Uno de los montañistas atrapados en Nepal había escalado un cerro en la Argentina

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Marek Holecek y Radoslav Groh abren “Boys 1970” en el Huandoy Norte, Perú, en 2019; los chechos lograron el ascenso completo, coronando lo que otros 14 compatriotas no habían conseguido.
marekholecek.cz

Marek Holecek y Radoslav Groh llevan tres días atrapados y sin moverse en el monte Baruntse, de Nepal, cuya cima a 7129 metros alcanzaron el martes en medio de una tormenta intensísima. Los coletazos del ciclón Yaas que barre India cambiaron los planes de los montañistas, que quedaron atrapados y a la espera. Este sábado la tormenta debería perder fuerza y despejar de nubes la montaña. Están solos, en lugares vírgenes. Apenas se esperanzan en la conexión con dos de sus colegas, Pavel Hodek y Tomas Galasek, que están en el campamento de base.

Holecek y Groh son checos y cuentan con una vasta trayectoria en alpinismo. Holecek, de 46 años, comenzó en su niñez a practicar esta disciplina. Empezó probando con actividades al aire libre, corridas por la naturaleza y excursiones por la montaña. Esa sensación de libertad tomó su cuerpo y su alma le indicó que siguiera por ese camino.

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Miembro de una familia humilde, siempre fue un hijo rebelde, inquieto. Alumno ejemplar, pero en busca de mayores desafíos. Pasó sus años de niñez entre actividades musicales, lecturas en su pueblo y tareas escolares, que combinaba con escaladas por la montaña (desde los cuatro años), corridas por los bosques y sesiones de nado. Siempre intentó exprimir su tiempo de la mejor manera. Su manera.

Cuando terminó el colegio y las obligaciones de adulto comenzaron a quitarle tiempo, se replanteó sus elecciones. Había sido jefe de ventas en una empresa en Praga, con lo cual mantenía su vida: un auto, una casa, trabajo diario y necesidades cubiertas. Pero comenzó a ver cómo la relación tiempo libre-jornadas laborales era opuesta a sus intereses. “Lo único que puedo perder es el tiempo. No se puede devolverlo ni comprarlo”, consideró. Y entonces necesitó un cambio en su vida.

Comenzó a escalar a diario, a realizar travesías cada vez con más difíciles y a recibir cariño y satisfacciones. Empezó a escribir, a filmar sus odiseas, a estudiar y tomar fotografías. Se casó, tuvo una hija en 2010 y desde entonces busca desafíos en las montañas más engañosas. Es uno de los mejores alpinistas de la década, ganador de dos Piolet de Oro por sus ascensiones en compañía de Zdenek Hák al Chamlang (2019) y al Gasherbrum I (2017).

“No sacamos fotos ni hubo expresiones de alegría. Inmediatamente comenzamos el descenso hasta que el clima no lo permitió”

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En 2019, junto a Groh, estuvo cerca de recibir un tercer galardón, por su ascensión del Huandoy Norte, en Perú. Esa escalada fue la coronación tras los intentos fallidos de otros 14 checos. Ellos lo lograron. Una ruta por una montaña de 6360 metros de altura y 1200 de longitud, y una dificultad de M6 y WI6, a la cual bautizaron “Boys 1970″.

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Groh, por su parte, tiene 32 años y una carrera llena de lauros en el alpinismo y el esquí. Siempre se dedicó a este último, deporte en el que obtuvo siete medallas en el campeonato europeo de 2007, dos medallas plateadas en el de 2010, una dorada en 2011 y dos plateadas en 2012.

Viene de una familia adepta a los deportes de montaña, y su hermana menor Karolína Grohová fue un eje fundamental en su paso por el esquí. En 2016, su carrera cobró un giro y Radoslav cambió los esquíes por el alpinismo. Ese año, junto a Jindřich Hudeček, hizo su primer ascenso al Fitz Roy o Chaltén, un emblemático cerro argentino de 3405 metros situado en Santa Cruz, cuya imagen figura en el escudo de esa provincia.

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“Me gusta comer y dormir en algún lugar cálido, lo cual es imposible en las montañas. Mis colegas, tanto Jindřich Hudeček como Marek Holeček, son terribles ascetas; siempre llegan al límite, tanto en términos de alimentos como de material aislante. Con unas pastillas para dormir estoy más tranquilo, pero a decir verdad, el frío es una de las cosas que no disfruto en la Patagonia”, dijo en una entrevista con Radio Praga en octubre de 2019.

Se dice que sus compañeros, específicamente Hudeček, no tienen miedo en absoluto. Esto podría deberse a la adrenalina. “Además, en las montañas no hay lugar para el pánico”, señaló Groh.