Evangelos y Konstantinos Zappas, los millonarios que lograron recuperar los JJOO de la Antigua Grecia

A lo largo de diez siglo (desde el VII a.C. hasta el IV d.C.) en Atenas se disputaron una serie de competiciones, cuyos participantes eran militares proveniente de las diferentes ciudades-Estado griegas, que hoy en día conocemos como los ‘Juegos Olímpicos de la Antigüedad’.

Estatuas de los primos Evangelos y Konstantinos Zappas, los millonarios que lograron recuperar los JJO de la Antigua Grecia (imagen vía Wikimedia Commons)
Estatuas de los primos Evangelos y Konstantinos Zappas, los millonarios que lograron recuperar los JJO de la Antigua Grecia (imagen vía Wikimedia Commons)

A partir de 1896, gracias al trabajo y esfuerzo del barón Pierre de Coubertin y un grupo de entusiastas del deporte, se recuperó el espíritu de dicho evento (tras haber fundado dos años antes el Comité Olímpico), y transformando las antiguas Olimpiadas griegas en unos JJOO modernos y universales, en los que se contaba con la participación de deportistas de otros países.

Pero no todo el mérito fue de Coubertin y sus asociados (quienes se llevaron toda la fama) sino que, cuarenta años antes (a finales de 1850) y a lo largo de dos décadas (hasta 1875) otro emprendedor ya había trabajado duro en el empeño de recuperar Juegos Olímpicos de la Antigua Grecia.

Su nombre era Evangelos Zappas y fue un importante empresario que invirtió gran parte de su fortuna personal en poner, junto a su primo Konstantinos Zappas, unos modernos JJOO que emulasen totalmente a los de la antigüedad.

Para ello se gastó una fortuna en recuperar las ruinas del estadio Panathinaikó, en el que en la antigüedad se habían disputados las competiciones deportivas y que se habían encontrado en 1836 tras realizarse unas excavaciones arqueológicas.

Las obras de recuperación y reconstrucción del nuevo estadio Panathinaikó se iniciaron hacia mediados de 1850 y se planeó disputar el recuperado evento olímpico a finales de aquella década (1859). Aunque se encontraron con numerosas adversidades, entre ellas la firme oposición de cierta parte de la clase política griega, considerada como más intelectual y con ideología conservadora, que prefería que se invirtiera el dinero y esfuerzo en educación y crear escuelas y no en fomentar el deporte.

Pero, una vez superados algunos de esos contratiempos (al menos la parte de convencer a la clase política), cuando llegó la fecha para la disputa del evento el coliseo todavía seguía en obras y por tal motivo se decidió trasladar la ubicación a la plaza Loudovikou de Atenas (actualmente llamada plaza Koumoundourou) donde se disputaron las diferentes pruebas atléticas a partir del 15 de noviembre de 1859.

A diferencia de los actuales JJOO, lo disputados en aquella ocasión mantenían el espíritu patriótico griego y, por tal motivo, todos los atletas que participaron eran de esta nacionalidad.

A pesar de que el lugar escogido para disputarse aquel festival olímpico (tal y como se le denominó en un principio) no fue el más adecuado, Evangelos Zappas trabajó duró para que las obras del nuevo estadio Panathinaikó acabasen a la mayor brevedad posible, poniéndose como fecha de inauguración en 1870, año en el que se disputaría un nuevo encuentro deportivo.

Evangelos Zappas falleció el 19 de junio de 1865, cinco años antes de la finalización de las obras y la disputa del nuevo evento olímpico, pero dejó todo preparado y toda su fortuna personal (que era una cifra multimillonaria) para que pudiera llevarse a cabo.

Fue su primo, Konstantinos Zappas, quien lo relevó y se puso al frente del proyecto a lo largo de las siguientes tres décadas.

En 1870 se inauguraba el nuevo estadio Panathinaikó, con una capacidad para 30.000 espectadores y en él se disputó, entre el 1 y el 15 de noviembre de aquel mismo año, el segundo festival olímpico, siendo todo un éxito de participación y público.

A principios del año siguiente, Konstantinos Zappas y su equipo empezó a trabajar en el siguiente evento, que se disputaría en 1875. A pesar de tener una mayor participación, tuvo grandes críticas esa tercera edición olímpica, debido a que fue tachada de clasista, al no permitir la participación de atletas de clase trabajadora.

Los cuartas olimpiadas promovidas por Zappas se haría esperar, debido a que ciertas discrepancias familiares por la fortuna del fallecido Evangelos, provocó que a lo largo de la siguiente década estuviesen litigando, por ver si conseguían que el dinero fuese a parar a los descendientes y no al evento deportivo. Finalmente los tribunales hicieron cumplir la voluntad del filántropo y su herencia se invirtió en nuevas infraestructuras deportivas y en organizar el cuarto festival olímpico que se disputaron entre el 20 de octubre de 1888 y el 30 de abril de 1889.

Unas Olimpiadas que ya eran conocidas como ‘Juegos Olímpicos de Zappas’ y que, en la siguiente década, se reconvirtieron en los actuales JJO promovidos por el Comité Olímpico creado por Pierre de Coubertin para continuar con el trabajo y legado de los primos Zappas, tras el fallecimiento de Konstantinos en 1892.

Lamentablemente para ellos, la mayoría de libros de Historia han ignorado el esfuerzo y dedicación de Evangelos y Konstantinos Zappas por recuperar los Juegos Olímpicos de la Antigua Grecia y pocas son las referencias y citas a ambos que se pueden encontrar (las que hay les otorgan el mérito de crear unos ‘Juegos Panhelénicos’ y no univerales) , mientras que la inmensa mayoría de publicaciones señalan al barón de Coubertin como el artífice.

Fuente de las imágenes: Wikimedia Common

 

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