La mediocridad del Barça de Quique Setién atormenta a Leo Messi

Yahoo Deportes
Leo Messi camina con resignación ante la Real Sociedad. (Foto Silvestre Szpylma/Quality Sport Images/Getty Images)
Leo Messi camina con resignación ante la Real Sociedad. (Foto Silvestre Szpylma/Quality Sport Images/Getty Images)

Leo Messi está atravesando su peor momento en muchas temporadas. Desconectado del juego, apático y sin aparentes socios con los que entenderse, el argentino suma tres tarjetas amarillas consecutivas entre Liga y Copa de Europa. Síntoma inequívoco de su impotencia por no poder llevar a cabo un fútbol a la altura de su talento en una temporada que nació muerta de inicio y agoniza una vez superado el ecuador de la competición.

Inmerso en la mediocridad más palpitante, el argentino observa atónito la autodestrucción del Barça. Una inmolación deportiva y social llevada a cabo por un club que solo hace que recordar de dónde viene y cómo lo hizo, pero que a la vez es incapaz de volverlo a repetir con otros nombres, fórmulas y matices. Ni tan solo acercarse. En una realidad paralela, el Barça venera a Johan Cruyff y sigue sus pasos; en la realidad, el club va superando partidos a fogonazos.

Controles excesivamente largos, ocasiones claras de gol falladas, imprecisión en algunos pases, duelos individuales perdidos y una impasibilidad y desgana alejadas de la pasión con la que suele afrontar los partidos. Una vehemencia que solo pudo sacar a la luz cuando, de forma providencial, convirtió el penalti decisivo para adelantar al Barça ante la Real Sociedad. El ‘10’ que cada día transmite más extenuación por no recibir un proyecto a la altura de su figura.

Desesperado, atormentado y desmoralizado. Leo Messi no pierde la fe en volver a ganar la Copa de Europa y volver a ser campeón en Liga, pero en lugar de rebajar su número de intervenciones y dependencia futbolística, el Barça de Quique Setién y de las planificaciones deformes estruja los últimos años del rosarino al multiplicar su presencia en diversos roles.

Por este motivo, en un equipo sin profundidad ni desborde, el argentino se ve obligado, a sus 32 años, a ser el mayor regateador con 9 acciones de las 13 en total que realizó el Barça ante la Real Sociedad. ¿Quién le iba a decir al argentino que cuanto más años cumpliese más funciones tendría que cumplir? ¿No debería el Barça administrar menos y mejor las intervenciones de Messi en lugar de explotar continuamente su figura?

Con Leo Messi en modo ‘todocampista’, el ‘10’ ha pasado de recibir a la espalda de los centrocampistas rivales en la zona de mediapuntas a tener que dirigir la fase ofensiva de su equipo. Una responsabilidad que combina con la inédita creatividad para sus interiores, el ficticio regate del resto de atacantes y la hipotética jerarquía de jugadores como Antoine Griezmann, quienes se esconden tras la alargada sombra del argentino.

San Paolo, Santiago Bernabéu y Camp Nou. Las tres amonestaciones de Leo Messi coinciden con el tramo más decisivo de la temporada y también, con las mayores dudas del argentino hacia un proyecto que navega sin rumbo por el mar de la exigencia. Necesitado de nuevos estímulos y realidades competitivas, Messi es consciente de que el Barça va a tener que cambiar mucho si quiere ser un candidato serio a la Copa de Europa.

Más historias que te pueden interesar:

Qué leer a continuación