Mariano Soso: apenas entrenó dos días con San Lorenzo y hoy le manda videos a los jugadores

Fernando Vergara
lanacion.com

Debido a la pandemia de coronavirus que se extiende en la Argentina y buena parte del mundo, Mariano Soso fue presentado en San Lorenzo de una manera particular: sin prensa, sin público y con Marcelo Tinelli como entrevistador. Los vaivenes y la incertidumbre que envuelven a la cuarentena, además, llevaron al técnico a transitar una situación particular: tomó el mayor compromiso de su incipiente carrera y apenas pudo compartir con el plantel azulgrana dos entrenamientos, es decir, sólo 48 horas. Rápidos de reflejos, el plan, por lo pronto, es compartir charlas técnicas y videos tácticos por teléfono. Todo un desafío.

Una vez que se conoció que el fútbol argentino también se había suspendido hasta, por lo menos, el 31 de marzo, el plantel de San Lorenzo quedó licenciado. Y fue en esos momentos que empezaron a surgir los planes de contingencia de un proyecto que comenzaba a ver la luz tras la salida de Diego Monarriz. ¿Cómo se enfrenta una situación absolutamente desconocida para los futbolistas de alto rendimiento que empiezan a trabajar con un nuevo cuerpo técnico?

Dentro de sus ideas, claro, no resultan sencillos los primeros días para el flamante entrenador azulgrana. De hecho, el nuevo DT apenas pudo compartir un puñado de horas con el plantel de San Lorenzo. Si se quiere, el tiempo suficiente como para darse a conocer y exponer sus premisas iniciales. Nada más. El primero fue el día de la presentación oficial en la Ciudad Deportiva, el último lunes. Allí, sin acceso a los medios de prensa, el rosarino fue entrevistado en las redes sociales del club y contó con Marcelo Tinelli en función de presentador y periodista. Luego, apenas pudo tener un ensayo más, al día siguiente. Ya desde el miércoles pasado, el Ciclón cerró sus puertas y avisó que en caso de que la coyuntura sanitaria así lo requiriera, puso a disposición del Gobierno sus instalaciones de la Ciudad Deportiva para la atención de pacientes con coronavirus. En estas horas, además, la institución realizó una exhaustiva limpieza de cada una de las instalaciones, una tarea que quedó en manos de profesionales especializados.

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Dentro de este tiempo, los futbolistas azulgranas van recibiendo videos personalizados con las ideas de juego de Soso, a fin de empezar a implementarlas apenas se reanuden las prácticas en el Bajo Flores. Con la medida del aislamiento social obligatorio quedó descartada la idea original del técnico: visitar a los jugadores casa por casa. Se entiende, claro, que la situación no lo permite.

Así, en este contexto, durante el receso los jugadores de San Lorenzo llevan a cabo en sus hogares un plan de trabajo individual que incluye entrenamiento, nutrición y videos. Todo esto con horarios preestablecidos. Después de la sesión de entrenamiento diaria, los preparadores físicos se comunican con cada uno de los futbolistas para recibir la devolución y realizar ajustes si fueran necesarios. Desde luego, el Ciclón puso a disposición elementos específicos de entrenamiento para quienes los necesiten en sus domicilios.

Los hermanos Julián y Matías Palacios, por ejemplo, optaron por trasladarse a realizar la cuarentena a General Pico, La Pampa, su ciudad natal. En un video que el Ciclón compartió en sus redes sociales pudo verse cómo los volantes se ejercitaron con la compañía de Eduardo, el padre, quien en su juventud llegó hasta la reserva de Estudiantes de La Plata.

Al mismo tiempo, los futbolistas de San Lorenzo cuentan con dietas personalizadas y horarios fijos para las cuatro comidas. Además, reportan su peso diario al nutricionista del plantel. Y aquéllos que venían trabajando sus objetivos de descenso de masa adiposa o aumento de masa muscular tienen un seguimiento especial.

En cuanto a los que arrastran alguna lesión (Nicolás Fernández, Ramón Arias y Alexander Díaz), reciben rutinas de trabajo específicas para cada caso y son monitoreados por los kinesiólogos y médicos del plantel.

Así trabaja San Lorenzo en la actualidad, como la mayoría de los planteles del fútbol argentino. "Queremos un equipo protagonista, que domine e imponga condiciones, al margen del rival y los estadios. Acá hay un plantel de jerarquía y los futbolistas pueden llevar adelante esto que proyectamos", había dicho Soso tras la primera mañana en la que transitó la Ciudad Deportiva. El día a día, tan duro como inevitable, apenas le dio la oportunidad de compartir 48 horas con su nuevo plantel.

Un jugador que invita a reflexionar

En medio de la cuarentena, Bruno Pittón, uno de los mejores jugadores en la actualidad de San Lorenzo, escribió una carta en Instagram. El lateral izquierdo siempre se muestra abierto a distintas inquietudes, al punto que con su hermano Mauro (hoy en Vélez) donaron dinero para armar una biblioteca en Unión de Santa Fe, el club que los formó. "En esta paranoia en la que vivimos, se nos presenta la incertidumbre de no saber qué pasará. Y sí, nunca antes nos habíamos detenido a pensarlo. La sociedad nos llevó a estar siempre en movimiento, a tener la cabeza ocupada, a no disponer de un momento para reflexionar o simplemente encontrarse con uno mismo. Hoy tenemos todo el tiempo del mundo... y eso nos asusta. Nos asusta el hecho de mirar el espejo y no ver a la persona que queremos. De darnos cuenta que si este virus termina con la humanidad no vivimos lo suficiente, no reímos lo suficiente, no amamos lo suficiente. Que desperdiciamos mucho tiempo en un trabajo que no nos gusta, con gente que no toleramos y en lugares donde no queremos estar. Que no fuimos en busca de nuestros sueños, no nos la jugamos por esa persona que queríamos y que vivimos contenidos por el miedo al qué dirán. Que no intentamos ser felices. Todo eso nos aterra. Por suerte (y por toda la gente que está trabajando de manera incansable), quiero contarles que el mundo no se va a terminar pero algo nos está avisando. Nos dice que estamos a tiempo de VIVIR. Aprovechemos esa posibilidad, que no todos la tienen".

Y SI SE TERMINA? En esta paranoia en la que vivimos, se nos presenta la incertidumbre de no saber que pasará. Y sí, nunca antes nos habíamos detenenido a pensarlo. La sociedad nos llevó a estar siempre en movimiento, a tener la cabeza ocupada, a no disponer de un momento para reflexionar o simplemente encontrarnos con uno mismo. Hoy tenemos todo el tiempo del mundo... y eso nos asusta. Nos asusta el hecho de mirar el espejo y no ver a la persona que queremos. De darnos cuenta, que si este virus termina con la humanidad, no vivimos lo suficiente, no reímos lo suficiente, no amamos lo suficiente. Que desperdiciamos mucho tiempo en un trabajo que no nos gusta, con gente que no toleramos y en lugares donde no queremos estar. Que no fuimos en busca de nuestros sueños, no nos la jugamos por esa persona que queriamos y que vivimos contenidos por el miedo al qué dirán. Que no intentamos ser felices. Todo eso nos aterra. Entonces escapamos a la tv, las redes o cualquier cosa que nos mantenga ocupados para no enfrentarnos con la realidad. Esa realidad que, por mas que intentemos perderla de vista nos acecha, alimentándose del encierro que nos exige el mundo para controlar esta pandemia. Enfermedad de mierda que, paradójicamente, nos quiere llevar a nuestros viejos, los que no necesitaban de la tv, las redes, o las nuevas tecnologías para vivir. Por suerte, (y por toda la gente que está trabajando de manera incansable) quiero contarles que el mundo no se va a terminar pero nos está avisando algo. Nos dice que estamos a tiempo de VIVIR. Aprovechemos esa posibilidad, que no todos la tienen. . // Texto y foto de mi autoría

Una publicación compartida de Bruno Pitton (@brunoopitton) el 21 Mar, 2020 a las 2:44 PDT

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