Molina, el héroe detrás del reencuentro goleador de Oribe Peralta

El Universal

GUADALAJARA, Jal., febrero 4 (EL UNIVERSAL).- Al verlo en televisión, uno podría pensar que la decisión de que Oribe Peralta ejecutará el segundo penalti el pasado viernes era normal, incluso otorgándole la responsabilidad a Luis Fernando Tena, pero, la realidad fue diferente y el gran héroe de la película fue el capitán rojiblanco, Jesús Molina.

Tras señalar la falta, Eduardo López no dudó y tomó el esférico por segunda ocasión en el encuentro, decidido a buscar su doblete en tierras potosinas, sin embargo, alguien necesitaba más ese gol que el mismo 10, era Oribe Peralta.

Jesús Molina, al saber del riesgo que conlleva que un mismo tirador ejecute dos penales en el mismo encuentro, comenzó el diálogo con Oribe Peralta, intentando convencerlo de que fuera al área chica a pedir el balón. El veterano delantero, no mostraba un total convencimiento, por lo que el capitán apresuró más y más la charla, mientras Tena le pedía a gritos a "Chava" Reyes que se cambiara el pateador.

"Yo aviso siempre antes del partido quien es el tirador de penales, que ahora es Eduardo López, cuando ya tiró el primero y lo metió, nunca te imaginas que va a haber dos, entonces cuando cae el segundo le digo a 'Chava', grítales que tire otro, porque dos penales a mí no me parece y ellos lo decidieron ahí. Cuando vi que la agarró Oribe dije 'ya déjalo', que bueno que lo pensaron, ya me sirvió a mí de lección, si hay un segundo penal, ya que lo tire otro jugador", detalló Luis Fernando Tena, sobre cómo vivió los instantes previos al penal.

Al recibir el mínimo porcentaje de afirmación por parte de Oribe Peralta, Jesús Molina se dirigió con Eduardo López, quien entendió a la perfección la importancia que tenía ese penal para el 24 del Rebaño, más allá de elevar la ventaja en el marcador. "Chofis" cedió el esférico tras la orden de su capitán, transfiriendo la responsabilidad del gol al experimentado ariete.

Oribe respiró profundo, tomó distancia, se perfiló y seguramente por su mente pasaron las consecuencias que podrían acarrear un acierto o un error. Al silbatazo del árbitro, arrancó decidido a mandar el balón a las redes, algo que consiguió sin problemas, engañando al arquero y terminando con su sequía de goleo en liga, su primero con la rojiblanca, todo esto gracias a Jesús Molina.

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