¿Qué hay de cierto sobre el mito de la radiación ionizante que emiten los microondas?

Yahoo Noticias

El horno microondas está presente en el 90% de los hogares de los Estados Unidos y de Europa y se ha convertido en uno de los métodos de cocción más eficaces, rápidos y populares. A pesar de esta popularidad, sigue siendo uno de los grandes desconocidos.

Se trata de un electrodoméstico que emite ondas electromagnéticas en su interior, actuando sobre las moléculas del agua, las grasas y los azúcares. El campo electromagnético mueve las moléculas polares y estas chocan entre ellas generando calor.

Los microondas no emiten radiación como muestra en medidor de la imagen. (Crédito: Twitter/@gdvictorm)
Los microondas no emiten radiación como muestra en medidor de la imagen. (Crédito: Twitter/@gdvictorm)

La  Organización Mundial de la Salud (OMS), asegura que el horno microondas es un método seguro y conveniente, sin embargo existen numerosos mitos y leyendas sobre el microondas que le han creado mala fama y han hecho, incluso, que algunas personas lo consideren peligroso.

Uno de los mayores temores infundados acerca del microondas es la falsa creencia de que emite radiación ionizante, es decir, partículas y rayos emitidos por material radiactivo, y que pueden causar enfermedades o la muerte, como ocurrió en el desastre de la central nuclear de Chernobyl en 1986.

La radiación se dispara al acercar un medidor a un reloj pintado con Radio 226, un producto de la cadena del uranio. (Crédito: Twitter/@gdvictorm)
La radiación se dispara al acercar un medidor a un reloj pintado con Radio 226, un producto de la cadena del uranio. (Crédito: Twitter/@gdvictorm)

Pues bien, un usuario de Twitter @gdvictorm ha querido desmontar esta leyenda a través de un vídeo publicado en su perfil en el que acerca un contador Geiger, un instrumento que sirve para medir la radiación ionizante, a un microondas en funcionamiento.

Pero no nos equivoquemos, el Geiger sirve únicamente para medir la radiactividad y no las ondas electromagnéticas que pudieran emitir al exterior estos electrodomésticos. Según afirma nuevamente la OMS, todos los fabricantes de estos hornos cumplen unos estándares que impiden la fuga de microondas al exterior, que solo puede producirse en el caso de que el aparato esté muy sucio, roto o excesivamente viejo, y que en cualquier caso, según afirma la organización, “la energía del microondas puede ser absorbida por el cuerpo y producir calor en los tejidos expuestos. Los órganos con una pobre irrigación de la sangre y control de temperatura, como el ojo o el tejido sensible a la temperatura como los testículos tienen un mayor riesgo de daño por el calor. Sin embargo, el daño térmico ocurriría solamente como consecuencia de largas exposiciones a niveles de muy alta potencia, muy por encima de aquellos medidos alrededor de los hornos microondas”.

Así que, evidentemente, el resultado es cero radiación, según apunta el autor del experimento. No se producen cambios en las radiaciones ionizantes al acercar el Geiger al microondas. Pero la sorpresa llega cuando el protagonista del vídeo lo sitúa sobre un reloj antiguo de mesilla que hace saltar la alarma.

Según el mismo usuario, los relojes que brillan en la oscuridad de antes de los años 70 tenían una pintura elaborada con Radio 226, un producto altamente radioactivo de la cadena del uranio actual.

Más historias que te pueden interesar:

Qué leer a continuación