No se mojan en lo político ni por acto ni por mención. Incluso Gerard Piqué y Sergi Roberto, los más activos públicamente en el vestuario del Barcelona, suelen expresar sus inquietudes con cierto reparo, pues más allá de haberse mojado a favor del referéndum de autodeterminación de Catalunya no han querido desvelar qué votarían, si bien recientemente Piqué admitió que "no es mi caso pero un independentista podría jugar en la selección". La posibilidad de éxitos tan sonados como jugar una Copa del Mundo, no digamos ya ganarla, es algo que no dejó pasar ni siquiera Pep Guardiola, internacional en 47 ocasiones con España y reconocido independentista. Sin embargo, Oleguer Presas fue el único que hizo lo contrario.

El defensa del Barcelona jamás había mostrado complejos de ninguna clase a la hora de expresar sus convicciones. Graduado en Económicas, solía escribir artículos de actualidad sobre cuestiones tan complejas como el modelo territorial español o el modelo de justicia, muchos de los cuales levantaban polémica en los sectores más reaccionarios de la opinión pública, e incluso había sido uno de los embajadores de las campañas a favor de la oficialidad de las selecciones deportivas catalanas. En 2005 su nombre estaba en boca de todos después de consagrarse como titular de la defensa del Barcelona de Frank Rijkaard junto a Carles Puyol y Rafa Márquez. El equipo empezaba a ir como un tiro y el seleccionador español Luis Aragonés andaba en busca de centrales para confeccionar la lista de jugadores que iba a disputar el Mundial de Alemania el verano siguiente. Cuando llamó a Oleguer para que estuviera en unas jornadas de convivencia con potenciales miembros de la selección mundialista estalló la polémica.

¿Podía un independentista como él defender la camiseta de España? Fue el propio Oleguer quien resolvió la duda tras mantener completo silencio hasta el día de la convocatoria, el 12 de diciembre de 2005. Entonces habló con Aragonés y no con la prensa. Y a pesar de tener ante si la oportunidad de jugar un Mundial consideró que si no lo hacía defendiendo los colores de su corazón no valía la pena hacerlo. "Expresé mis convicciones y Luis las entendió perfectamente" argumentó hace meses en una entrevista a Goal para añadir que "si había una persona que no se sentía motivada por formar parte de ese colectivo no tenía demasiado sentido mantenerla​". Aquel año el Barcelona se proclamó campeón de su segunda Champions League y se coronó con su segunda Liga consecutiva, abriendo un ciclo que todavía dura. La selección, por su parte, caería en octavos de final ante la subcampeona Francia en la que fue la última Copa del Mundo de Raúl González. Sin embargo, de aquella derrota nacería una selección que encadenaría dos Eurocopas y un Mundial.

Oleguer siguió pensando en sus cosas. En cierta ocasión, a raíz de un artículo sobre la huelga de hambre del etarra Iñaki De Juana Chaos, condenado por más de veinte asesinatos, incluso Kelme, la marca que le patrocinaba, le rescindió el contrato. Siempre lo vivió con tranquilidad pues "igual que se me criticaba en exceso desde algunos sectores también se me alababa demasiado desde otros". En 2008 se fue al Ajax para retirarse en 2011. Hoy Oleguer ha abandonado el mundo del fútbol de élite pero mantiene su compromiso con lo que él considera justo. Miembro activo de la CUP, un partido independentista de base marxista, desde meses después de su retirada como profesional, nadie puede negar que es fiel con sus principios.

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