Palos a Jokic: por qué en EEUU sospechan tanto de los MVP europeos

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PHOENIX, AZ - JUNE 9: Nikola Jokic (15) of the Denver Nuggets wipes sweat from his face as he sits alone on the bench against the Phoenix Suns during the third quarter at Phoenix Suns Arena on Wednesday, June 9, 2021. The Phoenix Suns hosted the Denver Nuggets for game two of their best-of-seven NBA Playoffs series. (Photo by AAron Ontiveroz/MediaNews Group/The Denver Post via Getty Images)
Nikola Jokic, en el banquillo, durante el segundo partido entre Nuggets y Suns (Photo by AAron Ontiveroz/MediaNews Group/The Denver Post via Getty Images)

El primer jugador europeo en ganar el MVP de la liga regular de la NBA fue Dirk Nowitzki en 2007. Durante años, a Nowitzki le tuvieron participando en concursos de triples hasta que se dieron cuenta de que, en fin, aquel tipo era buenísimo. El jugador alemán llevaba ya diez temporadas en la liga cuando le dieron el premio y había llevado a los Dallas Mavericks a la final el año anterior, una final que perdieron con altas dosis de polémica contra los Miami Heat de Dwyane Wade y Shaquille O´Neal.

Como en todo concurso de popularidad -y el MVP, como el Balón de Oro lo es-, cuenta mucho el hecho de que los organizadores crean que te deben algo. A Nowitzki le debían un anillo y a cambio le dieron un galardón individual y el pasaporte a la historia, que tampoco es poca cosa. ¿Qué pasó a continuación? Que los Mavericks, con el mejor registro de la temporada, perdieron en primera ronda contra los Golden State Warriors del "We believe", la segunda vez en la historia que el primer cabeza de serie perdía de entrada contra el octavo.

Se dice que los estadounidenses son muy patriotas, hasta el exceso, y parte hay de razón. Cuando ocupas un continente y decides crear un estado, ya puedes agarrarte muy fuerte a los nombres y los símbolos o te vas a perder en seguida. Si a un público por lo general chovinista le añades un deporte que han inventado ellos y que desde luego han dominado durante más de un siglo, es normal que al extranjero se le vea con recelo. De hecho, tuvieron que pasar doce años hasta que otro europeo ganara el premio: Giannis Antetokoumnpo, en 2019

Antetokoumnpo era -y es- un jugador imparable a campo abierto, un hombre capaz de irse a los 30 puntos y 15 rebotes sin ningún problema, mate tras mate, y además secar a la estrella contraria en defensa. Un hombre que llevó a los Milwaukee Bucks al mejor registro de la liga ese año y el siguiente, cuando repitió MVP por primera vez desde Stephen Curry. Ahora bien, llegaron los play-offs y los Bucks fracasaron como habían fracasado los Mavericks. No solo fracasaron como equipo sino que Antetokoumnpo fue la imagen viva de ese fracaso. Incapaz de generarse espacios, condenado a tiros de media y larga distancia que golpeaban el aro una y otra vez, el griego dejó de ser un jugador diferencial para convertirse en una estrella más, punto.

Tal vez por eso, por este historial de europeos que se pasean por la liga regular pero no saben culminar en playoffs (a favor de Nowitzki hay que decir que él sí lo consiguió en 2011, cuando nadie contaba ya con ello), el reciente premio a Nikola Jokic se ha recibido con cierto escepticismo por parte de la prensa y la afición estadounidense. A los números de Jokic no se les puede poner ni un "pero": 26,4 puntos; 10,8 rebotes y 8,3 asistencias en 34 minutos de juego. Pese a la ausencia por lesión de su otra estrella, Jamaal Murray, Jokic ha conseguido llevar a Denver al tercer puesto de la Conferencia Oeste y ha sido clave en los minutos finales de muchos partidos.

PORTLAND, OR - MAY 29: Nikola Jokic (15) and Denver Nuggets head coach Michael Malone strategize against the Portland Trail Blazers during the first quarter at Moda Center on Saturday, May 29, 2021. (Photo by AAron Ontiveroz/MediaNews Group/The Denver Post via Getty Images)
El entrenador Mike Malone conversa con Jokic en un tiempo muerto de un partido de primera ronda contra los Trail Blazers (Photo by AAron Ontiveroz/MediaNews Group/The Denver Post via Getty Images)

Ahora bien, Jokic no es un jugador que ilusione en Estados Unidos. Su entrenador, Mike Malone, salió el pasado miércoles a rueda de prensa con una camiseta que enumeraba los prejuicios en torno al jugador serbio: está demasiado gordo (o está demasiado delgado), es lento, no defiende, no tiene buen movimiento lateral... En un tiempo de tiradores y anotadores compulsivos, ver a un pívot inteligente, que no abruma por su físico sino por su inteligencia -algo que comparte, por cierto, con el otro gran candidato, Joel Embiid- cuesta de digerir. Jokic no es un tipo que salga en los "highlights" ni enamore a las nuevas generaciones porque hace tiempo que la NBA ha decidido que lo único que cuentan son los triples y los mates, no los rectificados, ni las fintas, ni el primer paso letal ante un pívot más lento, ni el pase a la esquina donde hay un compañero solo.

Si Jokic ha sido el mejor o lo ha sido Embiid puede ser discutible. Yo me inclino por el serbio pero admito el debate porque, insisto, esto no es más que un concurso de popularidad, pero me cuesta oír los nombres de Chris Paul, Stephen Curry o incluso Dame Lillard a la misma altura. Me cuesta porque son tres jugadores fantásticos... pero que no han sido tan valiosos como Jokic. La única excepción sería la de Paul, que ha cambiado Phoenix de arriba abajo, pero su rendimiento individual va destinado a la mejora de sus compañeros. Es un premio del que está descartado de manera voluntaria desde el inicio de la temporada.

Lo que realmente ha diferenciado a Jokic de Embiid este año es que Embiid se ha perdido demasiados partidos por lesión o molestias. Jokic, no. Ni uno. Ha estado ahí cada día de cada mes, dándolo todo. Los partidos buenos de Jokic son estratosféricos. Los malos son aceptables. ¿Está pagando el serbio el prejuicio de "es que luego los europeos no hacen nada en playoffs"? Puede ser. Lo peor es que, de hecho, le está pasando lo mismo: los Nuggets ya van 0-2 contra los Suns del propio Chris Paul y la eliminatoria pinta a que no va a ser muy larga.

Da igual. No puedes cambiar las reglas cuando te interesa. Cuando ganó Derrick Rose su MVP en 2011, nadie esperó a ver qué hacían los Bulls en playoffs. Cuando lo ganó Westbrook en 2017, tres cuartos de lo mismo. El premio se le da al mejor de la temporada regular, no al mejor en general. Si fuera un reconocimiento al mejor jugador de la NBA, sin más, lo ganaría todos los años Kevin Durant y punto. Por eso los Nets van a ganar la liga y los Nuggets, no. Lo que se premia aquí es otra cosa: es la constancia, el talento y el saber llevar a un equipo lo más lejos posible dentro de unos mínimos que, por ejemplo, los Warriors no han cumplido este año. Aceptarlo con los estadounidenses pero afeárselo a los europeos es una doble vara de medir injusta. Y Jokic, por supuesto, no tiene culpa de ello.

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