Murió Roberto Paladino, el médico que se ganó la confianza de los campeones

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El médico Roberto "Cacho" Paladino, con Carlos Monzón
El médico Roberto "Cacho" Paladino, con Carlos Monzón

El médico Roberto Paladino, de amplia trayectoria en el deporte nacional, falleció anteanoche en Capital Federal, a la edad de 87 años. Sus restos serán sepultados este viernes, a las 11, en el Cementerio Monte Paraíso de Burzaco.

El doctor Paladino fue un hombre anónimo que no necesitó ni de fotos ni luces para ser admirado y reconocido por un sinfín de gente. Poderosos algunos y sobrevivientes la mayoría. Fue un médico simple y efectivo que jamás usó tarjetas resonantes. Sus trabajos con los campeones –de boxeo y de fútbol- eran parte de su arcón personal, casi infranqueable para develar los secretos de cada divo del deporte.

Siempre de camisa y corbata. Con saco o impermeable. De expresión seria y medida. Solitario. Podía representar a la perfección su doctorado, o simular ser un detective como Perry Mason, o el supuesto gran candidato a cualquier gobernación. Su imagen preanunciaba respeto y presencia.

El doctor Roberto "Cacho" Paladino, con Oscar "Ringo" Bonavena, con quien comenzó en el boxeo en la década del 60.
El doctor Roberto "Cacho" Paladino, con Oscar "Ringo" Bonavena, con quien comenzó en el boxeo en la década del 60.


El doctor Roberto "Cacho" Paladino, con Oscar "Ringo" Bonavena, con quien comenzó en el boxeo en la década del 60.

Llegó al deporte de la mano de Oscar “Ringo” Bonavena, a mediados de los años 60. Y jamás se atrevió a verlo pelear un round. Lo aguardaba en los vestuarios, tras el combate, como a la mayoría de sus boxeadores.

Explicaba a quién lo quisiera escuchar su teoría sobre las virtudes de la morcilla, como el mejor tratamiento para la anemia en el atleta. Narraba como con una infiltración de agua tranquilizó a Carlos Monzón en la previa de su pelea con José Angel “Mantequilla” Nápoles: " Tranquilizamos a Carlitos, que se mostró nervioso como jamás lo vimos en su carrera”. Intentó siempre encontrar las causas psíquicas que llevaron a Horacio Accavallo a envalentonarse con la histórica marcha de San Lorenzo en los momentos previos a subir al ring y nunca encontró las respuestas. Lo vivió como un fracaso científico a modo de asignatura pendiente.

El periodista Ernesto Cherquis Bialo habla durante el homenaje que le hizo la Legislatura porteña al doctor Roberto Paladino en 2019. A su lado, la legisladora Silvia Gottero, promotora de la iniciativa.
El periodista Ernesto Cherquis Bialo habla durante el homenaje que le hizo la Legislatura porteña al doctor Roberto Paladino en 2019. A su lado, la legisladora Silvia Gottero, promotora de la iniciativa.


El periodista Ernesto Cherquis Bialo habla durante el homenaje que le hizo la Legislatura porteña al doctor Roberto Paladino en 2019. A su lado, la legisladora Silvia Gottero, promotora de la iniciativa.

Reconstruyó con “alambre” el tobillo de Víctor Emilio Galíndez , una semana antes de su pelea mundialista con Len Hutchins en 1974, y litigó a pleno con las “curanderas mentalistas” que el panameño Roberto Durán –quien lo contrató para sus peleas con Davey Moore y Marvin Hagler en 1983- había incorporado a sus delegaciones. “Duran paralizó Nueva York como no lo hizo nadie. Al menos de las personalidades públicas que yo conocí. Hizo lo que quiso con su cuerpo y de haber peleado en épocas de 12 rounds , en vez de 15 asaltos, hubiese batido a Hagler. Fue el hombre que más me impactó. Por su hombría y su desafío al dolor y al miedo”.

Una mesa de amiogos: Roberto "Cacho" Paladino junto a Alfio Basile, Reinaldo Merlo, Jorge Ribolzi y Horacio Pagani, entre otros.
Una mesa de amiogos: Roberto "Cacho" Paladino junto a Alfio Basile, Reinaldo Merlo, Jorge Ribolzi y Horacio Pagani, entre otros.


Una mesa de amiogos: Roberto "Cacho" Paladino junto a Alfio Basile, Reinaldo Merlo, Jorge Ribolzi y Horacio Pagani, entre otros.

Asistió a Nicolino Locche en su noche triste ante Kid Pambelé en Venezuela, en 1973, y estuvo al lado de Monzón y las metralletas de desconocidos, que amenazaban matarlos esa noche, en plenos festejos de Pambelé. Todos sus trabajos fueron destacados. Hasta en la mala, cuando se descompensó el mendocino Manuel González tras la pelea con Masashi Kudo, y costó recuperarlo en Japón. Hasta cuando el delantero Víctor Trossero cayó para siempre en un vestuario de River.

Fue el gran amigo de Tito Lectoure y de todos los que pasaron por el Luna Park. Sobre todo de aquellos que ya no tenían nada. Ni plata para pagar. Orientador de los jóvenes y consejero amigable en el convite permanente de: “No quemar la guita y comprar el techo que se pueda”.

El médico Roberto "Cacho" Paladino junto a Norberto Alonso.
El médico Roberto "Cacho" Paladino junto a Norberto Alonso.


El médico Roberto "Cacho" Paladino junto a Norberto Alonso.

Muy ligado a la célebre redacción deportiva de LA NACION, con sede en la calle Bouchard. Pasó por el fútbol. Allegado a Huracán y al River campeón del mundo de Hector Veira, en 1986. Trabajó con todos los mejores y nunca le importó difundirlo. Lo supieron sus amigos, los bohemios con los que compartió sus interminables cenas semanales en ese Buenos Aires de personajes fantásticos y queridos como él.

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Un médico querido, gaucho y efectivo. Como los antiguos facultativos que le pedían al paciente que dijera “treinta y tres”.

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