Mundo River: la fortuna que pierde por jugar en el Monumental a puertas cerradas

Juan Patricio Balbi Vignolo
lanacion.com

El equipo de River que jugó a puertas cerradas con Alianza Lima en el Monumental, por la Libertadores 2019

A pesar de no tener un estímulo directo y rápido para enfocar su cabeza y apostar por una nueva conquista, River tendrá que asimilar lo antes posible el golpe en Tucumán para poder ilusionarse nuevamente con un año en lo más alto de la competencia. Ganar o perder está dentro de las posibilidades, pero competir es fundamental para sostenerse. Bajo ese concepto vuelve a centrarse el cuerpo técnico para afrontar lo que resta de la temporada y recuperar anímicamente al plantel en un momento crucial antes de un partido tan importante como especial: mañana recibirá a Binacional de Perú en un Monumental a puertas cerradas. Justamente el contexto no será un detalle más.

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Sin su público, River tendrá una prueba de fuego en la que deberá demostrar templanza, actitud y solvencia para afrontar un duelo que tendrá una fuerte carga emocional encima. Tras una semana crítica, en la que se le escapó la Superliga y comenzó la Copa Libertadores con una fuerte caída por 3-0 con Liga de Quito en Ecuador, el equipo de Marcelo Gallardo necesita un triunfo que lo reposicione en el Grupo D y le permita viajar la semana que viene a Brasil con otra visión para enfrentar a San Pablo.

Reponerse, ganar y, en lo posible, conseguir una buena diferencia de gol para recuperar terreno. Esas serán las tres premisas fundamentales del Millonario para la segunda fecha de la Libertadores. Y lo hará en un contexto al que no está acostumbrado: jugará el tercer partido a puertas cerradas de toda su historia en el Monumental.

Quizá, tras el cachetazo recibido en Tucumán, una buena dosis de apoyo y aliento de los hinchas hubiese sido fundamental para la confianza del equipo. Las demostraciones masivas de respaldo ayudan y potencian. Pero, al mismo tiempo, frente a la necesidad de ganar, la ausencia de su público también puede brindarle un entorno aislado de emociones y presiones para dejar atrás lo perdido y enfocar la cabeza únicamente en lo que será el juego frente a los peruanos.

En la pasada Copa Libertadores, River también afrontó sus dos primeros partidos a puertas cerradas, tras la sanción de la Conmebol por los incidentes en la fallida final frente a Boca del 24 de noviembre de 2018, que incluyó una multa de 400 mil dólares. En aquella oportunidad, empató 0-0 con Palestino de Chile y derrotó 3-0 a Alianza Lima.

Ahora, luego de la segunda sanción que recibió por parte del TAS, tendrá que vivir nuevamente la misma situación, que también se repetirá ante San Pablo el 22 de abril y podría extenderse para el encuentro frente a Liga de Quito del 5 de mayo. ¿Por qué no está definido? Porque la última se trata de una sanción por una fecha que le impuso la Conmebol por la pirotecnia utilizada en las tribunas en la semifinal frente a Boca de la Libertadores pasada.

El club apeló y resta conocer la resolución definitiva. De concretarse toda la etapa de grupos sin público, en Núñez la pérdida estimada por recaudación se calcula en unos 4 millones de dólares.

El de mañana será el sexto partido de River sin público en toda su historia. El primero fue en agosto de 2011 ante Desamparados de San Juan (3-1 en el Tomás Adolfo Ducó de Huracán) por la tercera fecha del Nacional B 2011/12; y el segundo se dio en septiembre de aquel año ante Defensa y Justicia (2-2 en el Nuevo Gasómetro de San Lorenzo) por la quinta jornada. En aquel momento, River recibió una sanción de la AFA tras los incidentes en el Monumental del 26 de junio de 2011, cuando se consumó el descenso al perder la promoción ante Belgrano. Así, fueron dos juegos a puertas cerradas y otros tres fuera de su estadio, pero con hinchas.

La restante situación se produjo en febrero de 2018, en el inicio de la conquista de la Copa Libertadores que alzó en Madrid ante Boca: debutó en Brasil ante Flamengo con un empate 2-2 en un Estadio Olímpico Nilton Santos de Botafogo a puertas cerradas por la sanción que la Conmebol le impuso al equipo brasilero luego de los disturbios en la final de la Copa Sudamericana 2017 ante Independiente.

Con un saldo de dos triunfos y tres empates en los cinco partidos previos con tribunas vacías, River iniciará mañana su camino en la actual Libertadores en un contexto repleto de aristas. Con la desilusión y el dolor a cuestas tras la oportunidad perdida en la Superliga, tendrá que salir al campo de juego a buscar un triunfo frente a Binacional que le permita comenzar a recomponerse. Y lo hará en una tarde-noche que promete ser tan extraña como decisiva a futuro.

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