Masiva invasión y desmayo del director deportivo con la Copa: la locura del equipo sueco campeón tras 14 años

LA NACION
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Con 128 años de historia y miles de fanáticos por todo el país, Djurgardens es uno de los clubes más históricos y populares de Suecia. Luego de una época dorada en la primera mitad de la década de 2000, los últimos años han sido difíciles para el reconocido club de Estocolmo, sin buenos resultados y hasta con la necesidad de pelear por no descender. Pero los malos momentos quedaron atrás: luego de quebrar la sequía con la conquista de la Copa de Suecia en 2018, el fin de semana pasado conquistó la Liga local después de 14 años.

Así, el duodécimo título en la Allsvenskan, la primera división del fútbol sueco, se festejó a pura euforia y locura, con una masiva invasión de campo de los fanáticos durante la premiación, bengalas, banderas, risas, llantos y mucho fervor por la conquista lograda. Y hasta Bosse Andersson, el director deportivo del club, no pudo contener la emoción: se desvaneció al levantar el trofeo durante los festejos.

En la última jornada, Djurgardens logró empatar como visitante ante Norrköping por 2-2, luego de ir perdiendo 2-0, y con el punto conseguido se adjudicó el título al lograr 66 unidades en la tabla de posiciones, dejando atrás a sus perseguidores Malmö y Hammarby, que se quedaron en 65 sin chances de alcanzarlo.

Pero poco importó que la definición del campeonato fuese fuera de casa. Al finalizar el encuentro, se dio una invasión tan impactante como organizada. En el Estadio Iddrotsparken de Norrköping, los fanáticos de Djurgardens irrumpieron a pura velocidad en el campo de juego y la seguridad del club estaba preparada para mantener el orden, ya que rápidamente armaron un cordón para que los jugadores, el cuerpo técnico y los directivos pudieran celebrar sin problemas, con los hinchas a su alrededor.

El resumen del partido y la invasión

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