El rocambolesco caso del supuesto micrófono detectado en el asiento de un diputado de Izquierda Unida

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En El Confidencial han publicado el resultado de un barrido de micrófonos realizado por Izquierda Unida en las dependencias que ocupa en el Congreso que deja más incógnitas que certezas. Si se detectó la posible existencia de un micro en el interior de un sillón, ¿por qué no se comprobó? ¿Por qué no se denunció?

El barrido de micrófonos ocultos realizado por Izquierda Unida en las dependencias que ocupa en el Congreso habría arrojado una señal de calor compatible con un micro oculto en el despacho de Enrique Santiago (a la izquierda en la imagen). (Foto: Europa Press News/Europa Press via Getty Images)
El barrido de micrófonos ocultos realizado por Izquierda Unida en las dependencias que ocupa en el Congreso habría arrojado una señal de calor compatible con un micro oculto en el despacho de Enrique Santiago (a la izquierda en la imagen). (Foto: Europa Press News/Europa Press via Getty Images)

Según informa el citado diario, hace unos días una empresa que colabora habitualmente con IU realizó diversas pruebas para detectar si había micrófonos ocultos en sus dependencias en el Hemiciclo. Un barrido que desde la formación que lidera Alberto Garzón aseguran que realizan de manera habitual y de manera preventiva.

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En el transcurso del mismo el dispositivo que se utiliza para ello detectó un punto de calor en un sillón del despacho de Enrique Santiago, diputado de la formación de izquierdas por Madrid. También se barrieron los despachos de Alberto Garzón y Roser Maestro.

Esta pieza del mobiliario se encontraba delante de un ventanal, así que se pensó que igual podría ser por el calor del sol incidiendo sobre él, pero detectaron que la señal procedía de una zona donde solo debía de haber espuma de relleno y que esta era compatible con la presencia de un micrófono.

Sin embargo, y en contra de lo que suele hacerse en casos así, como han señalado fuentes del sector a El Confidencial, nadie rajó la tapicería para confirmar si efectivamente allí había un micrófono oculto o se trataba de una falsa alarma.

En lugar de eso, lo que se decidió, desde el propio partido, fue sacar el sillón de allí, trasladarlo a otro lugar del Congreso de los Diputados y no interponer denuncia alguna.

El hecho de que no se fuese más allá de cambiar la pieza de lugar y no comprobar si había un micrófono en su interior es una solución poco común. La única explicación para no quitar el supuesto dispositivo espía es no revelar a quien lo colocó que se ha descubierto su existencia.

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