La pesadilla de Marc Gasol en los Lakers: un regreso a la nada

Guillermo Ortiz
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LOS ANGELES, CA - MARCH 28: Marc Gasol #14 of the Los Angeles Lakers loses control of the ball against Wendell Carter Jr. #34 of the Orlando Magic during the first half of the game at Staples Center on March 28, 2021 in Los Angeles, California. NOTE TO USER: User expressly acknowledges and agrees that, by downloading and or using this photograph, User is consenting to the terms and conditions of the Getty Images License Agreement. (Photo by Kevork Djansezian/Getty Images)
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Hubo un tiempo en el que Marc Gasol no era dos veces campeón del mundo ni dos veces campeón de Europa. Un tiempo en el que aquel post-adolescente de 20-21 años, algo pasado de peso, recién salido de un instituto de Memphis, se paseaba por los banquillos de la ACB en busca de una oportunidad que no llegaba. Los años de antes de las medallas olímpicas. Los años de antes de los All-Stars y los anillos de la NBA. Los de la intrascendencia, las burlas y el glorioso apellido que tanto pesaba a la espalda. El suplente del suplente del Barcelona, un chico condenado a la nada justo cuando llegó Pepu Hernández, le dio una oportunidad para entrenar con la selección en 2006 y le acabó quitando el puesto a Fran Vázquez y a Jordi Trías para acabar proclamándose campeón con un partido final asombroso ante Grecia.

A partir de entonces, ya no hubo marcha atrás. Trece años de éxitos individuales y colectivos que culminaron en el verano de 2019 con su segundo título mundial apenas unos meses después de haberse proclamado campeón de la NBA con los Toronto Raptors como pívot titular. Marc lo tenía todo: reconocimiento del público, de los técnicos y un palmarés envidiable. También tenía el cuerpo hecho polvo: a los 34 años, el doblete tenía que hacer mella en su físico. La temporada 2019/20 fue mediocre para los estándares a los que nos tenía acostumbrados Marc. Toronto luchó pero su rol ya era distinto. Menos minutos, menos importancia en el juego, más complemento del arrollador Pascal Siakam. Visto lo visto, decidió marcharse a los Lakers, el equipo donde su hermano se consagró en la liga y donde podía aspirar a ser una pieza clave aunque limitada en la consecución del segundo título para los de LeBron James.

Sin embargo, la estancia de Marc Gasol en Los Ángeles no está siendo fácil en absoluto. Aunque ha sido titular prácticamente en todos los partidos, sus minutos no llegan ni a 20 por partido, en los que tira unas cuatro veces y anota cinco puntos. Una cosa es haber dejado de ser All Star y otra cosa es esto. Marc sigue dejando en cada partido alguna jugada maravillosa, algún pase imposible a lo Sabonis o alguna intimidación bajo el aro, pero en los momentos definitivos lo normal es encontrarle en el banquillo. La decisión de su equipo de fichar a Andre Drummond como agente libre no hace sino complicar las cosas aún más: cuando el ex jugador de Pistons y Cavaliers se recupere de su enésima lesión, se hará con el puesto de titular y los minutos de Marc se reducirán así como su importancia.

Cambiar el futuro cuando no te gusta el presente

Ni que decir tiene que al pívot español no le ha hecho ninguna gracia. No lo dice muy alto por una cuestión de guardar las formas y porque su técnico, Frank Vogel, le sigue "mimando" en público y alabando todo lo que aporta al equipo y tal, pero no le ha hecho ninguna gracia. "Pasas de ser Plan A a ser Plan C o Plan D", dijo recientemente y debe de ser duro. Lo sería para cualquiera, por supuesto, pero más aún para alguien que ha huido toda su vida del Plan C, alguien que fue etiquetado como un jugador dispensable y que después de demostrar a todo el mundo que no lo era, se encuentra en el final de su carrera al fondo del banquillo, esperando esos cinco minutitos de final de un cuarto y principio del siguiente para intentar cumplir con sus labores de bloqueo, pase desde el poste alto y rebote en defensa.

La pregunta es si Marc Gasol está para algo más en la NBA y si él era consciente de lo que suponía marcharse ni más ni menos que al campeón vigente. Lo primero está por ver. Siempre se habla con un aire de misticismo sobre lo mucho que aportan los veteranos en los play-offs. Sinceramente, uno ha visto ya de todo, pero puede que sí, puede que en una eliminatoria clave te sirva más el buen hacer de Marc y sus nervios de acero que la inexperta exuberancia de Andre Drummond. Ahora bien, serían momentos muy puntuales y es sorprendente que nadie se haya dado cuenta antes de que no se podía aspirar a más. Ni Marc cuando fichó por un equipo que le venía un pelín grande en su estado físico ni los Lakers cuando dejaron marcharse a Dwight Howard y JaVale McGee para apostar por completo por el español.

Ahí hubo un cálculo incorrecto por las dos partes. Si Marc quería seguir sintiéndose importante, quizá Holywood no era su destino. Si los Lakers querían un pívot que marcara un cambio de estilo y aportara cosas nuevas, tal vez Marc Gasol ya no era el elegido. Ahora bien, ya no se puede hacer nada al respecto, así que habrá que sacar el máximo partido a la situación. Pese al descenso en picado que ha sufrido el equipo en la clasificación tras la doble lesión de Anthony Davis y LeBron James, los Lakers siguen siendo para muchos los favoritos a repetir anillo pese a la exhibición continua de fuerza de los Brooklyn Nets o el juego coral y efectivo de los Utah Jazz. En ese contexto, hace bien Vogel en mantener a Gasol motivado porque sí, es posible que le necesite puntualmente... y desde luego haría bien Marc en darlo todo en busca de un segundo anillo para culminar una carrera descomunal antes de, tal vez, dar el salto a Europa, como ya se rumoreó el verano pasado. Ya salió de la insignificancia con 21 años, ¿por qué no va a hacerlo otra vez con 35?

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