Monterrey deja ir la victoria ante Necaxa

El Universal

CIUDAD DE MÉXICO, febrero 6 (EL UNIVERSAL).- La historia de Rodrigo Noya es particular en el futbol profesional. Su padre, empresario argentino, compró al Mérida del Ascenso y Rodrigo empezó a jugar ahí. Tiempo después papá Noya dejó el futbol, pero Rodrigo quiso seguir, y a pesar de sus pocas opciones, se abrió camino en la Primera División.

Estuvo en el Veracruz, se fue al Oaxaca, regresó a los Tiburones, también a Oaxaca y ahora está en el Necaxa, un Necaxa en el que se volvió el héroe al dar el gol del empate a dos goles, en el último minuto ante el Monterrey, el campeón del futbol mexicano que es penúltimo lugar, porque no ha ganado y sólo lleva dos puntos.

Ya se saboreaban los norteños su primer triunfo del torneo, con los goles de Miguel Layún y autogol de Fernando Arce. El Necaxa había empatado transitoriamente con tanto de penalti de Juan Delgado. Duelo pendiente de la Jornada 1, duelo seco y de poca llegada.

Hasta que llegó el minuto final decretado por el árbitro Adalid Maganda, quien regresó a pitar en la Liga MX después de más de tres años de ausencia.

Centro al corazón del área, la pelota salió rebotada entre varias cabezas, y cayó a Noya quien anotó y fue héroe; sí, el mismo joven que jugaba en el equipo de papá.

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