¿De qué se trata la negociación por Sampaoli?

La AFA anunció que en la tarde del jueves será la presentación oficial del nuevo DT.

Al instante en que Chiqui Tapia sale de la sede de Viamonte a decir que se terminó el ciclo de Edgardo Bauza, Jorge Sampaoli está durmiendo en Sevilla. Cuando se despierte y sepa verdaderamente que el Patón ya no está en el cargo, por primera vez, empezará a negociar su llegada a la Selección argentina.

Cualquiera de las rutinas a charlar dependerá del calendario de Sevilla. Aunque, en principio, la agenda de los dirigentes marcaba pasar a reunirse con Lionel Messi y con Javier Mascherano, los dos capitanes pidieron primero resolver la situación del entrenador y luego vincularse. El presidente de AFA no ha definido cuándo viajará al Viejo Continente. Pero hay una primera idea: juntarse con el casildense en Valencia, el sábado, en la previa del cruce entre los andaluces y los valencianos por la liga española.

En su brazo derecho y en el izquierdo, Sampaoli, de 57 años, tiene tatuados dos dibujos del disco Oktubre que bien podría ser una metáfora de su vida: el Indio Solari, un referente intelectual para él, descubrió la fama y la gloria recién a los 40 años. Al entrenador que fue un futbolista frustrado y que consiguió su primer título en 2010, con Emelec, la cima le apareció la tarde en que venció a Argentina por la Copa América, en 2015. La France Footballer lo nominó entre los tres mejores entrenadores del mundo, candidatos al Balón de Oro. Le apareció el reconocimiento, sin perder el sueño: ni siquiera el día en que Luis Enrique anunció su renuncia en Barcelona y él apareció como el máximo candidato votado por los hinchas catalanes se sintió tan feliz como la primera vez que escuchó el rumor de que podía ir a la Selección argentina. Ese y su deseo de dirigir a Lionel Messi son las grandes razones para que quiera dejar Sevilla y declinar las ofertas de la Selección de Holanda y la Selección de Qatar.

Pero hay puntos en contra. Sampaoli tiene un cuerpo técnico en Sevilla de doce personas. Viajarían con él a Argentina apenas cinco -los argentinos, incluyéndolo al técnico, más Desio, Manna, Scaloni y Tocalli-. El resto -los españoles- se quedarán allá. Pero no es que pretende reducir su grupo de trabajo, sino adaptarlo y, para eso, hará falta un contrato en el que el entrenador, indudablemente, deberá resignar dinero -en cualquier especulación, lo que ofrezca la AFA será menor que la renovación que Pepe Castro le propone en Sevilla, que lo que le dictó Louis Van Gaal por teléfono tanteándolo par aHolanda, que la avalancha de dólares de Qatar- y hacer malabares para coneguir el cuerpo técnico que pretende. Con una clave: planifica tener dos ayudantes de renombre, con pasado en la Selección argentina y con conocimientos sobre este grupo de jugadores.

Sampaoli no conoce a Tapia. Sí a Daniel Angelici, a Hugo Moyano y a Marcelo Tinelli: con todos habló alguna vez, incluso dos de ellos lo tantearon para llevarlo a sus clubes. Lógicamente, los directivos intentarán juntarse con Diego Simeone, el argentino con más pergaminos en el mundo -aunque el Cholo dirá no, otra vez, muy amablemente-. Marcelo Bielsa, en Lille, está fuera de los planes. Jorge Almirón, de Lanús, es una variante lejana. Marcelo Gallardo ya se bajó. Todos los caminos conducen a Sampaoli, quien cumplió su palabra de no negociar mientras estuviera Bauza en el cargo y respondió a todos los contactos lo mismo que le aclaró al propio Patón, en un mensaje enviado por terceros hace una semana. 

Sampaoli despertará y comenzará la puja. Que quede claro: la negociación no se reducirá a un sí o a un no. Si no a un cuánto permita garantizar el trabajo de un técnico de elite.