Aunque sea mediocre, el repechaje favorece al espectáculo

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Desde la implementación de la liguilla con ocho equipos en la temporada 1975-76, la temporada regular perdió su verdadero valor. La consistencia de los equipos se convirtió en un logro mínimo y la mediocridad comenzó a vislumbrarse en el fútbol mexicano.

Con el objetivo de generar mayores recursos y más competitividad, el fútbol mexicano despreció de alguna forma el trabajo de toda una temporada para abrir paso a una fase definitiva, que no hace falta decir, tiene un encanto muy particular que ha perdurado en los años.

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Pachuca y Chivas durante el Torneo Guard1anes 2021 | Jam Media/Getty Images
Pachuca y Chivas durante el Torneo Guard1anes 2021 | Jam Media/Getty Images

La liguilla no es mala; es entretenida y muy emocionante, en especial por el hecho de disputar una final por el título de liga; sin embargo, eso no quita que sea injusta para los equipos que sí dignificaron el torneo durante la temporada regular con un nivel y exigencia constante.

Tras el preámbulo de que la liga mexicana ya estaba corrompida y afectada por la clasificación de 8 equipos a una fase final, la creación del repechaje simplemente es un mal menor, porque la mediocridad ya estaba establecida, solo que ahora se le dio más esperanzas a los peores equipos del campeonato.

La fase final con ocho equipos comenzó en la temporada 1975-76 | Hector Vivas/Getty Images
La fase final con ocho equipos comenzó en la temporada 1975-76 | Hector Vivas/Getty Images

El resultado es cuestionable, pero la realidad es que al final de la temporada, prácticamente todos los equipos tenían su lugar dentro de la tabla en juego y ninguno podía perder. Algunos buscaban la clasificación directa, otros recibir el repechaje en casa y los peores por clasificar entre los "12 mejores". Justo o no, esa emoción era impensada antes.

Por supuesto que es mediocre, pero además de darle un sentido a todos los equipos hasta final de temporada, te ofrece un partido de eliminación directa en el que la vida de los equipos estará en juego. La verdad es que esa emoción es invaluable y por supuesto que favorece al espectáculo.

Al fin y al cabo, la liga ya era mediocre antes, ¿por qué no hacerla mediocre con más partidos interesantes al final del torneo?

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