Mono Burgos. Cómo fue su reencuentro con el fútbol argentino y el gran desafío que afronta

Nicolás Zuberman
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Germán Adrián Ramón Burgos y su debut como DT "solista": Newell's espera mucho del Mono.
LA NACION/Marcelo Manera

Un 0 a 0 enorme le dio la bienvenida a Germán Adrián Ramón Burgos al fútbol argentino. En Rosario, Newell’s y Unión no se sacaron ventajas en un partido aburrido, en el que los arqueros Alan Aguerre y Sebastián Moyano fueron casi adornos. El entrenador pasó los 90 minutos a pura indicación, que por su voz imponente y la ausencia de público se hacía sentir más. Sin embargo, no logró darle la primera victoria a la Lepra en esta Copa de la Liga, en la que suma cuatro derrotas y dos empates.

Burgos, que como arquero debutó en este mismo estadio en 1989, cuando atajaba en Ferro, ya había dejado escenas memorables desde un banco de suplente, durante sus 15 años de carrera como futbolista y otros tantos como ayudante de Diego “Cholo” Simeone. Como segundo entrenador del Atlético de Madrid, en 2014, usó unos anteojos de Google para seguir los detalles de un partido, toda una novedad tecnológica por ese entonces. También dejó una amenaza a José Mourinho que pasó a la historia: “Yo no soy Tito, te arranco la cabeza”.

Burgos, flamante DT de Newell's, hace en la Argentina su primera experiencia como entrenador principal.
PRENSA NEWELL'S


Burgos, flamante DT de Newell's, hace en la Argentina su primera experiencia como entrenador principal. (PRENSA NEWELL'S/)

Ahora le llegó el primer plano. Y estuvo más discreto. Tuvo su estreno como entrenador principal, con un cuerpo técnico español, con Armando de la Morena como ayudante y Ángel Puebla como preparador físico. El Mono siguió todo el partido de pie, pegado a la línea y a puro grito, al mejor estilo Simeone aunque sin tanto movimiento y vestido con el equipo de Newell’s. En la previa, había avisado que lo primero por corregir era “no ser un equipo tan ancho y tan largo”. Apostó por un 4-1-4-1, con algunos nombres en posiciones que llamaron la atención. Pablo Pérez jugó como “5”, mientras que Jonathan Cristaldo actuó como extremo derecho, con un recorrido por la banda al que no está acostumbrado. Nacho Scocco jugó como único delantero y quedó algo desconectado. Maxi Rodríguez, que en el último tiempo con Frank Kudelka lo hizo de punta, anoche se sumó al mediocampo para intentar darle juego al local.

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“La valentía se contagia más rápido que el miedo”, había sido su carta de presentación en una conferencia de prensa que se volvió viral por su look –gafas de sol negras y un barbijo que le tapaba todo el rostro– y por un blooper, en el que uno de los carteles de publicidad cayó sobre su cabeza. Sin embargo, más allá de la propuesta ofensiva desde los nombres y de un cambio de actitud típico de cuando hay un entrenador nuevo, se vio poco de lo que puede pretender el DT, que siguió el partido papel y birome en mano. Apenas una buena combinación que terminó con un centro de Cristaldo que nadie entró para empujar y un cabezazo del juvenil Capasso, que se fue apenas ancho. El día de su estreno como técnico había comenzado temprano, para ver en el predio Jorge Griffa el triunfo de la Reserva. Darle rodaje a los juveniles será una de las búsquedas del ciclo.

El Mono Burgos, todo un personaje que se reencontró con el fútbol argentino.
Captura de TV


El Mono Burgos, todo un personaje que se reencontró con el fútbol argentino. (Captura de TV/)

La llegada de un personaje como Burgos fue tomada como una buena noticia para un fútbol argentino dominado por la desorganización y los partidos aburridos. Además de sus locuras como arquero y de su gran carrera que incluyó la citación al Mundial 98 y al de 2002, el Mono se ganó el cariño de los futboleros por ser una figura fuera de lo común en el ambiente: profesor de inglés, además formó una banda de rock que grabó cuatro discos –Jaque al Rey, Fasolera de tribunas, Líneas Calientes y Abismos– y hasta superó un cáncer.

Burgos vivió con intensidad el partido de Newell's contra Unión; muchos gritos e instrucciones, pero menos histrionismo que el de Diego Simeone.
LA NACION/Marcelo Manera


Burgos vivió con intensidad el partido de Newell's contra Unión; muchos gritos e instrucciones, pero menos histrionismo que el de Diego Simeone. (LA NACION/Marcelo Manera/)

Cuando a mediados del año pasado anunció su decisión de dejar el cuerpo técnico de Simeone para lanzar su carrera como solista, se definió como “un perseguidor de sueños”. Su proyecto era agarrar un equipo en España, donde terminó su carrera como arquero entre Mallorca y Atlético de Madrid. Como los meses pasaban y la oportunidad no llegaba, empezó a mirar con buenos ojos a la Argentina. Y llegó el llamado de Newell’s. En la conferencia de su presentación dio dos nombres claves en su carrera por los que dijo que sí: Marcelo Bielsa y Américo “Tolo” Gallego.

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El sueño inmediato de Burgos será conseguir un triunfo con el equipo rojinegro, algo que no consigue hace ocho partidos. La buena en el debut fue que logró terminar con la valla invicta por primera vez en este campeonato. Ahora, después de una semana corta de trabajo, le quedan diez días para preparar el duelo del próximo lunes 29 ante ante Atlético de Tucumán. Acaso ahí ya se pueda ver la mano del Mono.