Neymar ya siente frío lejos de Messi

A Neymar Da Silva no se le hubiera pasado por la cabeza siquiera hacerle a Leo Messi lo que le hizo a Edinson Cavani a la hora de cobrar un penalti. Seguramente por eso mismo se fue del Barcelona, porque al rosarino, ídolo de adolescencia y hoy amigo íntimo, no podía discutirle nada. Neymar es muy amigo de sus amigos y jamás querría robarle cuota de protagonismo a Messi, seguramente porque muy pocos se hubieran puesto de su parte al gozar el rosarino de una jerarquía como nunca nadie tuvo en el vestuario del Camp Nou.

El brasileño se adaptó rápidamente a ese orden bajo el paraguas de Messi desde que llegara con 21 años. A su vez, el argentino le recibió como antes había hecho Ronaldinho Gaucho con él mismo y ello fortaleció una relación en la que la confianza mútua no tardó en florecer. A Messi, además, le importan poco los registros individuales a estas alturas, cuando ya ha pulverizado la mayoría de récords en varias ocasiones y aceptaba con naturalidad que un amigo le pidiera tirar un penalti o una falta.

¿Quién patea mejor los penaltis?

Neymar Cavani

Incluso llegó a cedérselos voluntariamente a Luis Suárez cuando el uruguayo peleaba por la Bota de Oro. Tampoco discutió con el brasileño cuando le pidió tirar la falta que supuso el 4 a 1 ante el PSG a partir de la cual el cuadro azulgrana lograría el histórico 6 a 1. Sin embargo, seguramente aquel día algo se rompió dentro de Neymar. Aun habiendo sido él el artífice de la remontada, las portadas fueron para su amigo, inmortalizado en aquella fotografía en la que aparecía, puño en alto, aclamado por la masa culé como una deidad.

Y entonces apareció el PSG que le prometió todo lo que tenía Messi en el Barcelona, y eso incluye ser el indiscutible tirador del equipo. Sucede que Cavani, como Messi, goza de una trayectoria -y, por ende, de una jerarquía- superior a la del ex del Santos por aquello de la experiencia y eso no se puede comprar con petrodólares. Hay que trabajárselo partiendo de la base que, en París, Neymar vuelve a ser el nuevo e igual que había jerarquías en el Camp Nou, las hay en el Parque de los Príncipes. Su indiscutible talento le ayudará a ser el mejor del mundo dentro de no demasiado tiempo. Pero deberá ejercer la misma paciencia que practicaron espléndidos tiradores como Thierry Henry, Dani Alves, Zlatan Ibrahimovic, Xavi Hernàndez y hasta el propio Messi y asumir que el liderazgo ni se compra ni se exige. Se gana.