México o cómo las redes sociales dejaron de ser 'benditas' cuando AMLO llegó al poder

Enrique Pérez Quintana
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TOPSHOT - Newly elected Mexico's President Andres Manuel Lopez Obrador (C), running for 'Juntos haremos historia' party, cheers his supporters at the Zocalo Square after winning general elections, in Mexico City, on July 1, 2018. (Photo by PEDRO PARDO / AFP)        (Photo credit should read PEDRO PARDO/AFP/Getty Images)
Foto: PEDRO PARDO/AFP/Getty Images

Todos somos responsables de las consecuencias de nuestros hechos y por eso, el pasado 6 de enero las redes sociales de Twitter, Facebook e Instagram cancelaron la cuenta de Donald Trump, que había promovido por estos medios la violencia en el Capitolio, en Washington y continuó con su negativa a reconocer su derrota electoral.

La cancelación de las cuentas de Donald Trump no pasó desapercibida para el presidente Andrés Manuel López Obrador. Al día siguiente, en su conferencia de prensa mañanera, criticó a las empresas por haber procedido así con Trump y dijo que no podían ejercer funciones de competencia del Estado, pues al hacerlo se erigían como una especie de poder supranacional, por lo que deberían ser reguladas por las leyes del país.

Los comentarios del presidente López Obrador fueron atendidos por Ricardo Monreal, coordinador de Morena en el Senado, que adoptó como propio el tema, lo hizo prioritario en la agenda legislativa de su partido y por 30 días lo ha ventilado en los medios.

En su cuenta de Twitter el senador Monreal comentó que ya es tiempo de regular las redes sociales, debido a que tienen demasiada importancia y no sólo son poderosos emporios económicos, sino poderosos instrumentos de comunicación.

“El Estado no puede mantenerse omiso e indiferente frente a este poderío que debe ser regulado por órganos del Estado y también establecidos sus límites en la Constitución y en la ley de los países”.

Próximamente Monreal presentará una iniciativa de ley que, según dice, permitirá generar condiciones para proteger la libertad de expresión y simultáneamente, proteger el acceso a la información y el derecho a la información. Comentó que para realizar su proyecto de ley se reunió con representantes de las redes sociales en México, que se convocará a los interesados a participar en mesas de trabajo y hará un llamado para que opinen los expertos, académicos, especialistas y usuarios.

La propuesta de ley de Monreal puede ser consultada en su página de internet. En ella destaca el papel que se asigna al Instituto Federal de Telecomunicaciones, que según la propuesta sería la institución que otorgue los permisos para que las redes sociales operen en el país y también resolvería las quejas de los usuarios.

Para el presidente López Obrador el tema de las redes sociales es fundamental para su estrategia de propaganda y su estilo de hacer política. En el pasado las calificó como “benditas redes sociales” y mencionó que era lo mejor que le había sucedido en la vida, porque de esta manera puede trasmitir sus mensajes y recibir retroalimentación de los ciudadanos que le envían textos, imágenes y videos.

Regular las redes sociales no es un tema menor. No solo están presentes los intereses de las empresas trasnacionales. En las tres pasadas décadas se ha tejido una profunda dependencia de interacción digital que rebasa las fronteras de las naciones, las redes sociales se han convertido en espacio privilegiado para el debate político y el intercambio de ideas y experiencias de todo tipo.

En la experiencia de algunos países de Europa es un tema debatido por más de dos años que no admite propuestas ni leyes simplistas, porque concurren intereses políticos, económicos, culturales y sociales diversos, en donde la visión local o nacional es solo una parte del rompecabezas.

Los acuerdos para regular las redes sociales aún son pocos, solo existen códigos de conducta surgidos de las experiencias empresariales, en Estados Unidos, que retiran contenidos de odio, racismo, discriminación y terrorismo.

Hasta hace unas semanas terminar con el Instituto Federal de Telecomunicaciones era parte de la estrategia de “austeridad” del presidente López Obrador, hoy Monreal con su iniciativa de ley, le quita el estigma de costoso e inútil y le agrega facultades.

La urgencia del presidente López Obrador y su senador de cabecera Monreal surgió cuando a su amigo Trump lo mandaron al silencio por incitar a la violencia. Quedarse sin el eco de las redes sociales y su manejo discrecional desde Palacio Nacional, no es admisible para la 4T.

Regular las redes sociales para el presidente López Obrador implica continuar su permanente campaña de propaganda, con particular énfasis en la coyuntura electoral de 2021, que podría modificar los equilibrios políticos actuales.

Si las redes sociales le aplicaran sus códigos de conducta a López Obrador, tendría que dejar de insultar, acusar, ofender, burlarse, calificar, apodar y mentir y, en ese caso, las mañaneras serían aún más inútiles.

Las redes sociales son un activo político para la sociedad, desde ahí también se puede promover el cambio. No olvidar la Primavera Árabe que en 2011 condujo a la caída de las dictaduras en Túnez y Egipto.

Parecen pertinentes las preguntas. ¿estamos bien ahora con las redes sociales? O ¿El Estado debe regularlas para que se autocensuren?

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