Números, conocimiento y mejores jugadas a balón parado: un vistazo al futuro del fútbol

Rory Smith
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Todo lo que sucede en el FC Midtjylland se cuantifica. Bueno, casi todo. Cada partido jugado por cada uno de los equipos del club de fútbol danés genera miles de puntos de datos. Se graba, se codifica y se analiza cada una de las sesiones de entrenamiento, desde las del equipo principal hasta las de los preadolescentes en la academia.

La única excepción es un juego que se realiza los viernes a la hora del almuerzo entre dos equipos conformados por miembros del personal: entrenadores, analistas, responsables de comunicación y científicos del deporte. Para Soren Berg, director de análisis de Midtjylland, es una oportunidad para que todos se desahoguen al final de la semana y un recordatorio de la importancia de divertirse.

“Bromeamos acerca de hacerle análisis de datos y video a ese partido de los viernes”, dijo, aunque quizá lo mejor sea dejarlo sin examinar. “Probablemente los jugadores no necesiten ver eso”, bromeó Berg mientras veía el juego este mes. “Sabes, les hablamos mucho sobre la intensidad de la marcación. Y no veo mucha marcación intensa aquí”.

Midtjylland tiene números para todo lo demás. El club sabe cuánto han corrido sus jugadores, sus rutinas en el gimnasio, qué han comido, desde dónde disparan al arco y cuán bien han dormido. Está intentando conocer incluso las partes más íntimas de su mente: cómo piensan, cómo se sienten, cómo aprenden.

El Midtjylland, fundado en 1999, tiene lo que su director deportivo, Svend Graversen, considera una “mentalidad de crecimiento”.

“Somos un club nuevo”, explicó. “La historia no nos pesa porque no tenemos ninguna. Así que tenemos que hacerla”. El club está dispuesto a probar cosas nuevas, a buscar ventajas competitivas donde sea que pueda encontrarlas.

El enfoque ha funcionado. Este joven y ambicioso club de Herning, una ciudad tranquila de Jutlandia Central, “muy lejos de Copenhague”, según Rasmus Ankersen, presidente del equipo, se encuentra actualmente no solo en la cima del fútbol danés —con tres campeonatos nacionales y una presencia constante en las competiciones continentales—, sino muy a la vanguardia del deporte.

La búsqueda de Midtjylland de ventajas competitivas lo ha convertido en un lugar donde surgen ideas. Fue el primer equipo en Dinamarca en hacer que entrenaran todos los días sus jóvenes talentos en formación. Fue uno de los primeros equipos en emplear el uso de datos para el reclutamiento, el entrenamiento y el estilo de juego. Contrató a un entrenador a tiempo completo solo para los saques de banda.

Ahora, por supuesto, todas esas ideas han sido adoptadas en clubes de mayor envergadura, con una historia mucho más amplia. Adonde ha ido el Midtjylland, Europa, por lo general, lo ha seguido. Las academias danesas entrenan todos los días. La gran mayoría de los equipos por toda Europa están dedicando una gran cantidad de recursos para formar equipos de analistas, estadísticos y médicos. Thomas Gronnemark, el entrenador de saques de banda, ahora trabaja para el Liverpool.

Ese es el destino del pionero, por supuesto: una vez que ha abierto el camino, todos son libres de seguirlo. Las ideas forjadas en Herning han sido adoptadas, adaptadas y, en ocasiones, copiadas por completo. Lo único que el Midtjylland puede hacer es lo que siempre ha hecho: nuevamente tratar de ver qué depara el futuro para que todos los demás vuelvan a seguir sus pasos.

Fruta fácil

En los días posteriores a la muerte de Diego Maradona, Ankersen, como tantos otros, estuvo examinando grabaciones granuladas del maestro en acción. No sería el único en darse cuenta de que Maradona parecía un jugador Technicolor en un mundo en blanco y negro. “En esos videos de los años 80 y 90, el juego parece muy lento”, mencionó.

Sin embargo, lo importante es que no parecía serlo en ese momento. “Los técnicos habrían dicho que no se podía entrenar más, que no podían hacer que los jugadores adelgazaran o se volvieran más atléticos”, dijo. Para Ankersen, es un recordatorio de una especie de ilusión del fin de la historia: la facilidad con la que se suele asumir que la versión actual de algo —fútbol en este caso— es la final, la versión terminada.

La conciencia de esa ilusión está incorporada en todo lo que hace el Midtjylland. “Lo primero que se debe recordar es que tener éxito en el presente no significa tenerlo en el futuro”, afirmó Berg, el director de análisis. “Intentamos ser innovadores, pero es fundamental mantener la curiosidad”.

En retrospectiva, Ankersen considera que las primeras ventajas que su club descubrió son “simples”: entrenar a los jugadores de la academia todos los días en lugar de tres veces por semana fue una victoria fácil. Pero, aunque reconoce que la búsqueda ahora es un poco más compleja, no cree que el fútbol se haya quedado sin “frutas fáciles”.

“Hay muchas áreas en el lado físico”, dijo, mejoras que se pueden hacer en el acondicionamiento y la fuerza y, en particular, en la individualización de los programas de entrenamiento, al comprender qué tipo de condición física requiere un jugador de una posición específica. El interés del fútbol en campos como la nutrición, la recuperación y el sueño también es muy reciente.

Ankersen está ansioso por explorar si el entrenamiento estructurado desde edades tempranas podría ayudar al desarrollo técnico de los jugadores jóvenes —“la siguiente ventaja es comenzar antes”— y lograr que generar talento sea menos un ejercicio parecido a la búsqueda de oro. “Por el momento, es un poco como invertir en una empresa emergente”, dijo respecto al desarrollo de los jugadores. “El beneficio es potencialmente gigantesco, pero hay mucho riesgo porque la mayoría de las inversiones no funcionarán”.

Además, Akersen está convencido de que incluso Midtjylland, el gran evangelista de los datos, solo ha arañado la superficie en términos de lo que pueden hacer los análisis. “Tanto la calidad como la recopilación de los datos siguen siendo deficientes”, dijo. “La mayor parte son datos de eventos, pero la mayor parte del fútbol ocurre sin el balón”. Akersen cree que la inteligencia artificial ayudará a mejorar ese considerable punto ciego, a medida que los datos de rastreo se vuelvan más sofisticados.

Por supuesto, al final esas tecnologías estarán disponibles para todos, así como en la actualidad se venden los datos de desempeño. Entonces, el próximo gran campo de batalla no será cuáles equipos utilizan datos y cuáles no. No será quién tiene la mayor cantidad de datos o, en cierta medida, quién tiene los mejores datos. El próximo salto hacia adelante del fútbol lo dará quien utilice mejor esos datos.

Hablando el lenguaje del fútbol

Hay un área en la que claramente no hay ventaja competitiva para Midtjylland: informar a los periodistas, en profundidad, sobre su labor. Graversen, Berg y Ankersen son personas amables, atentas y serviciales. Les encanta hablar sobre principios, filosofías y enfoques. Como suele suceder cuando se escribe sobre el uso de datos en el fútbol, los ejemplos precisos son escasos. Después de todo, el conocimiento es poder, pero también puede tener propietario.

Sin embargo, una sola pregunta sustenta gran parte de lo que hacen los analistas, de lo que piden que muestren sus datos: ¿cómo se puede jugar el deporte de manera más efectiva?

Midtjylland, por ejemplo, es mejor en las jugadas a balón parado que cualquier otro equipo de Europa. “En los últimos cinco años, hemos marcado más goles que cualquier otro equipo de esa manera”, aseguró Ankersen. “La brecha entre nosotros y el equipo que está en segundo lugar es la misma que la brecha entre el segundo lugar y el equipo que está en la posición 73”.

Eso no es casualidad. Ralf Rangnick, el entrenador, director técnico y visionario polifacético alemán, confía en que el fútbol en su conjunto pondrá mayor énfasis en las jugadas a balón parado en los próximos años. Los equipos desarrollarán rutinas especializadas y métodos de entrenamientos actualizados para maximizar lo que es, a nivel mundial, una fuente confiable de goles.

Midtjylland ya está allí. El club tiene un extenso libro de jugadas a balón parado que se actualiza continuamente con nuevas rutinas e ideas. “Una cuarta parte de todos los goles vienen de jugadas a balón parado”, señaló Graversen. “Pero la cultura en el fútbol está muy definida y es muy difícil cambiarla”.

Ankersen lo expresa de otra forma: para aprovechar al máximo la información que tienen a la mano, los clubes necesitan poder comunicar su importancia a los jugadores. “Tienes que hacerlo relevante”, dijo. “Tienes que hablar el lenguaje del fútbol”. Es la razón por la que este club, que puede convertir cualquier cosa en un número, ahora piensa, más que nada, en las personas.

La persona detrás del jugador

A menudo, las sesiones de Bjorn Mannsverk se tornan profunda e intensamente personales. Alienta a los jugadores con los que se reúne en su oficina con cierta regularidad a que compartan sus pensamientos más íntimos con él y con sus compañeros de equipo. Conversan no solo de sus preocupaciones profesionales, sino también de las domésticas. A veces hay lágrimas.

Mannsverk, un expiloto de combate de la fuerza aérea noruega, ahora se desempeña —a medio tiempo— como psicólogo del Bodø/Glimt, el equipo del extremo norte del país que en noviembre conquistó su primer campeonato nacional y rompió una gran cantidad de récords en el proceso.

Para los jugadores del Bodø, Mannsverk y el entorno que ha creado —centrado en el rendimiento, no en los resultados— ha sido vital para su éxito. En palabras del capitán del equipo, Ulrik Saltnes, Mannsverk los animó a jugar un estilo “kamikaze” que les permite enfrentar sus miedos.

No es una sorpresa que Ankersen, del Midtjylland, esté fascinado con la historia del Bodø. El Midtjylland también tiene un psicólogo con experiencia militar: B. S. Christiansen, exmiembro de las fuerzas especiales danesas. El Midtjylland también dedica la misma cantidad de tiempo a pensar en las personalidades de sus jugadores que a pensar en sus habilidades técnicas.

“Tenemos que cuidar a la persona detrás del jugador”, dijo Graversen. “Tenemos que ser su familia”.

El club está realizando en estos momentos un estudio, junto con una de las compañías de datos más grandes de Dinamarca, para identificar qué rasgos comparten los jugadores que han prosperado allí anteriormente. Al mismo tiempo, está trabajando con asesores educativos para descifrar cómo absorben la información, piensan y aprenden los jugadores. En una era en la que el fútbol está saturado de datos, Graversen considera que ese conocimiento es crucial.

“El siguiente aspecto clave es incorporar los datos al estilo de juego”, dijo. “Al descifrar la forma en que aprendemos, podemos acelerar el proceso de introducir esos principios en la forma en que jugamos. Podemos diseñar herramientas de realidad virtual para ayudarlos a entrenar. Podemos darles retroalimentación más útil. En los próximos años, el equipo que logre acelerar ese proceso tanto como sea posible tendrá la ventaja”.

En última instancia, eso es lo que siempre ha hecho el Midtjylland: buscar obtener una ventaja, dondequiera que la pueda encontrar. Y adonde ha abierto camino, el resto del fútbol europeo lo ha seguido. Si el Midtjylland, el gran laboratorio del juego, está pensando no solo en lo que los jugadores hacen con los pies, sino también en lo que hacen con la mente, entonces es razonable asumir que, tarde o temprano, todos los demás seguirán la misma ruta.

This article originally appeared in The New York Times.

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