Maratón sustentable: una carrera atípica con personajes...atípicos

Ezequiel Brahim
lanacion.com

TRES LAGOS, Santa Cruz.- Las carreras de montaña combinan paisajes de ensueño, deportistas sociables y momentos para desconectar de todo y conectarse con uno mismo. Pero todo eso tiene un precio: viajes largos, estadías e inscripciones caras. Daniel Altavilla trabajaba en un banco, corría disfrutando de la naturaleza y cada vez desafiaba distancias mayores. En 2012 había competido a lo largo de 80 kilómetros en Villa La Angostura. Llegó el año 2013, se fue a anotar en la misma carrera, pero ya no le alcanzaba la plata. Cada vez le costaba más viajar, inscribirse, alojarse, y entonces pensó: "¿Cómo debería ser una carrera de montaña gratuita a la que me gustaría que me invitasen?".

La buscó y esa carrera no existía, así que en vez de quejarse, la inventó y la llamó "Maratón Sustentable". Tuvo su punto de partida en 2017 e incluye inscripciones, traslados, comida, hospedaje. Todo gratis, y además procura el menor impacto ambiental posible. Hace un par de semanas, en el pueblo de Tres Lagos, al sur de Santa Cruz, desarrolló su quinta edición en distintos puntos del país. Tuvo 4, 10, 21 y 42 kilómetros, muchísimas situaciones atípicas: tantas que los ganadores de la maratón fueron una guarda parque... y un periodista. En el medio también hubo una exguardia cárcel de 74 años que corrió más que nadie, un jinete competidor de Jesús María que guió toda la maratón a caballo y un pibe de 26 años que corrió la primera carrera de su vida, a 2500 kilómetros de su casa y a punto de volar a Irlanda para seguir generando una revolución a partir de la creación de energía a través de las olas del mar. Todo eso, aunque parezca mentira, porque una vez un atleta como Altavilla se quedó sin plata para seguir corriendo.

Margarita, por siempre joven y con su receta

Tres Lagos es un pueblo de 360 habitantes ubicados en 12 manzanas. Nadie pide el DNI, todos se conocen por nombre, apellido e historial. Se encuentra sobre la ruta 40, a mitad de camino entre El Calafate y El Chaltén. Instalado entre ambos monstruos turísticos, más el esfuerzo de toda la comuna, están logrando que la cantidad de visitantes aumente. Y la Maratón Sustentable en un fin de semana agrandó su población en un 30%, con unos 100 runners provenientes de 16 provincias que invadieron el pueblo para correr por todos sus rincones.

"Es impresionante como cambia el pueblo cuando llega la carrera", cuenta Darío Godoy, presidente de la comisión de fomento "y estamos seguros de que quienes nos visitan se convertirán en verdaderos embajadores de Tres Lagos". Embajadores de los más diversos: por ejemplo, la chaqueña Margarita Esteban, proveniente desde Berazategui, que con 74 años y una sonrisa estruendosa y constante, participó de los 21km. Aunque muchos aseguran que corrió más que nadie.

Margarita fue toda la vida guardia cárcel. "En realidad, 26 años. Es como estar un poco preso también", aclara. Cuando se jubiló a los 54 no tenía nada para hacer. "Así que le dije a mi marido, Miguel, que quería correr. Me respondió que estaba loca", cuenta y larga una risa que retumba en el aire patagónico. "A la segunda carrera quede segunda en la categoría, me dieron un trofeo así de grande", exclama y abre los brazos y los ojos.

"Con Marga nos conocimos en el avión rumbo a la carrera", cuenta Leticia Mazza, agente turística. "Tiene una energía muy especial, es pura vitalidad y risas". acota. Margarita y Leticia corrieron juntas llevando una bandera argentina los 21 km. Llegaron últimas y alentaron desde el primero al penúltimo. Pero mientras el resto llegaba y se iba a refugiar del viento patagónico, Margarita se quedó en la llegada a la espera de cada uno los corredores de los 42km. Cada vez que alguno asomaba por la punta de la avenida de Tres Lagos, allá iban corriendo ambas para recibirlos y acompañarlo durante el medio kilómetro final. A todos. Mientras espera sentada en la vereda, alguien por fin le preguntó: "Marga, ¿cuál es el secreto para mantenerse corriendo así a los 74 años?". La respuesta fue brillante: "Ah, yo como de todo, a mí no me vengas con vitaminas ni nada de eso. Y también mucho sexo",soltó junto con la infaltable carcajada.

Continuaban llegando corredores por la avenida principal San Martín, la columna vertebral del pueblo, ya que también es parte de la famosa ruta 40, lo conecta con el país y en este caso oficia de largada y llegada de la maratón. Cruzó la meta Adriana Knaup, segunda en los 21km, y un poco más tarde, en la fiesta de premiación, confesaría: "Yo empecé a correr por mi marido. ¿Si me motivó a hacerlo? No, Jorge ya estaba viajando mucho los fines de semana, y solo", enfatiza Adriana. Agrega que con su nueva actividad bajó 39 kilos. Y se subió al podio.

El debutante con una energía especial

Otro que se subió al podio segundo, pero en los 10 km, fue un corredor que jamás había largado una carrera. Buena forma de debutar para Facundo Mosquera. "Fui segundo casi toda la carrera, mientras corría no lo podía creer", relata el oriundo de La Plata. "Pero faltando muy poco me pasa uno, y después otro, y ya me había imaginado en el podio y con trofeo y ahora quedaba afuera". Parecía que el debut glorioso estilo hollywoodense quedaba sólo para las películas.

Sin embargo, Facundo aprendió lo que es pelear una competencia. En su ciudad cursó la carrera de ingeniería electrónica y con 26 años está "corriendo" rumbo a su doctorado. Para eso estudia como corren las olas del mar, y de qué forma, al chocar contra el continente, se puede transformar esa energía en electricidad. Por eso, al volver de Tres Lagos tendría que preparar todo y salir al otro día rumbo a Irlanda a proseguir con sus investigaciones para lograr un mundo más limpio. Pero todavía, a 2500 kilómetros de su casa, tenía que seguir corriendo, por eso sacó energía vaya a saber de qué ola motivacional, pasó al tercero, pasó al segundo y selló un debut de película.

Maratón Sustentable no es una típica carrera de montaña. Los punteros no fueron acompañados por motos o autos guías, sino por jinetes a caballo, como Juan Birreto, que así como supo competir en Jesús María bien montado, también acompañó al líder de la competencia y cada tanto le gritaba "tranquilo que el de atrás viene lejos".

Tampoco sus ganadores son típicos atletas. Natalia Velázquez es guardaparque en El Chaltén, un rincón de cuento de hadas enclavado en la zona más hostil de la Patagonia. Parece un trabajo soñado despertar cada día y sumergirse en la naturaleza. "Lo que nadie imagina", cuenta Natalia, "es que hay días que llegamos a caminar 7 u 8 horas controlando el parque. Y eso siempre y cuando no haya alguna complicación y terminemos a medianoche buscando a alguno perdido...". Su profesión le dio la resistencia para luchar 4h37m exactos contra el viento y ganarle a todas las mujeres.

El vencedor entre los hombres en la maratón fue un periodista, que quizá debería limitarse a observar a los competidores y a escribir. Pero su oficio, como tituló su libro el genial Gabo, a veces consiste en vivir para contarla. Quizá por eso me tocó viajar hasta Tres Lagos, quizá por eso terminé ganando los 42 kilómetros: para describir historias varias y relatar la experiencia de lo que es la Maratón Sustentable. Contarla, en definitiva.

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