Morata y la realidad

Alfonso Duro
Real Madrid’s Alvaro Morata, right, battles for the ball with Valencia’s Eliaquim Mangala during the Spanish La Liga soccer match between Real Madrid and Valencia at the Santiago Bernabeu stadium in Madrid, Saturday, April 29, 2017. Real Madrid won 2-1. (AP Photo/Francisco Seco)

La realidad dicta que el Real Madrid le ganó a un Valencia cabizbajo en el Bernabéu por un ajustado 2-1 que llegó en el minuto 86 de partido, gracias a un gol del villano de la semana pasada, Marcelo. La realidad también dicta que el equipo A jugó con mucho aplomo y muy poca velocidad en ataque ante el Valencia, que pudo incluso haber sentenciado si Ronaldo no hubiera fallado su tercer penalti de cuatro que ha disparado ante Diego Alves. La realidad –dura, en este caso– también dicta que una vez más la falta de puntería de la primera unidad blanca condenó al equipo a sufrir en un partido que debería haber sido un canto al sol.

En toda la temporada pasada el Real Madrid anotó 70 goles en el Bernabéu, mientras que en esta, a falta de un partido ante el Sevilla, el equipo de Zidane sólo ha marcado 44. El descenso en cuanto al potencial ofensivo del grupo es brutal. Sólo hace falta echar mano de memoria para recordar partidos que los blancos han sacado jugando en casa con marcadores sumamente ajustados — Athletic de Bilbao, Celta de Vigo, Sporting de Gijón, Deportivo de la Coruña, Málaga, entre otros.

Esa falta de puntería tiene nombres y apellidos: Karim Benzema, Gareth Bale y Cristiano Ronaldo. La BBC no ha estado fina en ningún momento de la temporada, y aunque nadie puede negar el pundonor de un equipo que con 10 logró empatar ante el Barça e incluso se fue a por el partido, y el nivel competitivo de unos hombres que soló han caído tres veces en toda la temporada y nunca por más de un gol de diferencia, no estaría de más darse cuenta de que algo no funciona en el ataque blanco.

Ante el Valencia, Ronaldo puso el primero de cabeza, porque nadie en su sano juicio negaría que el portugués puede ser uno de los mejores delanteros de la historia si se contenta con vivir dentro del área y peleándose con los centrales minuto tras minuto. Pero cada vez que cayó a banda o intentó ayudar en el medio hizo más daño de lo que pudo ayudar. Y es que Ronaldo, como Benzema, ahora mismo ralentizan demasiado un equipo ya de por sí lento en las transiciones por culpa del bajón físico de Modric y Kroos. El Real Madrid se sostuvo en todo momento gracias al compensador táctico en que se ha convertido Casemiro –que volvió a jugarse la expulsión en el minuto 80– y la superioridad que crean los laterales largos en el medio, pero arriba no hay conexión y las ocasiones no fluyen como cuando juega la segunda unidad.

Zidane volvió a dejar a los jóvenes en el banquillo, con Isco como el caso más sangrante, pues el malagueño volvió a quedarse sin saborear un sólo minuto de juego. James Rodríguez fue el único que espoleó al equipo con su dinamismo y bien pudo ser el mejor de la primera parte, pero en el arranque del segundo tiempo le falló el físico y dejó el campo por Asensio.

Sin embargo quien cambió el partido, cuando todo pintaba color de hormiga para los blancos, que veían como su última bala se gastaba con tres partidos por delante aun en la Liga, fue Álvaro Morata. El sambenito de delantero tanque y romperredes le ha podido hacer más daño que otra cosa en su carrera madridista, pues siempre se ha preferido un hombre que diera juego como Benzema para acompañar a las dos multinacionales del gol con las que comparte de delantera, pero Morata es un jugador de un nivel excepcional que ahora mismo debería ser el titular indiscutible en el puesto de nueve de los blancos.

Primero, por que sus goles y sus asistencias así lo ameritan. Con menos de la mitad de los minutos jugados, supera de largo a Benzema, Bale y sólo le va a la zaga a Ronaldo, porque el portugués sigue siendo un seguro de gol más allá de sus altibajos con el balón en los pies.

La salida al terreno de juego de Morata ante el Valencia dio claridad al equipo en ataque, estiró al Valencia, y creó un vacío entre las líneas ché del que se aprovecharon perfectamente Modric, Kroos y Asensio para trenzar los mejores minutos de fútbol del Real Madrid en todo el partido. Entonces llegó el gol de Parejo.

Con el 1-1 en el marcador y menos de un cuarto de hora por jugar, al Real Madrid no le quedaba más que ir a por todas para intentar salvar como fuera esa última bala de cara al tramo final de Liga. Y no podía contar con nadie mejor que Morata para intentar el asalto final.

El canterano, que no saltó al Allianz Arena, donde el año pasado se consagró con la Juve con una jugada de auténtico crack, que no jugó ante el Atlético de Madrid y que vió como su equipo perdía en el último segundo de partido ante el FC Barcelona desde el banquillo, se puso el mundo por montera ante el Valencia y llevó a su equipo a creer que esta Liga está muy viva.

En cuestión de segundos, dio un recital de desmarques, de controles, de ayudas para desahogar el juego en ataque y hacer así que Marcelo y Kroos llegaran con espacio en las segundas jugadas. Persiguió una pelota entre Garay y Alves que casi convierte en gol, y de una jugada en la que nadie hubiera dado un peso por ella –si no que le pregunten a Benzema lo que ocurrió en una jugada similar en el Sánchez Pizjuan en enero–, Morata logró controlar un saque de banda con el pecho, tirar un sombrero y otear el horizonte para encontrar la llegada de Marcelo por la esquina derecha del área grande de Dani Alves. El brasileño hizo el resto y volvió a demostrar por qué es uno de los héroes de los aficionados merengues, pero para el recuerdo quedará la lucha, la claridad y el empuje de un Morata que está para cotas más altas.

El martes llega el encuentro de semifinales de la Champions League ante el Atlético de Madrid, y los focos recaerán de nuevo sobre Zidane una hora antes del encuentro para ver qué jugadores pone en liza ante los del Cholo Simeone. Isco, como el mismo entrenador comentó en la rueda de prensa después de la victoria ante el Valencia, está en un momento fenomenal y apunta al once. Marco Asensio estuvo inconmensurable de nuevo en los minutos que disputó y se le nota una marcha por encima del resto en todo lo que hace, no falla; también podría ser de la partida. Pero, ¿y Morata? Eso será más complicado, por eso el chico no puede estar muy contento con su situación en el equipo al ver que a todos les llega su oportunidad  y él sigue a la cola.