Los olímpicos chilenos se reinventan para entrenar por el coronavirus

Agencia EFE
EFE

Santiago de Chile, 26 mar (EFE).- Si el coronavirus obliga a la ciudadanía a quedarse en casa para evitar los contagios, los atletas de élite no son una excepción, pero mantener el estado físico requiere reinventarse: kárate con papá, apuntar sin disparar o mancuernas en cuarentena son las opciones de los atletas olímpicos chilenos.

El confinamiento domiciliario en el país austral es por el momento una medida parcial que afecta a parte de Santiago de Chile y a varias localidades en el resto del país, aunque los deportistas ya permanecían en sus hogares tratando de mantener el estado de forma.

El anuncio el pasado martes del Gobierno de Japón y el Comité Olímpico Internacional (COI) de postergar por un año los JJ.OO. de Tokio supuso un respiro para aquellos que estaban pendientes de clasificación y, para los que no la consiguieron aún, tiempo extra en su preparación.

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Sin embargo, hacer ejercicio en casa no es lo mismo para los atleta de élite, quienes se han tenido que reinventar para poder mantener su condición física en esas circunstancias.

Desde el Comité Olímpico de Chile (COCh), el presidente Miguel Ángel Mujica explicó a Efe que los deportistas chilenos "están en casa haciendo preparación física, pero no específica para sus deportes".

"Vamos a tener que pasar esta fase en un estado de preparación física cada uno en su casa y cuando se levante todo que sus entrenadores les diseñen una rutina pensando ya en la fecha de los próximos Juegos Olímpicos", indicó Mujica.

Cada disciplina tiene sus peculiaridades y sus necesidades de entrenamiento, y eso, con las restricciones para evitar contagios por el coronavirus, complica la situación de algunos.

APUNTAR SIN DISPARAR

La subcampeona panamericana de tiro en modalidad skeet, la chilena Francisca Crovetto, tiene imposible poder entrenar con su escopeta. Habitualmente practica en un recinto de las Fuerzas Armadas destinado para el tiro, pero en su casa en Santiago de Chile es imposible.

Además, por haber regresado del extranjero hace unos días, debe cumplir los 14 días de cuarentena preventiva establecida por las autoridades sanitarias chilenas, por lo que las opciones se reducen aún más.

Con la escopeta en casa y sin cargar, las opciones se reducen al condicionamiento físico y la relación con el arma.

"Te armas, te pones la chaqueta de tiro, tomas la escopeta y haces encares en seco. Eso es montarte la escopeta en el hombro tratando de hacer visualizaciones, tomándola, como para no perder el "feeling". Eso es básicamente, no podemos hacer mucho más", afirmó a Efe Crovetto.

Ya clasificada para la Olimpiada, la postergación de la cita deportiva supone un alivio a la ansiedad que le causaba la cercanía de la fecha con el panorama mundial sanitario actual.

"Toda esta situación me tuvo con bastante angustia y ahora que ya sabemos que vamos a tener tiempo y que los Juegos (Olímpicos) van a ser en un año más, me estoy tomando los días de cuarentena y encierro con un poco más de calma", dijo.

KÁRATE CON PAPÁ

Una angustia que sí tiene la campeona del mundo de kárate sub'21, Valentina Toro, que está pendiente de clasificación por primera vez en su carrera para unos Juegos Olímpicos.

En casa, junto a su padre, quien también es karateca, trata de mantener una rutina de entrenamiento, aunque reconoció a Efe que ahora su principal rival es la pereza.

"En la casa me cuesta más. Estoy aquí acostada, viendo Netflix, y digo "en un rato voy a entrenar" y después otra vez "en un rato voy a entrenar". Es como que no encuentro el momento exacto para hacerlo así que voy a hacer una planilla, horarios y alarma y sí o sí voy a tener que hacerlo", destacó.

Toro, de 19 años, entrena en su patio con un pequeño tatami, junto a su padre, pero las dificultades son notables para mantener las condiciones idóneas.

"Ayer entrené con mi papa alrededor de las seis de la tarde. Tenemos unas tres piezas de tatami afuera en el patio así que pudimos hacerlo de la mejor manera posible. Ahí entrenamos, nos agarramos a combos un rato. A veces los perros nos interrumpían porque se metían y pensaban que estábamos jugando", explicó.

UN LEÓN ENJAULADO

Peor lo tiene el luchador de lucha grecorromana Yasmani Acosta, bronce en los Panamericanos de Lima 2019, quien se encuentra en cuarentena de 14 días en una habitación del Centro de Alto Rendimiento (CAR) en la capital.

"Lo que estoy haciendo es un poco de ejercicio para no perder la masa muscular y estar lo más cerca posible a un acondicionamiento físico adecuado. Hago flexiones, abdominales, mancuernas que tengo aquí en la habitación pero cuando vaya a competir voy a luchar, no voy a hacer mancuernas ni flexiones de brazos", dijo a Efe.

Acosta, de casi dos metros de altura y 130 kilos de peso, reconoció que está contando los días y las horas para poder acabar el confinamiento en su habitación.

A partir de ese momento al menos, dijo, podrá utilizar las instalaciones del CAR para acondicionamiento físico, pero igual es insuficiente para su preparación ya que, aunque ya consiguió el boleto para los JJ.OO., necesita luchar con otros rivales para poder alcanzar su mejor estado de forma.

"No puedo hacer lucha porque no puede haber roce con nadie por el riesgo a la infección. Por lo menos puedo estar aquí y utilizar los equipos para poder hacer ejercicio y mantener la forma", indicó Acosta sobre su actual rutina, en la que su mayor rival es ahora la pereza y el aislamiento.

Alberto Peña

(c) Agencia EFE

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