La ultraderecha se emociona con el liderazgo de Le Pen en las encuestas pero este cuento ya lo hemos vivido

Javier Taeño
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Aunque tras la marcha de Trump de la Casa Blanca la extrema derecha ha perdido algo de empuje a nivel global, lo cierto es que ha logrado una buena base electoral en la mayoría de países europeos. Algo que se ha demostrado en las últimas elecciones presidenciales en Portugal, donde Chega! se ha convertido en tercera fuerza con un 12% de los votos.

Aunque este auge de formaciones de ultraderecha se remonta a los últimos años, no es el caso de Francia, donde en las dos últimas décadas la Agrupación Nacional (antes Frente Nacional) liderada por Marine Le Pen ha sido alternativa de Gobierno. Hasta ahora no ha podido llegar al Palacio del Elíseo, pero lo cierto es que en los últimos años las encuestas machaconamente la han convertido en primera fuerza.

Marine Le Pen vuelva a liderar las encuestas. (Photo by Horacio Villalobos - Corbis/Corbis via Getty Images)
Marine Le Pen vuelva a liderar las encuestas. (Photo by Horacio Villalobos - Corbis/Corbis via Getty Images)

Recién comenzado este 2021, con la pandemia de coronavirus y en plena crisis económica, en el país galo se ha lanzado ya la carrera para las elecciones que tendrán lugar al año siguiente y en las que Macron intentará revalidar su cargo en la presidencia. Y una vez más es Marine Le Pen la que lidera los sondeos.

La candidata de extrema derecha domina con un 26% de los votos seguida del actual presidente con un 24%. Lejos ya queda Xavier Bertrand de Los Republicanos con el 16%. Así, Le Pen se convertiría en la previsible ganadora de la primera vuelta de los comicios. Una circunstancia que ha animado a los seguidores de la ultraderecha que han llenado las redes sociales de mensajes positivos hacia la política nacida en Neuilly-sur-Seine.

Sin embargo, de las encuestas a la victoria final hay un largo camino y es que no es la primera vez que la extrema derecha lidera en los sondeos y luego cae a la hora de la verdad.

Sin ir más lejos en el año 2017, cuando apenas faltaban dos meses para los comicios (en Francia las elecciones son cada 5 años) y su partido era también el que dominaba, entonces con más porcentaje que el actual (27% frente al 26%). Detrás se encontraba el partido de Macron (25% frente a 24%).

Sin embargo, a la hora de la votación ocurrió lo contrario. El político liberal se terminó imponiendo (24% de los votos) y la líder de la Agrupación Nacional se tuvo que conformar con la segunda plaza (21%), aunque estuvo a punto de quedarse sin pasar a la segunda vuelta porque el conservador Fillon terminó a apenas un punto porcentual y menos de medio millón de votos (7,6 millones frente a 7,2 millones).

Ya eliminados todos los demás candidatos excepto los dos más votados, Macron se impuso con facilidad en la segunda vuelta con un 66% de los sufragios, mientras que Le Pen se quedó en 33,9%. Y es que si por algo se ha caracterizado la formación de ultraderecha a lo largo de su existencia es por tener una base electoral amplia y fiel, lo que le facilita luchar por pasar el primer corte, pero tiene dificultades para hacer calar su mensaje extremista a amplias capas sociales.

Observando sus datos de los últimos 33 años, su registro más bajo en unas presidenciales lo obtuvo en 2007 cuando logró el 10% de los sufragios y casi 4 millones de votos. Solo en dos ocasiones, la citada de 2017 y en 2002, pudo colarse en la segunda vuelta, pero sí que se aprecia un crecimiento. Si en la primera ocasión la formación logró un 17,8%, 15 años después fue un 33,9%, prácticamente el doble, lo que muestra que la extrema derecha ha sido capaz de ir atrayendo a capas sociales más diversas y ampliar su electorado.

Resultados en las elecciones presidenciales de la Agrupación Nacional (antes Frente Nacional) (Wikipedia).
Resultados en las elecciones presidenciales de la Agrupación Nacional (antes Frente Nacional) (Wikipedia).

Y aunque es todavía altamente improbable que Marina Le Pen pueda convertirse en presidenta de Francia (claramente el sistema de dos vueltas le perjudica y aún no tiene un electorado diverso que le permita ser una opción viable), lo cierto es que no se puede desdeñar su crecimiento continuo en los últimos años.

La devaluación de Macron

Hasta el momento Marine ha sido la candidata en dos ocasiones (2012 y 2017) y en ambas ocasiones ha sacado un porcentaje mayor de votos que los que sacó su padre, Jean Marie Le Pen, mientras que lideró la formación. El máximo que obtuvo él fue el 17,8% de los sufragios en segunda vuelta en 2002, mientras que la actual líder logró un 17,9% en 2012 (sin entrar en segunda vuelta) y un 33,9% en 2017.

Un motivo para la esperanza que tiene de cara al 2022 es que Macron se ha devaluado tras cinco años de Gobierno. En 2017 las cosas estaban apretadas entre ambos en las encuestas, pero el político liberal era una figura nueva que venía a acabar con el duopolio tradicional de conservadores y socialistas.

En 2022 previsiblemente la batalla volverá a estar entre Macron y Le Pen (REUTERS/Philippe Wojazer).
En 2022 previsiblemente la batalla volverá a estar entre Macron y Le Pen (REUTERS/Philippe Wojazer).

Ahora los resultados vuelven a estar ajustados, pero el liberal tiene a sus espaldas un mandato muy criticado en el que ha tenido que enfrentarse a las multitudinarias protestas de los chalecos amarillos contra su gestión, a una serie de reformas muy impopulares y a la crisis económica derivada del coronavirus.

Factores estos que le pueden pasar factura de cara a vencer en los comicios y que pueden impulsar a Marine Le Pen para mejorar aún más sus opciones. Está por ver cómo sale Francia de la pandemia y en qué punto llegan los candidatos a las elecciones.

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