Nacional con la presión de mejorar y Peñarol con el objetivo de mantener su buen juego

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Montevideo, 19 jul (EFE).- Los dos grandes de Uruguay, Peñarol y Nacional, ultiman detalles para la vuelta de los octavos de final de la Copa Sudamericana en la que los aurinegros intentarán repetir el dominio que mostraron en la ida mientras que los tricolores necesitan un cambio de rumbo urgente.

El juego de ida disputado en el Gran Parque Central, estadio del Nacional, tuvo un dominio del Peñarol que fue poco común para un clásico de estas características en los que suele reinar la paridad, la pierna fuerte y las escasas situaciones.

Ambos equipos llegan descansados puesto que los partidos que tenían este fin de semana fueron suspendidos ante el fallecimiento del jugador del Villa Teresa -de la Segunda División- Williams Martínez, quien se quitó la vida el sábado 17.

Pese a que controló el partido durante los 90 minutos, tanto en ocasiones generadas como en posesión de balón y generación de juego, lo cierto es que el Peñarol no logró plasmar su dominio en el marcador ya que la victoria fue únicamente por 1-2.

El gol convertido en el minuto 94 por la estrella y capitán del Nacional, el argentino Gonzalo Bergessio, le da una luz de esperanza a los tricolores para el duelo de vuelta ya que, pese a que se vieron superados en todos los aspectos, saben que siguen en competencia para poder ir por una remontada que, de conseguirla, sería histórica.

De esta forma, el entrenador del Nacional, Alejandro Cappuccio, que fue fuertemente criticado por la postura excesivamente defensiva con la que paró a su equipo en cancha, deberá ahora apostar al ataque y tomar riesgos para ir por la hazaña.

Por ello se especula que el equipo tendrá varios cambios como el ingreso del centrocampista Felipe Carballo -que jugó pocos minutos en el encuentro de ida y lo hizo de buena manera- o de Maximiliano Cantera, un volante con vocación ofensiva.

Peñarol, en tanto, está ante la disyuntiva de apostar a un juego similar al de ida, en el que se apoderó del balón o tomar una postura defensiva para cuidar el resultado obtenido.

Debido al tipo de juego al que apuesta el entrenador, Mauricio Larriera, es probable que el aurinegro intente dominar y llegar a un gol que terminaría de complicar el panorama tricolor.

Larriera sufrió este domingo la pérdida de su padre, pero, según informó Referí, el suplemento deportivo del diario local El Observador, se presentó este lunes a dirigir el entrenamiento.

Ante el buen rendimiento mostrado por sus futbolistas no se espera ninguna variante en el equipo, más allá de alguna que pudiera surgir de aquí al jueves por lesión.

Con pocos días de preparación, Peñarol y Nacional tienen ante sí uno de los clásicos más importantes en lo que va del siglo y que, saben, va a marcar un antes y un después en los fanáticos, jugadores, cuerpo técnico y directivos.

(c) Agencia EFE

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