Miriñaque, el potrillo que no pasa de moda, ganó el Gran Premio Nacional en Palermo

Carlos Delfino
lanacion.com

Miriñaque y Gonçalves dejaron atrás a Tetaze y Calvente, en el final de la Triple Corona

A Miriñaque, la pista de arena de Palermo le sienta muy bien. Es su lugar en el mundo. Allí es educado para la competencia desde que salió del campo en el que lo criaron quienes aun son sus dueños, y hoy se prueba el cetro de la generación más joven en las pistas argentinas. Creció ganando carreras en ese hipódromo y este sábado, a dos meses de haber vencido en la Polla de Potrillos, el tordillo se adueñó también del Gran Premio Nacional (G1), el cierre de la Triple Corona. Si no quedó en el minúsculo grupo selecto que atrapó las tres gemas en fila fue porque en su paso por el césped pesado de San Isidro, cuando el valiente Roman Joy ganó el Jockey Club, tuvo su única tarde deslucida y quedó en el cuarto puesto.

Pero de regreso a su hábitat , su avance volvió a ser arrollador. No pudo contenerlo Tetaze, que había pasado al frente del lote faltando 500 de los 2500 metros, tras evitar luchar con Emmanuel's Heaven, al inicio, y con el brasileño In Love, en la recta opuesta y el último codo. El empuje de Miriñaque fue incontrolable, aunque "cuando pasó a ganar se amansó", como dijo, sorprendido, Francisco Gonçalves, el jinete que seis años después de haberse radicado en la Argentina pudo imponerse en el Derby, una prueba que en su tierra ya había obtenido dos veces.

"Me estaba faltando un éxito grande", confesó cuando ya se estaban entregando las copas y no podía parar de sonreír y quería abrazarse con todos. Justo él, que es quien más triunfos lleva cosechados este año y se encamina a ganar otra vez la estadística, y que suma cinco trofeos de primer nivel internacional en 2019, incluida la Polla y el Provincia de Buenos Aires, que es el Nacional de La Plata. Ambicioso, quiere más. Calidad y cantidad están en su libreta.

Gonçalves se quedó con la prueba que deseaban todos y donde festejó como si fuera un niño. Se paró en los estribos, señaló el cielo, se entregó a la emoción que contagiaba en la tradicional foto el grupo que casi lo tapaba al tordillo. A los 29 años, el brasileño se dejó llevar por la intuición y apostó a este potrillo desde que aquellas derrotas iniciales en 1000 metros no permitían soñar con este objetivo. "Siempre supe que lo mejor de él iba a llegar con el aumento de las distancias. Es un caballo chico, pero tiene un corazón muy grande", lo describió. El tiempo y los resultados le dieron la razón: Miriñaque ganó las últimas cuatro veces que compitió en Palermo.

Otro trofeo para Francisco Gonçalves, que esta vez se quedó con el Nacional - Copa Laboratorios Bagó

Esta vez, como en la Polla, con condimentos extra. Porque María Cristina Muñoz no se conformó con ser la primera mujer entrenadora en ganar en el inicio de la Triple Corona y ahora también marcó ese hito en el Nacional... que además quedará como el último que habrá corrido Pablo Falero, que deshoja la margarita entre retirarse el 14 de diciembre, en el Carlos Pellegrini, en San Isidro, o el 6 de enero, en Maroñas, el principal hipódromo de su tierra. Asume, sí, que ya no habrá otro Derby para él como jockey. "Quiero irme cuando yo lo decida y no que me retiren porque ya no soy confiable", sentenció hace seis días, en Río Cuarto, cuando viajó, se adjudicó el clásico y fue ovacionado por los cordobeses. Durante el sábado, el primer mandamiento hípico era: "No te irás sin la foto con Falero".

Otra figura ilustre del día fue Wilson Moreyra, que se quedó con los otros tres clásicos, incluidos el GP Palermo (G1), con Pinball Wizard, y el GP Maipú (G1), con Art Show.

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