Nicolás Burdisso revela un secreto interno: la verborragia de Gustavo Alfaro es un tema de diván

Cristian Grosso
lanacion.com

El día que Gustavo Alfaro asumió, sin proponérselo se puso plazos: "Boca no tiene purgatorio: es cielo o infierno". En algunas oportunidades, ¿no se precipitó con sus declaraciones? "Me siento orgulloso de haber estado en Boca. Quiero terminar de la mejor manera posible estos partidos y después irme a mi casa y recuperar mi vida", confesó la misma noche de la eliminación de la Libertadores ante River. ¿No se encarceló solo? "He hablado muchísimo, muchísimo con él este año, y uno de los principales detalles justamente ha sido ese. Intentar explicarle lo que genera cuando habla. Le he dicho la importancia que tendría sintetizar, meterse un cassette. La palabra de Gustavo tiene un peso, y la manera en que las dice tiene otro peso. Pero no es justo que yo opine sobre su manera de hablar. Tiene una verborragia superior a la media del fútbol argentino, tiene una constante necesidad de enseñar y de explicar porque es un profesor. Es didáctico. No pienso que ese haya sido uno de los problemas del año; sí, permitió que se hicieran focos mediáticos alrededor de sus palabras y es un debate interno que tengo con él todo el tiempo", confiesa Nicolás Burdisso, el exzaguero xeneize.

-"Sigo si sigue Burdisso", dijo hace unos días Alfaro. ¿Te condiciona?

-Estamos grandes y vacunados, je. Si algo hicimos bien este año fue trabajar en conjunto. Es la primera vez que él trabaja con un director deportivo y yo con un DT. Si algo hice todo este año fue integrar. Siempre escuché a todos. El día que diga: "Esto se hace porque yo lo digo", me ponen fecha de vencimiento.

-Los parámetros históricos de Boca han sido su bravura y la búsqueda del protagonismo. ¿No es lo que le faltó este año, sobre todo en partidos clave contra River?

-Absolutamente de acuerdo. No hay nada que agregar. Una cosa es buscarlo y otra llevarlo a la práctica. Se buscó con ideas, con práctica y con nombres. A veces se logró y otras no. Contra Liga, en Quito, o contra Paranaense, se logró. Y en la vuelta con River, lo cual genera más desilusión. Ahí está la autocrítica y la búsqueda de las soluciones. Mía y del entrenador. Porque conoce a Boca, ahora desde adentro, claro.

-¿Hoy cómo está Alfaro?

-Lo veo muy aplomado, con una gran lectura de la realidad. Muy pocas veces tuve la sensación de que se había desenfocado. Él quiere terminar esto como nosotros: cerrar el año con Boca puntero. Pasamos muchas cosas como para que explote todo, y no explotó. El equipo siguió, no pasó contra River, perdió contra Lanús, había perdido contra Tigre, se fue Benedetto... y el equipo siguió y siempre estuvo de su lado.

-¿Seguirá?

-Es una de las posibilidades. Estamos cerca de tomar decisiones, habrá que ver si él quiere seguir o no, si la dirigencia de turno quiere que siga o no. Ese es mi trabajo. De lo que sí estoy seguro es que Gustavo está preparado para todo, no sé si alguien de afuera estará preparado.

-Imaginemos que gana la oposición. Te respaldan en tu cargo, pero te piden que el DT sea otro. ¿Estás buscado al sucesor?

-¿Viste que no es tan difícil ser director deportivo? (risas). Es eso. Con los refuerzos pasa eso. A lo mejor a vos te gusta uno, pero a la dirigencia otro. Y hay un tercero que es funcional a los dos. Pero se cae a último momento, y termina viniendo la cuarta opción. Yo manejo todas las variantes. Cada uno lo hace a su manera, el tema es encontrarse preparado. Porque más allá de que no hablo de política, el compromiso mío es con Boca. En cada decisión, yo defiendo a Boca. Por eso siempre hay que buscar estrategias.

-En la Argentina hay una nueva generación de técnicos. ¿Quiénes te gustan, qué opinas?

-Voy a ser genérico: veo un grado de competitividad muy alto, algo que pasa en muy pocos lugares del mundo. Es difícil que venga un equipo a la Bombonera y se entregue; y en el resto del mundo, cuando vas a jugar con el grande, tomás los recaudos para no salir goleado. Pero el argentino tiene eso de rebeldía. En comunión con los entrenadores, que están muy formados. Hay una camada muy preparada, los Heinze, los Zubeldía, los Beccacece, los Milito. Veo cómo preparan las presiones, las construcciones desde el fondo, la finalización de las jugadas, cómo hacen los cambios, cómo declaran después de los partidos... Veo que hay un grado de preparación que hace muchos años no se veía.

Riquelme, Tevez, De Rossi, Mourinho, Luis Enrique y dos equipos de colección

La propuesta fue armar dos equipos. Que Nicolás Burdisso eligiera los mejores futbolistas extranjeros con los que jugó, y también el equipo ideal de sus compatriotas. No dudó en ningún puesto, como si hubiese estado preparado. Julio César; Maicon, Juan, Materazzi y Maxwell; Patrick Viera, Daniele De Rossi y Pjanic; Totti; Figo e Ibrahimovic. ¿El técnico? Dos, José Mourinho y Luis Enrique, por delante de Claudio Ranieri o Roberto Mancini ¿Y los argentinos? 'Willy' Caballero; Ibarra, Otamendi, Samuel y Matellán; Zanetti y Verón; Messi, Riquelme y Tevez; Crespo/Diego Milito, solo en el N°9 albiceleste se permitió una opción. ¿El técnico? Carlos Bianchi, antes que José Pekerman o Marcelo Bielsa.

-¿Qué te generan los exfutbolistas volcados a la política? Como Riquelme, por ejemplo.

-Si es por vocación..., acá no podés inventar nada. El que está enfrente tuyo se da cuente de todo enseguida: si estás preparado o si no estás preparado. Es vocación pura la que te empuja, vocación para ser entrenador, director deportivo, dirigente, panelista en TV o si querés ocupar un lugar en la tribuna ¡Es vocación! Por eso hago tanto hincapié en los formadores, por eso a principios de año cambié el coordinador de las divisiones inferiores y puse a un formador. Porque la vocación debe ser el impulso. Me alegra ver a personas preparadas haciendo diferentes trabajos dentro del mundo del fútbol. Yo creo mucho en la preparación, y la vocación genuina es lo que te debe guiar. Sino sos un híbrido: haces una cosa, después otra y otra. Las personas a las que les ha ido bien, o a las que les va bien, es porque están definidas, saben qué quieren hacer y cómo lo quieren hacer. Después, puede funcionar o no. A mí, mi vocación me dice que yo necesito esto para vivir.

-¿Qué ocurrirá con Tevez?

-Carlos es un ídolo y hay que entender esa realidad. Tuvo la mala fortuna de lesionarse en este último tiempo y de jugar poco. Cualquiera sea la decisión que se tome, va a ser tratado como un ídolo. ¿Por qué? Porque hay situaciones en las que hay que hacer excepciones, no son todos iguales. No quiero decir qué va a pasar porque es una decisión que hay que tomar en conjunto, pero cualquier determinación que se tome será contemplando que estamos hablando de un ídolo de Boca. Es un ídolo y hay que cuidarlo, en eso estoy totalmente de acuerdo.

-El hincha sigue esperando a Daniele De Rossi...

-El semestre que viene va a demostrar quién es Daniele. Fijate que en los pocos minutos que ha podido jugar desde que se puso bien, ya ha demostrado lo que es capaz de hacer. No vino a pasear.

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