Nace la Superliga Americana, un impulso vital para el rugby regional

Alejo Miranda
lanacion.com

Un pequeño paso para el rugby argentino, un gran salto para el rugby sudamericano. Así se podría definir la creación de la Superliga Americana de Rugby, el primer certamen profesional de la región. Luego de varios idas y vueltas que pusieron en duda su realización, finalmente la temporada 2020 fue oficializada en un acto de lanzamiento en Montevideo.

Allí se desglosó que el torneo que comenzará el último fin de semana de febrero y se extenderá por 12 semanas. Contará con cinco equipos de cinco países que jugarán todos contra todos en dos ruedas alternando la localía (diez fechas, ocho partidos cada uno). Los primeros cuatro disputarán las semifinales y el quinto jugará dos partidos más ante un sexto equipo, de Colombia, que se sumará de manera íntegra en 2021.

La Argentina estará representada por los Ceibos, que tendrá base en Córdoba y cuyo plantel estará conformado por los jugadores de Argentina XV y Jaguares XV. Además habrá un nutrido grupo de argentinos en los demás equipos.

Una de las novedades es el desembarco de tres clubes de fútbol: Peñarol, Corinthians y Olimpia serán los representativos de Uruguay, Brasil y Paraguay, respectivamente. Chile tendrá su franquicia, denominada Selknam. El equipo colombiano se llamará Cafeteros Pro.

La Superliga Americana de Rugby (SLAR) cobra vida entonces luego de algunos vaivenes. En su génesis, estaba estipulado que participaran dos equipos de Uruguay, Brasil y la Argentina, y que nuestro país aportaría jugadores a todas las franquicias. Finalmente, gracias al esfuerzo de Agustín Pichot (vicepresidente de World Rugby), el uruguayo Sebastián Piñeyrúa (presidente de Sudamérica Rugby) y el argentino Santiago Ramallo (CEO de Sudamérica Rugby), entre otros, se logró concretar este formato más modesto con la intención de expandirlo en años venideros. De cualquier forma, se trata de un avance enorme para el rugby en la región que augura.

Ya en todos estos países existen planes de desarrollo de alto rendimiento semiprofesionales en los que se trabaja física y técnicamente. Esta liga le agrega la pata indispensable de la competencia para crecer. Para la parte más alta de la pirámide que conforma el rugby argentino se trata también de un avance en la medida que dota todavía de más competencia a un grupo grande de jugadores que conforman el paso anterior al seleccionado mayor de los Pumas, reforzando uno de los pilares débiles de la estructura profesional.

La mayoría de los jugadores estarán bajo contrato profesional con la UAR y estarán abocados casi todo el año a los distintos equipos: Ceibos en la Superliga, Argentina XV en el Sudamericano, Americas Rugby Championship y Nations Cup, y Jaguares XV en la segunda división de la Currie Cup. Carlos Ignacio Fernández Lobbe seguirá siendo el entrenador de todos los equipos.

"Esta liga nos va a servir al staff y a los jugadores para seguir creciendo profesionalmente y que los chicos sigan estudiando en sus tiempos de descanso", dijo Fernández Lobbe a través de un comunicado. "A su vez, es muy importante tenerlos 24 horas pensando en rugby, para que se sigan desarrollando física y técnicamente. También decirles a los jugadores que aprovechen esto que tienen, que es espectacular y que lo tomen con mucha seriedad porque tienen oportunidad única de poder dedicarse a lo que ellos aman".

Además, el resto de las franquicias absorberán jugadores argentinos. En la presentación ya se conoció el primer gran traspaso: Manuel Montero, ex jugador de los Pumas (27 caps), firmó con Olimpia de Paraguay. Podrán tener un máximo de cuatro por equipo y no más de uno por club entre las cinco franquicias.

De un lado, este contexto les da una salida profesional a la aspiración de un número grande de jugadores de todo el país. Del otro, genera preocupación en los clubes. Los de Buenos Aires, especialmente, vienen manifestando abiertamente su preocupación ante la posible fuga de sus mejores jugadores. No habrá límites de jugadores por club que puedan participar en Ceibos, según le contó el presidente de la URBA Santiago Marotta a LA NACION, y en la semana se definirá si los jugadores no contratados o contratados por franquicias de otros países podrán volver a jugar en sus clubes una vez finalizado el certamen (en mayo).

Ceibos tendrá como sede al club Tala de Córdoba, aunque se maneja la posibilidad de que juegue algún que otro partido en otra ciudad del interior. Toda la conducción deportiva estará bajo la órbita de la UAR, mientras que la explotación comercial fue tercerizada a un inversor privado (el rosarino Fernando Riccomi); la Unión Cordobesa de Rugby se beneficiará con el legado deportivo. Además, según pudo saber LA NACION, World Rugby hace una importante inversión y absorbe los costos de logística y contratos de jugadores de todos los equipos.

"Estamos ante uno de los acontecimientos más importantes de la región, que demuestra que éste es el camino correcto para seguir desarrollando el rugby en América", festejó el presidente de la UAR Marcelo Rodríguez. "Nos sentimos orgullosos también de tener un equipo argentino compitiendo en el alto rendimiento, lo que indica que necesitamos tener a los jugadores del sistema disputando certámenes durante todo el año. Ahora nos queda seguir trabajando con planificación, esfuerzo y con muchísima humildad".

La participación argentina no se limita a los jugadores. Peñarol tendrá como head coach a Pablo Bouza y Olimpia a Raúl Pérez, dos ex colaboradores de Daniel Hourcade en los Pumas, hoy gerente de Alto Rendimiento de Sudamérica Rugby. Además, el uruguayo Pablo Leomoine dirigirá al equipo chileno y tendrá como asistentes a Nicolás Bruzzone y Federico Todeschini.

La región necesita del aporte del rugby argentino para crecer, la Argentina necesita que la región crezca para tener más competencia de nivel. En el medio, el debate por la frontera entre el amateurismo y el profesionalismo.

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