Messi y su contrato: "¿Cuánto vale el amanecer?" Siempre fue más fácil moralizar con el sueldo de un deportista

Ezequiel Fernández Moores
·5  min de lectura

Lo que más llamó la atención no fue la noticia bomba (el contrato de Lionel Messi con Barcelona), sino el tono de indignación. "Contrato faraónico que arruina al Barça", tituló en portada el diario madrileño El Mundo. Y ahí, aún más gigante, la cifra de 555.237.619 millones de euros. La tapa del periódico no habría alcanzado si la indignación se hubiese referido a los 540.000 millones de dólares que las diez personas más ricas del mundo acumularon en el último año de pandemia. Ni a los 13.000 millones de dólares que Jeff Bezos ganó en un solo día por la suba de acciones de Amazon. Ni al tamaño del superyate de 590 millones de dólares que el multimillonario inglés David Geffen usó para avisarnos que estaba "aislado en las Granadinas evitando el virus". Y tampoco a los 82 millones de euros que un fiscal suizo descubrió al protegido rey emérito, que partió a Dubai. Siempre fue más fácil moralizar con el sueldo de un deportista. Y mejor aún si juega en el equipo rival. Jugador símbolo del equipo símbolo de una ciudad que, además, mantiene aires de independentismo.

Fuente: Archivo
Fuente: Archivo

Allí están otros adjetivos en las columnas de opinión que acompañaron la portada indignada del último domingo. "Bendito parásito", "esclavista" y "divismo bochornoso", dice uno. Y añade que Messi "no conoce el decoro". Otro afirma que el club Barcelona "vendió su honra" y se "arrodilló" ante Messi. La indignación siguió lunes y martes, aunque matizada porque ya muchos especialistas demostraron que Messi genera para Barcelona casi el doble de ingresos de lo que cobra y porque, en esa proporción, hay por lo menos nueve estrellas del deporte de Estados Unidos que reciben más dinero que Leo.

Patada brutal, expulsión récord y goleada histórica del Manchester United

"Poner precio a Messi es poner precio al amanecer", escribe entonces Ricardo Colmenero. Como creer que "el precio de un Van Gogh" pudiera establecerse según el gasto en "pinceles, acuarelas y horas de trabajo". El 10, pide Colmenero, debe seguir porque "pensar en la recuperación económica de Barcelona sin Messi, o sin lo que queda de Messi, es como creer que el turismo circulará mejor por París si nos deshacemos de lo que queda de Notre Dame". Otro columnista habla de "argumentos mágicos", pero porque admite "el factor intangible de lo que Messi aporta al Barça e incluso a Cataluña". Y recuerda el momento del documental "FC Barcelona Confidencial" en el que el entonces presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, le pide al entonces titular de Barcelona, Sandro Rosell, que por favor compre a Ronaldinho. "Cataluña lo necesita", le dice Pujol.

Arcadi Espada, periodista y escritor catalán, antiindependentista, hincha de Real Madrid, coautor de una gran biografía sobre Juan Antonio Samaranch, suele afirmar que el renovado reclamo independentista en Cataluña fue producto del "estado de euforia" que provocó el mejor Barcelona de Pep Guardiola y Messi. "Exitos inusitados" de un equipo que era "sistemáticamente perdedor" hicieron creer, según Espada, que "ganar la independencia de Cataluña era como ganar la Champions". Y que "eso fue posible gracias al mejor jugador de fútbol que ha habido en la tierra, que es Messi".

Curioso, porque Messi, a diferencia de Diego Maradona, es puro fútbol (ha mejorado al fútbol) y, se sabe, fue siempre ajeno a procesos políticos y sociales. Allí están sus ceremonias de seis Balones de Oro, palco ideal para algunos, no para él, que sólo habla para agradecer a compañeros y familia. No importa. Por mucho que Messi se esconda cuando no juega, parece difícil pensar que su influencia, juego, goles, récords y títulos, se agote en el fútbol. Por eso acaso gana también tantos millones. Por eso también es un blanco inevitable.

Tras el anuncio de juicio por haber difundido un contrato privado, el diario El Mundo editorializó en las últimas horas reivindicando el "interés público" y avisando que hará "más revelaciones". Rechazó además una supuesta parcialidad madrileña y recordó que años atrás publicó un contrato secreto de Real Madrid con Cristiano Ronaldo que complicó al portugués ante el fisco. Lo de Ronaldo era delito. Lo de Messi, contrato entre partes, fue editado como si también lo fuera. Fue una edición acaso en bandeja para el autor de la filtración. Para que la quiebra de Barcelona sea culpa de Messi y no del club que dilapidó cientos de millones en fichajes inútiles. Para que se vaya. O para que se baje el salario (lo que debería hacer si quiere seguir en competencia, en Barcelona o en PSG, porque sólo un exilio dorado permitiría mantener esa cifra en plena pandemia y ya en sus últimos años de jugador).

Simeone sueña: en qué se parece (y en qué no) este Aleti al campeón de 2014

Un fuerte rumor atribuyó la filtración al propio presidente de la Comisión Gestora de Barcelona, el empresario Carles Tusquets, que fue tesorero del club en tiempos de Diego Maradona y, desde 2015, es supervisor de las finanzas. Es decir, corresponsable de la crisis. El rumor cita un encuentro de Tusquets con uno de los autores del artículo en el Círculo Ecuestre de Barcelona, un club de 1856 de la burguesía catalana. Meses atrás, habló en el club Marius Carol, otro periodista de peso. Es el mismo que, como ya escribimos alguna vez, afirmó años atrás que, sin Barcelona, Messi "hubiera sido un tío de metro cuarenta que no se habría podido agarrar en los autobuses". Eso sí, sabemos al menos por qué Messi se hizo rico. La tele lo muestra todos los fines de semana. Y desde hace quince años.