Mundial de handball. La Garra y su gran ilusión en Japón: pasar de rueda y crecer como grupo

Olivia Díaz Ugalde
lanacion.com

"Somos un equipo que siempre la peleó desde abajo, frente a las adversidades, siendo conscientes del sacrificio y la pasión que le ponemos. Esta es nuestra mayor arma, con la que sostenemos todo. Pero ya no queremos ser más esa 'Garra' que pelea siempre en las malas, sino que ya queremos empezar conseguir cosas." Así lo describe Victoria Crivelli, así lo siente todo el plantel. 'La Garra', la selección femenina de handball, sueña en grande y quiere conseguir sus objetivos en el Mundial de Japón, que arranca este sábado.

Este equipo hoy tiene un solo objetivo. Se obsesionó, entrenó y se convenció de que es posible. Por eso las ansias por que comience la cita mundial, por eso las horas en el gimnasio, las eternas sesiones en cancha, las giras y los partidos amistosos. Haber perdido el partido definitorio con Brasil en los Juegos Panamericanos de Lima fue un dolor muy grande, pero dio muestras de lo que eran capaces, les marcó que el camino era ése. Que hay calidad, que hay categoría, pero por sobre todo convicción.

"Estamos ansiosas por el debut y está relacionado a que estamos muy ilusionadas por demostrar todo el trabajo realizado. Sin dudas pasar de rueda es el principal objetivo, el más importante y somos todas muy conscientes de lo difícil que es, pero creemos que podemos lograrlo", explica Crivelli, una de las referentes del equipo.

La clave: el nuevo DT, Daddy Gallardo

"La llegada de Daddy fue un cambio en muchos sentidos. Nos cambió la mentalidad, pero también lo acompañó de un entrenamiento muy serio, muy a conciencia. Nosotras tuvimos que aprender a confiar en su trabajo. A mi me re motivó, tuve la suerte de poder jugar muchas cosas con la selección, y después de Río me costaba encontrar objetivos que me dieran ganas. Pero creo que esta nueva forma de trabajo me potenció y me hizo reencontrar el camino", describe la jugadora de Ferro.

Hace poco más de un año, la Garra, tal la denominación de este seleccionado, necesitó cambiar de mando. Había atravesado años de competencia donde los resultados no se dieron, pero sobre todo su juego no terminó de afianzarse. Alcanzaron objetivos positivos, como la clasificación histórica al primer Juego Olímpico de Río 2016, pero haberse marchado sin superar la primera etapa tuvo gusto a poco.

"Al equipo lo veo súper bien. Se nota el cambio de mentalidad, nos sentimos con más confianza. Además mejoramos muchísimas cosas dentro de la cancha y físicamente estamos mucho mejor. Nosotras, las más chicas, nos sentimos muy cómodas dentro del equipo", dice Malena Cavo, una de las juveniles que se sumó al conjunto mayor hace un año, y tuvo la posibilidad de formar parte del plantel que viajó a Lima 2019.

La selección femenina nunca pudo pasar de rueda en un Mundial. Desde 2003 tiene presencia ininterrumpida (la Copa del Mundo se celebra cada dos años), pero siempre ocupó el último lugar en la etapa de grupos -con excepción en 2013 y 2015 que fue penúltima al haber ganado los partidos frente a Paraguay y Congo-. Pero ahora fluye una nueva esperanza en el equipo.

La nueva conducción que comenzó en agosto 2018 en manos de Eduardo Daddy Gallardo y su equipo, cambió la mentalidad, su forma de entrenar y especialmente la manera de encarar los partidos importantes. Se plantearon nuevos objetivos, se sumaron jugadoras nuevas y los torneos preparatorios y las giras potenciaron al equipo. Se empezó a creer que el objetivo es posible. Por eso, en Japón buscarán quebrar sus propias barreras.

"Hubo un cambio actitudinal y físico de cómo encarar las situaciones. Al estar todas más convencidas de lo que somos capaces y ver los progresos que tenemos en la cancha y en el gimnasio, nos dimos cuenta para lo que estamos", señala Luciana Codesal, arquera que integra por primera vez una lista en la selección mayor.

"En lo personal, esta oportunidad de poder formar parte de la selección mayor, es el máximo sueño que tuve desde la primera vez que me puse la camiseta en inferiores. Es una oportunidad de aprender y crecer", agrega ilusionada.

La Argentina formará parte del Grupo D. Este sábado se medirá con el local, Japón, el partido inaugural. El lunes 2 se medirán con Rusia (último campeón olímpico y subcampeón europeo), el martes 3 con China, el jueves 5 chocarán con Suecia y cerrarán la etapa de grupos el viernes 6, ante Congo.

Sin dudas, no será fácil. La Argentina formará parte del Grupo D junto a Japón, Rusia, China, Suecia y Congo. Además, tendrá el desafío de jugar el partido inaugural frente a las locales el sábado 30 (a las 3 de nuestro país), un condimento extra que toman como una doble motivación. Luego volverán a jugar el lunes 2 ante Rusia (último campeón olímpico y subcampeón europeo), al día siguiente se medirán con China, el jueves 5 chocarán con Suecia y cerrarán la etapa de grupos el viernes 6 con Congo. Se clasifican los tres primeros de cada grupo (cuatro zonas) para la segunda etapa, donde se rearman dos grupos de seis.

"Todos los partidos son difíciles, pero no imposibles. El debut con Japón es un plus que van a tener ellas, pero nosotras tenemos que ir a dar nuestro ciento por ciento y que con eso los resultados se van a reflejar", apunta convencida Antonela Mena, capitana y referente del equipo. "El handball en la Argentina evolucionó mucho y eso se ve reflejado en la lista de convocadas. Hoy nos juntamos con las chicas de Europa y la verdad que estamos a la par. Y eso, sumado al cambio de mentalidad en la selección, siento que nos va a ayudar mucho para poder rendir de la mejor manera y poder alcanzar nuestro gran objetivo".

Experiencia y juventud

Consolidar un equipo de diferentes edades es un trabajo que lleva tiempo. Unificar criterios, niveles y sobre todo vencer la barrera 'ídola-compañera'. Pero si de algo sabe Gallardo es de formación de equipos y unificación de camadas. Por eso, con tiempo, comenzó a liderar este proyecto en la selección femenina. Convocó a las históricas jugadoras a quienes les sumó la picardía y desfachatez de las más chicas.

Fue un aprendizaje en conjunto. Para las grandes y para las chicas. Hoy conviven, se ríen y divierten entre todas. Lograron formar un gran grupo, donde las juveniles encontraron su lugar y las experimentadas guían tanto dentro como fuera de la cancha.

"El primer consejo de las más grandes fue decirme que si estoy acá es por lo que soy, y que tengo que ser cómo soy, que no tenga miedo de nada", describe Cavo, y añade: "Al principio fue más difícil porque hay muchas jugadoras a las que admiro, que son mis ídolas, y me daba vergüenza y sólo miraba. Pero por suerte Antonela y Victoria, que son unas genias, siempre estuvieron apoyando en todos los detalles para que me sintiera cómoda y me acoplara al equipo".

"Creo que no fue verbal sino algo más actitudinal. Nos hicieron sentir cómodas en cada entrenamiento, nos sacaron la presión y nos dieron la confianza que necesitábamos en cada momento", agrega Codesal, quien se vino a vivir a Buenos Aires desde Esquel para luchar por su sueño.

Crivelli y Mena son las referentes para todas. Su experiencia y humildad, sumada a la pasión y sacrificio que ponen en cada entrenamiento, en cada convocatoria, dan sobradas muestras de lo que quieren para la selección. Por eso, lejos de subirse a un pedestal, acompañan a las más chicas en todo el proceso.

"Este nuevo proceso intenta alinear el trabajo con las inferiores, y hoy tenemos la suerte de poder nutrirnos con jugadoras de las inferiores, que ya pisan fuerte en la mayor. Combinar esta buena preparación, con la experiencia de las más grandes seguramente va a dar buenos resultados", dice Crivelli. "Las más chicas tienen muy buena actitud, carácter y pueden estar en momentos claves del partido."

"Se adaptaron muy bien. Son jugadoras de alto nivel y fue decirles también a ellas que 'nosotras también las admiramos', porque ojalá nosotras a su edad hubiéramos tenido ese descaro con el que juegan. ¡Son increíbles!", agrega convencida Mena, quien sonríe ilusionada por todo lo que vendrá.

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