Las mujeres fueron mayoría en la montaña y disfrutaron de una competencia especial en su día

Ezequiel Brahim
lanacion.com

ESQUEL.- Todo empezó hace poco más de medio siglo en Boston. Kathrine Switzer, con apenas 20 años, hizo historia al ser la primera mujer en correr una maratón, algo prohibido para la época. La cantidad de participantes femeninas fue creciendo de a poco y para finales de los 80, a nivel mundial, las mujeres representaban el 20% de los inscriptos en carreras de calle. Pero ya en el 2020, en Esquel se produjo un hecho significativo: en la Huemules Challenge, la novedosa carrera de montaña que disputó su segunda edición, más del 50% detrás de la línea de largada eran mujeres.

Casualidades o no, la carrera culminó el domingo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. Desde 1857, cuando miles de trabajadoras textiles ocuparon las calles de Nueva York para exigir mejores condiciones laborales, reducir el horario laboral y terminar con el trabajo infantil, mucho se ha luchado por un cambio y mucha agua ha corrido bajo el puente.

Pero sobre el río, arroyos y montañas marcaron sus huellas los casi 300 corredores que llegaron a bordear el Parque Nacional los Alerces, la gran joya natural de Esquel. "No conocíamos la ciudad, así que las empujé a todas para que participáramos", cuenta Marina Ferrari, que "empujó" a sus hermanas Melina y Miriam a viajar casi 2000 km desde Morón. "Bueno, la verdad que me costó poco convencer al resto", sonríe Marina, y cuenta que también se sumó desde Ushuaia una amiga, Adriana Lanza. Las tres hermanas Ferrari celebraron su día participando de los 10 km, pero no fueron las únicas.

Clara, Mercedes y Bárbara Anoni son hermanas. No sólo empezaron crecer casi en simultáneo (se llevan un año de diferencia cada una), sino también comenzaron a correr al mismo tiempo. "Nos entrenamos desde hace 3 años más o menos", cuenta Clara. "Nos gustó este desafío de correr en la montaña por primera vez y más aún poder encararlo juntas". El debut para las hermanas Anoni terminó sincronizado: las tres cruzaron juntas la meta luego de poco más de una hora y media, 10 kilómetros, y la experiencia inolvidable de transitar por un bosque de lengas en la primera carrera de sus vidas.

La competencia se desarrolló sábado y domingo. El primer día el desafío fue de 33 kilómetros llegando al filo de montañas que divide la reserva Huemules del Parque Nacional, donde Verónica "La Pitu" Ramirez se hizo inmensa y dejó bien representada a Esquel. "El paisaje es hermoso allá arriba, aunque el clima estuvo muy duro [el viento azotó duro a los corredores y la temperatura no pasó de 15 grados]. Igual, disfruté correr por primera vez en la reserva". Verónica es maestra de polimodal en Esquel y fue la tercera en arribar a la meta el sábado. Sólo dos varones llegaron antes y parece que no le importó que al otro día tuviera que correr 21 km, ya que se inscribió en la distancia de 54 km que se hacía en dos etapas. "Estoy muy contenta con la organización, que me invitó la inscripción, lo que es una gran ayuda, más con el problema que tenemos ahora los estatales acá", haciendo referencia a la deuda de sueldos que tiene la provincia. "Ahora hay que descansar bien, que todavía falta", finalizó la docente y atleta. Es que el sábado se podía competir sólo en la distancia de 33 km o también usarlo como primera etapa y así el desafío seguía al domingo.

Ya en el día de la mujer, y como suele suceder en la montaña sin aviso, el clima cambió por completo: el vendaval fue una leve brisa y una fina cortina de nubes atenuaba el punzante sol cordillerano. A las 9 de la mañana, cientos de corredores atravesaron el arco de troncos de Huemules Challege y se largaron las distintas distancias. Los 10 kilómetros (allí iban las hermanas Anoni y Ferrari), pero también los 21 km, para los que hacían sólo esa distancia y para los que la tomaban como segunda etapa para completar los 54 km. Allí, una figura descollante fue Sergio Trecaman, el corredor de montaña Esquel. Participó de los 54 km y no sólo ganó la prueba sin atenuantes, sino que también fue más rápido que todos los que corrieron únicamente los 33 o 21 km. Nadie, de ninguna manera, pudo ser más rápido que Trecaman. Y eso que largó bien último...

"Si, la verdad que me confié y se me hizo tarde", confesó Sergio, que llegó al arco de largada 6 minutos después de haberse puesto en marcha la prueba el sábado. El hombre de Esquel le calculó demasiado justo, pero en ningún momento se lo vio nervioso: pasó tranquilo por el solitario arco de largada y se sumergió en la montaña. "Los 54 kilómetros son bastante, hay tiempo para acomodarse", reflexionó desde la experiencia de quien ha sido parte en reiteradas oportunidades de la selección nacional representando a la Argentina en los mundiales de montaña y ganando todas las carreras importantes del país, incluida ésta, en su querida ciudad.

Si bien el segundo día fue más corto, la dificultad resultó mayor. "El circuito de la carrera es un poco más difícil de lo habitual", contaba Mario Bachman, del grupo Búsqueda y Rescate, a cargo de la seguridad de la prueba. El experimentado rescatista explicó a LA NACION que el mayor riesgo lo sufren los corredores novatos, sin experiencia en la montaña. "Mi recomendación, para aumentar la seguridad, es que disfruten de la carrera", explicó Bachman. "Que no apuren al cuerpo, paren todas las veces que quieran, saquen fotos y no se preocupen por el tiempo; están pasando por lugares a los que no accede ningún vehículo y sólo pueden disfrutar corriendo", enfatizó.

El que se tomó la recomendación a pecho, a pesar de ser uno de los corredores de montaña más competitivos del país, fue Darío "Lalo" Ríos. Participó de la modalidad de dupla mixta junto a Romina Alberto. Y por el kilómetro 8 se tentó y no pudo resistirse: aún quedaban 13 kilómetros por delante y toda la región más complicada de la montaña. "Pero lo vi, medio que se escondió. Hacía rato que venía buscando uno así, no lo podía dejar pasar", se justificó "Lalo", que hace tiempo también se lo conoce como "el gaucho que se depila", por su dualidad gaucha y atleta y su nota en LA NACION. Pocos aguantaron la risa cuando lo vieron cruzar el arco con un enorme cuerno de ciervo en la mano. "Este es de un macho adulto, se le caen cuando pelean o se rascan contra las plantas", explicaba. Y si bien alguno se animó a gritarle "¿No se te habrá caído a vos?", demostró su rapidez contestando: "Lo levanté porque pensé que era tuyo". El humor y la ironía no faltan en las competencias.

El domingo iba llegando a su fin. Las chicas del Km Running de Rada Tilly, Mirta Benítez (48), Lucía Pujara (34), Noelia Massari (38) aseguraban que había sido "empujadas" por "Lu" a anotarse en los 33 km. "Es que ya había hecho 21 km y quería algo más", contaba Lucía. Y remarcó que en su grupo de entrenamiento también son más mujeres que hombres, "aunque me gusta entrenar con hombres, porque te llevan más rápido". Lo mismo opinaba Graciela Rosario, de 65 años, de Belgrano (CABA), y con fundamento: empezó a correr cuando eran muy pocas, hace una década y media. "Hoy somos muchas más, más preparadas y constantes, ya no largamos a correr así nomás", cuenta Graciela, quien llegó a salir segunda en su categoría en la media maratón de Buenos Aires y ha disputado la mayoría de las grandes carreras de la Argentina. Y sonríe cómplice: "Yo por ahora estoy adelante de las viejitas".

Al final, la maestra Ramírez dio cátedra en los 54 km y si la hubiesen anotado en caballeros se habría clasificado tercera. Fue la mejor entre las mujeresr. "Creo que nos complementamos con los hombres, no estoy de acuerdo con el feminismo extremo, ambos tenemos para aprender del otro", contaba luego de la llegada. "Me gustaría volver a correrla el año que viene", aseguró "pero hacer los 54 km en un solo día". No alardea: ha ganado un par de carreras de 160 km sin parar: la maestra de Esquel sabe lo que que correr mucho.

Así fue: las mujeres habían copado, en su día, la cordillera de Esquel y la Huemules Challenge celebró su segunda edición con el triple de corredores, más mujeres y muchas más historias para celebrar que la naturaleza, las montañas y las carreras tienen el sello de mujer.

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