"Masticar la bronca": el plan de Gallardo para levantar el espíritu de River luego del duro golpe

Ariel Ruya
lanacion.com

LIMA.- Son tres conceptos. Escapan a las clases de neurociencia, psicología y especialidades en la maestría del entrenador. Tres variables que lo definen todo: unidad frente al dolor, orgullo del sentido de pertenencia y convicción de que el cielo siempre está más cerca que el precipicio. Aunque hoy, ahora mismo, el vacío es apabullante. Marcelo Gallardo, el entrenador de River, mientras digiere la peor derrota del ciclo más exitoso de la historia millonaria, tiene un plan para volver a volar. "Hay que masticar la bronca, procesar el dolor e ir para adelante", suscribe. Ese es el mensaje que les dio a los jugadores, luego de la derrota en la final de la Copa Libertadores frente a Flamengo por 2 a 1. En el vestuario, en el hotel, en el sombrío vuelo de regreso, en la llegada a casa, con el calor del público, que reconforta a una delegación que no suele perder. Que (casi, casi), no conoce el agrio sabor de la derrota.

El entrenador consuela, primero, a los más jóvenes, los más conmovidos. Más tarde, a Lucas Pratto, el héroe de la final de todos los tiempos y el villano de esta pesadilla,responsable indirecto de una pérdida de balón en la antesala del 1-1. El Muñeco tiene debilidad por el Oso. Más tarde, arma el plan: el equipo no debe olvidarse del traspié, debe saber procesarlo, asimilarlo. La caída debe doler todo lo que sea necesario. Y desde allí, volver a ser. "Hay que asimilar esta dura derrota. Los jugadores tienen que estar con el pecho y la cabeza bien arriba. Es una pena, estamos con muchísimo dolor, pero hay que levantarse. Hay que darle para adelante. Esta competencia era el objetivo más importante que teníamos. Ahora, tenemos que definir un título y hay partidos del campeonato por delante. Hay que prepararse y pensar en lo que viene", suscribe.

Así es: la final de la Copa Argentina frente a Central Córdoba, de Santiago del Estero, en principio, prevista para el próximo 4 (o el 11), en Mendoza. Y los encuentros frente a Newell's (en Rosario) y San Lorenzo (en Núñez), por la Superliga, la única cuenta pendiente del Muñeco, antes del cierre de una temporada intensa. Hubo un juramento: pelear el campeonato local hasta las últimas consecuencias, como nunca antes.

Hubo, también, reuniones grupales, silencios interminables y algunas palabras sueltas. Pero el plan de Gallardo está en marcha. El desahogo es una buena señal, confían en la intimidad. Se repite una palabra, una y otra vez: "orgullo". Una sentencia que define al pasado, pero que apunta al futuro: el Muñeco tiene contrato hasta 2021 y, más allá de que en diciembre suele hacer una revisión, no habría sorpresas. Tampoco demasiadas ventas, solo la hipótesis del futuro de Quintero, Scocco y Ponzio, de los más queridos por los fanáticos y con poco rodaje en los tramos decisivos.

"Este es un grupo de jugadores que le dio muchísimo a los hinchas de River en todos estos años. Esta derrota va a seguir doliendo, pero no tengan la mínima duda de que hay orgullo en todos nosotros. Ahora, digerimos la derrota. Este equipo tiene que ser reconocido. Seguimos por el hambre que tenemos de seguir ganando cosas. La bronca va a durar lo que sea necesaria, pero el orgullo de nosotros, como cabeza de grupo, está intacto. Cuando baje el dolor, la angustia, la frustración, voy a sentir más orgullo todavía", repite el entrenador. Para adentro y para afuera.

En la misma sintonía hablan los demás. Como Javier Pinola, el capitán dentro del campo de juego: "Hay que tratar de que pasen las horas, hay que darle espacio a los compañeros, todos procesan el duelo de un modo diferente. Hay que respetar los tiempos de cada uno. La angustia va a salir. El dolor está y listo. Va a doler, hoy, mañana, pero después hay que salir unidos, como estuvimos siempre. Levantar la cabeza, seguir trabajando. No dudo de mis compañeros. El dolor es muy fuerte, pero ya nos repusimos de muchas situaciones. De esto salimos unidos. Vamos a seguir luchando por los objetivos. Ahora hay que agachar la cabeza, hacer un análisis y cargar pilas para lo que queda del año".

Nacho Fernández habla sin rodeos: "Hay que dar vuelta la página". Rafael Borré lo afirma: "Ganar o perder no cambia nuestra mentalidad, hay que valorar haber llegado hasta acá". River ganó 10 de las 14 finales que disputó con Marcelo Gallardo como entrenador en todas las competencias: perdió con Huracán en la Supercopa Argentina 2014, ante Barcelona en el Mundial de Clubes 2015, frente a Lanús en la Supercopa Argentina 2016 y esta copa, la que más quería. La Copa Argentina representaría un consuelo, una suerte de combustible para los desafíos que vendrán.

Dos frases definen el pensamiento de Gallardo en estos casos. La primera: "La derrota es parte de la enseñanza permanente. Cuando perdés es donde realmente aprendés. Es el momento en que te frustrás, es cuando te desilusionás. Generalmente, uno analiza muy poco la victoria. Las derrotas pegan duro. Ahí empezás a crecer. Las derrotas te dan un baño de humildad tremendo: ahí está el equilibrio. Hay que aprender hasta dónde te tienen que golpear las derrotas y hasta dónde llega la felicidad de la victoria". La segunda: "La mejor medicina a una buena victoria es una derrota. Ese es el antídoto. Y nosotros tenemos que convivir todo el tiempo con el ganar y con el perder. Porque está dentro de las reglas del juego. Uno no gana siempre. El que cree que gana siempre, no existe. Es una irrealidad".

Se acabó esa sensación de irrealidad, entonces. "Masticar la bronca". y volver a empezar.

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